Las principales refinadoras del país, lideradas por YPF, acordaron un esquema extraordinario para mantener estables los precios de los combustibles durante 45 días, en respuesta a la escalada del crudo Brent provocada por el conflicto entre Irán e Israel. La medida busca frenar que la volatilidad internacional se traslade de inmediato a los surtidores, donde el litro de nafta súper ya superó los $2.000 en casi todo el territorio nacional.
A través de un mecanismo privado de compensación entre empresas, las petroleras fijaron un "techo" para el barril doméstico de entre U$S 90 y U$S 100, evitando así que los incrementos del Brent golpeen directamente al consumidor. La medida contempla únicamente el precio del crudo como insumo; no modifica los impuestos, los costos de los biocombustibles ni los ajustes cambiarios.
Desde el inicio del conflicto, el crudo Brent escaló un 48,6%, pasando de US$ 72 a rozar los US$ 107 por barril al 2 de abril de 2026. Esta presión global provocó que los combustibles en Argentina acumularan un aumento promedio del 25% durante el conflicto, salvo en regiones con subsidios especiales como la Patagonia.
Según analistas de Adcap, la paridad de importación del combustible local ya estaba por encima de los valores de fines de 2025, pero la crisis internacional comprimió los márgenes de las refinadoras, generando una brecha de costos cercana al 20%. El acuerdo de 45 días asegura que, aunque el Brent continúe subiendo, los precios internos se mantendrán, evitando un efecto inflacionario inmediato.
Sin embargo, los expertos advierten que, si las tensiones en Medio Oriente se prolongan más allá del plazo del congelamiento, será inevitable un nuevo ajuste de precios para preservar la rentabilidad del sector y garantizar el abastecimiento. El acuerdo refleja la combinación de estrategia privada y coordinación con YPF, considerada clave para contener los efectos del conflicto sobre la economía local.