En un momento en que Vaca Muerta vuelve a encender las alarmas, esta vez no por la producción, sino por el flujo de capital, un webinar organizado por Megsa invitó a Juan José Preciado, CEO de RICSA, (Regional Investment Consulting) quien puso sobre la mesa la pregunta del millón: ¿cómo se financian hoy los proyectos de Oil & Gas en Argentina?
Y más aún: ¿quiénes están en condiciones de capturar las oportunidades que se abren en el yacimiento estrella del país?
El encuentro, moderado por Preciado, CEO de RICSA, junto a Daniel Núñez, funcionó como un mapa para entender un fenómeno que está reconfigurando el tablero energético.
Porque mientras la macro muestra señales de alivio —récords de producción, superávit energético, inflación a la baja—, el financiamiento vuelve a aparecer como la llave maestra para determinar quién crece, quién sobrevive y quién queda al margen de la cadena de valor.
Un contexto que ya no admite excusas
Preciado abrió el webinar con una frase tan clara como filosa: "Hoy las oportunidades están, pero hay que saber tomarlas. Esto es trabajo, riesgo y decisiones financieras inteligentes. Vaca Muerta no es solo para los grandes. Es para los que sepan financiarse bien".
No exagera.
Argentina atraviesa un momento inédito:
- Producción de petróleo en máximos históricos
- Superávit energético consolidado
- Mayor estabilidad en costos operativos gracias a la desaceleración inflacionaria
- Proyectos de infraestructura clave en marcha, como nuevos oleoductos y ampliaciones de capacidad de transporte
En otras palabras: el escenario técnico y macroeconómico dejó de ser un obstáculo y se convirtió en un atractivo. Pero nada de eso sirve si no existe financiamiento adecuado, diversificado y accesible —sobre todo para las PyMEs que sostienen buena parte de la operación cotidiana en Neuquén y Río Negro—.
El análisis se dividió en dos mundos que conviven, pero que operan con velocidades y herramientas radicalmente distintas. Por un lado, las grandes empresas: financiamiento duro y sofisticado. Las big players del sector —YPF, PAE, Raízen, Pampa Energía, entre otras— recurren sobre todo a instrumentos como: obligaciones negociables y bonos corporativos; Project Finance (estructura estrella para infraestructura); fideicomisos financieros regulados por CNV; y por último instrumentos off-balance que protegen el riesgo de la matriz corporativa
Preciado explicó con precisión quirúrgica qué implica un Project Finance: el repago nace del flujo del proyecto, los acreedores tienen recursos limitados y los sponsors quedan cubiertos. Ejemplos concretos sobran: El Oleoducto Trasandino (OTASA), Oldelval, y el más emblemático: Vaca Muerta Sur, uno de los primeros en ampararse bajo el nuevo RIGI, el régimen de incentivos a las grandes inversiones que promete estabilidad fiscal y regulatoria por décadas.
Del otro lado están las Pymes, el eslabón que sostiene la cadena, pero que más sufre la falta de crédito. El webinar lo dejó claro: sin PymEs no hay Vaca Muerta. Y sin financiamiento PyME no hay expansión posible.

Se detallaron instrumentos ágiles y accesibles del Mercado Argentino de Valores (MAV): Cheques de Pago Diferido (CPD); Pagarés bursátiles; Obligaciones Negociables PyME Garantizadas, y Facturas de Crédito Electrónicas (FCE).
Este último instrumento se volvió clave para proveedores que cobran a 60, 90 o 120 días de grandes operadoras. Empresas como PAE, YPF, Pampa Energía o Raízen ya emiten FCE que permiten a proveedores descontar esos pagos en el mercado con tasas competitivas y esquemas de garantía a través de SGR.
El Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones fue uno de los puntos más calientes del webinar. Para Preciado, el RIGI podría actuar como un "cambio de era" en la inversión energética argentina. Es, en resumen, el marco que buscan los grandes fondos de inversión que empiezan a mirar nuevamente a la Argentina energética.
El panel también se detuvo en dos temas emergentes: el rol de los organismos multilaterales y los Créditos de carbono. El BID, la CAF y otros bancos de desarrollo se consolidan como jugadores bisagra para mitigar riesgos regulatorios y cambiarios. No desplazan al mercado, pero lo apuntalan.
En el mercado de carbono el marco argentino existe, pero no acompaña la velocidad del mercado global. Aun así, ya hay compañías que financian proyectos de reducción de emisiones con emisiones de certificados de carbono. En Vaca Muerta, esta agenda recién empieza.