El mercado internacional del crudo arrancó 2026 con una señal contundente: la oferta crece más rápido que la tensión geopolítica. En enero, la producción global de petróleo y líquidos alcanzó un récord histórico de 108 millones de barriles por día (Mbbl/d), un incremento interanual del 3,4%, configurando un escenario que ya impacta en las expectativas de precios.
Según el último informe de la U.S. Energy Information Administration (EIA), el Brent promediará US$ 58 por barril en 2026, por debajo de los niveles observados en 2025. El año comenzó con el Brent en torno a US$ 62, lo que representó una caída del 16% frente al promedio de enero del año pasado.
El aumento de la producción estuvo liderado por los miembros originales de la OPEP, que expandieron su bombeo en 1,6 Mbbl/d (+5% interanual), mientras que América del Norte sumó otros 0,7 Mbbl/d. En contraste, los nuevos integrantes de OPEP+ registraron una leve contracción.
Arabia Saudita explicó buena parte del salto, con un incremento de 1,2 Mbbl/d (+11,1% interanual), consolidando su rol como actor clave en la dinámica de oferta global. En paralelo, Estados Unidos alcanzó los 13,5 Mbbl/d de producción, pese a que la cantidad de equipos de perforación activos cayó 14%. El dato revela una mayor eficiencia operativa del shale norteamericano, capaz de sostener volúmenes crecientes con menor actividad de rigs.
El fenómeno confirma una tendencia que analistas ya anticipaban: la expansión productiva, combinada con una demanda global que crece a un ritmo más moderado por la desaceleración económica en Europa y Asia, genera un mercado más holgado. Esa mayor disponibilidad de crudo presiona a la baja los contratos futuros y reconfigura las estrategias de inversión de las compañías energéticas.
De acuerdo con el informe de consultora Economía y Energía, dirigida por Nicolás Arceo, el escenario internacional muestra un equilibrio frágil donde la sobreoferta podría profundizar la corrección de precios si no se producen recortes coordinados adicionales por parte de la OPEP+ o eventos disruptivos en la geopolítica global.
En el segmento de gas natural, las dinámicas son más heterogéneas. Mientras el Henry Hub estadounidense proyecta un alza promedio del 22% en 2026, los marcadores europeos (TTF) y asiáticos (JKM) anticipan precios más contenidos, reflejando inventarios elevados y menor presión invernal.
Así, el 2026 se perfila como un año de petróleo abundante y precios moderados. Para los países exportadores, el desafío será sostener ingresos en un contexto de cotizaciones más bajas. Para los importadores, en cambio, la sobreoferta abre una ventana de alivio energético en un escenario económico todavía incierto.