Se licita el 44% del capital accionario de NASA

Milei privatiza parte del sector nuclear y reabre una disputa estratégica

El Gobierno avanzará con la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), una empresa estatal estratégica y superavitaria. El decreto contempla la participación privada y un plan de inversión con eje en la energía nuclear y el uranio argentino.

La medida busca atraer inversiones privadas para ampliar el acceso a capital.
La medida busca atraer inversiones privadas para ampliar el acceso a capital. (Archivo)
17 septiembre de 2025

El Gobierno Nacional avanzará con la privatización parcial de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NA-SA), empresa estatal operadora de las centrales Atucha I, Atucha II y Embalse. 

El proceso, que se enmarca en la Ley N° 27.742 de Bases y Puntos de Partida, habilitará la venta del 44% del paquete accionario mediante licitación pública nacional e internacional, mientras que 5% será destinado a un Programa de Propiedad Participada para trabajadores. El Estado mantendrá el 51% y el control estratégico de la empresa.

La medida busca atraer inversiones privadas para ampliar el acceso a capital, garantizar la continuidad operativa de NA-SA y financiar proyectos clave como la extensión de vida de Atucha I, prevista para 2027, y el sistema de almacenamiento seco de combustible (ASECG II).



NA-SA es una de las pocas empresas estatales con superávit. En el primer trimestre de 2025 declaró utilidades por $17.234 millones. Aporta el 7,35% de la energía del sistema interconectado nacional y sostiene más de 3.000 empleos calificados.

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Centrales  Atucha I y II

La decisión generó tensiones en sectores técnicos y políticos. La Asociación de Profesionales de la CNEA emitió un comunicado donde cuestiona la medida y advierte sobre los riesgos para la soberanía energética. 



En paralelo, el presidente de NA-SA, Demián Reidel, impulsó una renovación de autoridades internas y anunció un nuevo plan nuclear basado en el desarrollo de reactores modulares, exportación de uranio y atracción de inversiones tecnológicas.

La privatización ocurre en el marco de un acuerdo reciente con Estados Unidos por el uranio argentino, lo que agrega una dimensión geopolítica al proceso. El país cuenta con 34.000 toneladas de reservas frente a un consumo anual de 220 toneladas.

No es la primera vez que se intenta abrir el sector nuclear al capital privado. El antecedente más cercano fue en los años '90, bajo el gobierno de Carlos Menem, sin resultados. La actual administración apuesta a cambiar ese desenlace, con respaldo internacional y una agenda orientada a la desregulación.



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