Inversión estratégica

Vaca Muerta destraba su mayor cuello de botella: TGS lanza una obra clave de US$ 3.000 millones

El proyecto permitirá procesar líquidos del gas natural y ampliar la capacidad de evacuación, un paso estratégico para sostener el crecimiento de la Cuenca Neuquina.

La expansión de la infraestructura de superficie se volvió un factor determinante para sostener el ritmo de inversión en la Cuenca Neuquina.
La expansión de la infraestructura de superficie se volvió un factor determinante para sostener el ritmo de inversión en la Cuenca Neuquina. (Archivo)
11 junio de 2026

La decisión de Transportadora de Gas del Sur (TGS) de avanzar con una inversión de US$ 3.000 millones marca un punto de inflexión para el desarrollo de Vaca Muerta. El proyecto apunta a resolver uno de los principales cuellos de botella de la Cuenca Neuquina: la falta de infraestructura para procesar y transportar los líquidos asociados a la producción de gas natural.

La iniciativa, cuyo inicio de operaciones está previsto para 2030, contempla la construcción de nuevas plantas de procesamiento, un sistema de segregación de corrientes, un poliducto hacia Bahía Blanca, instalaciones de almacenamiento y mejoras en infraestructura portuaria. El objetivo es claro: liberar capacidad en el sistema y acompañar la expansión sostenida de la producción hidrocarburífera.

Según informó la compañía, ya se encuentra asegurado más del 80% de la capacidad del proyecto mediante acuerdos con YPF, Pluspetrol y Chevron, mientras avanzan negociaciones con otros actores del sector para completar el esquema comercial.



Inversión histórica para Vaca Muerta - (Archivo)
Inversión histórica para Vaca Muerta - (Archivo)

El desarrollo se concentrará en el nodo de Tratayén, en Neuquén, uno de los puntos neurálgicos del sistema energético argentino, desde donde se conectará con los principales corredores de transporte y exportación.

Para la industria, el impacto es estratégico. El proyecto permitirá acondicionar el gas asociado a la producción de petróleo, facilitando su integración a los sistemas troncales y evitando restricciones que puedan limitar el crecimiento futuro de la actividad en Vaca Muerta.



En paralelo, especialistas del sector advierten que la expansión de la infraestructura de superficie se volvió un factor determinante para sostener el ritmo de inversión en la Cuenca Neuquina, en un contexto donde el foco ya no está sólo en perforar más pozos, sino en evacuar y monetizar la producción.

La obra también tendrá un fuerte impacto económico durante su construcción, con la creación estimada de 4.000 empleos directos y cerca de 15.000 indirectos vinculados a la cadena de valor de la industria energética.

En términos estratégicos, el proyecto de TGS se inscribe en una nueva etapa para Vaca Muerta: la de consolidación de infraestructura crítica para transformar el crecimiento productivo en capacidad exportadora sostenida.



Para Neuquén y el sistema energético argentino, se trata de una inversión que no sólo acompaña el presente de la formación, sino que busca habilitar su próxima década de expansión.

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