Argentina es un país con gas, pero sin capacidad de transportarlo ni estrategia de largo plazo.
La parálisis de obras, la falta de planificación y la apuesta por negocios cortoplacistas orientados a la exportación explican por qué, en pleno invierno, los hogares se quedaron sin calefacción y las pymes sin energía."Si no hay cambios profundos en la política energética, ni inversiones urgentes, este invierno puede ser solo el preludio de una crisis mayor", coinciden los expertos en energía.
La ola polar que atraviesa buena parte del país expuso una vez más la fragilidad del sistema energético argentino. Las temperaturas extremas, que no se registraban desde 1991, provocaron un consumo sin precedentes: el 2 de julio se alcanzaron los 156 millones de metros cúbicos diarios, con 97 millones destinados a uso residencial.
La demanda fue 25% superior al mismo período del año pasado, mientras que la oferta no estuvo a la altura. La red nacional operó al 70% de su capacidad debido a problemas técnicos en yacimientos de Vaca Muerta y restricciones estructurales en el transporte.
En ese contexto, la Secretaría de Energía, conducida por María Tettamanti, debió declarar una preemergencia energética, con cortes incluso a contratos "firmes", algo excepcional.
"La suma de dos eventos -récord histórico de demanda prioritaria sostenida y caída de la producción en Neuquén- provocó la situación crítica. El transporte daba, pero el gas no estaba", explicaron desde el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS)
Mar del Plata vivió uno de los momentos más críticos. Hubo cortes de suministro domiciliario, caída de presión en redes, suspensión de clases, comercios y actividades deportivas. El intendente Guillermo Montenegro activó un Comité de Crisis. La sensación térmica llegó a -4°C.
"En Mar del Plata no sé por qué no llega a los domicilios. O no cortaron a tiempo a los interrumpibles, o hay algún problema en las estaciones de rebombeo, o la red es insuficiente para la ciudad actual", dijo Rodolfo Dalmati, especialista en energía.
Obras paralizadas y cuellos de botella
Pese a que la Argentina tiene una de las reservas de gas no convencional más grandes del mundo, la falta de infraestructura está provocando un desabastecimiento inédito.
Cuando asumió el Gobierno, Javier Milei paralizó todas las obras públicas, incluyendo las plantas compresoras del Gasoducto Néstor Kirchner, que estaban al 80% de avance. Estas estaciones duplicarían la capacidad de transporte del gas de Vaca Muerta. También se suspendió la continuidad de la traza hasta Santa Fe y la reversión del Gasoducto Norte.
"Por más que Vaca Muerta produzca mucho, las estaciones de recompresión intermedias no están operativas. Hay un cuello de botella que impide llevar más gas al centro y norte del país", alertó Dalmati.
La decisión de frenar estas obras podría costarle al Estado más de U$S 500 millones en importaciones de gas licuado este año. En contraste, las obras costaban apenas US$ 50 millones y hubieran evitado la crisis.
"Esto es el resultado de una política destinada a la exportación. No se terminó la traza hasta San Jerónimo y no se invierte en infraestructura local", opinan desde el Instituto de Energía Scalabrini Ortiz (IESO).

Negocios millonarios y tarifas impagables
Según el IESO, los argentinos pagaron en 2024 un sobreprecio de U$S 1.679 millones por el gas de Vaca Muerta. El costo de producción ronda los U$S 54 cada 1000 m³, pero el precio mayorista fijado por la Secretaría de Energía asciende a U$S 129.
"El beneficio bruto de los productores es del 133%. Los hogares y pymes podrían pagar entre un 20 y 30% menos si se aplicaran valores similares al mercado internacional", detalla el informe.
- "Es un modelo de sábana corta, donde todos juegan al costo de oportunidad y nadie al largo plazo", resume una fuente destacada de la industria.
El único proyecto que se intentó reactivar fue el de reversión del Gasoducto Norte, por iniciativa de las empresas Techint y Pampa Energía, pero su avance es mínimo.
"Las tres obras clave del norte -el nuevo tendido, la ampliación y la reversión- están frenadas o retrasadas. Mientras tanto, Bolivia ya no manda gas y Brasil paga más, así que no somos prioridad", advierten desde la industria.
"Tenés un problema de transporte severo. Aun con 95 millones de m³ para usuarios prioritarios, el sistema colapsa si sumás la demanda de CAMMESA. Por encima de eso, hay cortes", agregan.
Picos extremos y sin planificación
Para Pablo Besmedrisnik, economista y consultor de VDC, existió un problema de falta de previsión: "Hubo fríos extremos y picos tempranos. No se puede dimensionar toda la infraestructura solo para estos eventos. Es antieconómico sobredimensionar todo el sistema. Aun así, puede haber fallas de planificación".
En paralelo, el Gobierno estudia eliminar los descuentos de tarifas para zonas frías, como Mar del Plata o la Patagonia, una medida que podría agravar la situación social.
"Mientras el Gobierno pensaba cómo eliminar los descuentos a zonas frías, no reaccionó a tiempo ante la crisis. Es el país del gas, sin gas", ironizó Alejandro "Topo" Rodríguez, del Instituto Consenso Federal.
"Resulta imprescindible bajar los precios mayoristas y tarifarios del gas para fomentar el consumo interno y la industrialización. De lo contrario, no habrá desarrollo sostenible", advierten los especialistas.