Los activos financieros argentinos volvieron a caer en una jornada marcada por el impacto del contexto internacional, con bonos, acciones y tipo de cambio bajo presión. En ese escenario, el sector energético fue el único que logró mostrar señales de resistencia.
Según un informe de la consultora financiera Cohen, la deuda soberana en dólares retrocedió 0,8%, en línea con el mal desempeño de los mercados emergentes, sin lograr desacoplarse de la tendencia global. Los bonos de corto plazo lideraron las pérdidas, con caídas de hasta 1,2%, mientras que el riesgo país volvió a subir hasta los 549 puntos básicos.
En paralelo, la deuda en pesos también mostró debilidad. Los bonos ajustados por inflación encabezaron las bajas, seguidos por los instrumentos a tasa fija, en una rueda atravesada por la suba del tipo de cambio y el aumento de rendimientos.
El frente cambiario sumó presión: el dólar oficial subió 0,7% y los financieros acompañaron, con alzas cercanas al 1%. A pesar de esto, el Banco Central mantuvo un ritmo elevado de compras y acumuló más de US$ 2.200 millones en el mes, reforzando reservas.
En el mercado accionario, el índice Merval cayó 2,3% en pesos y casi 3% en dólares. Los sectores más golpeados fueron el financiero, la construcción y la industria, reflejando el deterioro de expectativas económicas.

Sin embargo, dentro de ese panorama negativo, las acciones energéticas lograron diferenciarse. Empresas del sector mostraron subas tanto en el mercado local como en Wall Street, consolidándose como uno de los pocos activos que resisten la volatilidad.
Este comportamiento responde, en parte, al contexto internacional, donde la energía gana protagonismo ante tensiones geopolíticas y riesgos sobre el suministro global, lo que sostiene precios y expectativas del sector.
El deterioro del clima económico también se refleja en los indicadores internos. El Índice de Confianza del Consumidor de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 5,7% en abril y tocó su nivel más bajo desde julio de 2024, acumulando tres meses consecutivos de descenso.
El informe de Cohen advierte que la dinámica actual combina factores externos adversos con fragilidad local, lo que impacta de lleno en los activos financieros. En ese contexto, la energía aparece como un refugio relativo frente a la volatilidad.
En contraste, el sector energético fue el único que logró cerrar en terreno positivo. Entre las principales compañías del rubro se destacaron YPF, Pampa Energía y Vista Energy, que mostraron subas o estabilidad frente a la caída general del mercado.
También registraron un desempeño más firme Transportadora de Gas del Sur y TGS, junto con Edenor, consolidando al segmento energético como refugio relativo dentro del panel local.
En Wall Street, las energéticas argentinas también mostraron mejor comportamiento frente al promedio de las acciones que cotizan en Nueva York, acompañadas por el contexto internacional de mayor demanda y tensión geopolítica en los mercados de energía.
El informe de Cohen señala que la dinámica actual combina factores externos adversos con fragilidad interna, lo que amplifica la volatilidad de los activos locales. En ese marco, la energía se posiciona como uno de los pocos sectores con capacidad de sostener valor.
Así, mientras la mayoría de los activos financieros argentinos continúa bajo presión, las compañías energéticas logran diferenciarse y sostener un mejor desempeño relativo en medio de la crisis global.