El sector energético argentino atravesaron un segundo trimestre marcado por contrastes entre ajustes tarifarios, caída de volúmenes despachados y presión inflacionaria.
Según un informe de Allaria Grupo Inversor, las principales compañías eléctricas y gasíferas evidenciaron caídas secuenciales en sus ingresos, con impactos negativos sobre su rentabilidad, a pesar de los recientes cambios en la política tarifaria impulsados por el Gobierno.
Electricidad: baja de demanda y atraso cambiario
En el segmento eléctrico, se destaca una caída del 21% intertrimestral en ingresos, atribuida principalmente a menores despachos de energía térmica y un aumento tarifario menor al ritmo de la devaluación del peso.
Si bien en términos interanuales se reporta una suba marginal del 3%, la misma fue compensada por la retracción del consumo.
Empresas como Central Puerto proyectan una caída en el EBITDA ajustado, pese a haber mantenido márgenes del orden del 47%. La suba del tipo de cambio en torno al 11% durante el trimestre impactó directamente sobre costos dolarizados, mientras que el precio promedio de la energía base aumentó solo un 5% en pesos.
En el caso de Edenor, el segundo trimestre mostró una baja de 5% en ingresos respecto al primero, aunque una suba interanual del 5%, gracias a la implementación del Régimen de Transición Tarifaria (RQT). Esto permitió mejorar márgenes operativos (EBITDA sube a $77.426 millones) ante menores gastos, aunque el margen EBITDA sigue en valores bajos (12,1%).
En el sector gasífero, las transportadoras también enfrentaron desafíos. Transportadora de Gas del Sur (TGS) evidenció una baja secuencial e interanual de ingresos en términos reales, a pesar de la entrada en vigencia de la nueva Revisión Tarifaria Integral (RTI) en mayo. La planta Cerri en Bahía Blanca —clave para su unidad de líquidos— sufrió un segundo trimestre impactado por los efectos de la inundación, lo que generó mayores gastos de mantenimiento y menores volúmenes.
Por su parte, Transportadora de Gas del Norte (TGN) logró mantener niveles similares de facturación frente al trimestre anterior, aunque con mejoras en EBITDA y resultado neto gracias a una recuperación de despachos y menores gastos judiciales.
En términos de distribución, Metrogas logró mejorar sus ingresos trimestre a trimestre (crecimiento del 15%) por mayor venta de gas, aunque las comparaciones interanuales siguen siendo negativas. Aun así, logró expandir su margen EBITDA a 21,9%, evidenciando cierta eficiencia operativa.
¿El ajuste alcanza?
Las recientes revisiones tarifarias (como la RQI y RQT) prevén actualizaciones mensuales de tarifas entre 0,42% y 4,3%, según la empresa y el segmento. Sin embargo, estas subas quedan rezagadas frente a una inflación acumulada del 6% para el trimestre y más del 40% anual.
Si bien las compañías mantienen recomendaciones de compra por parte de Allaria, con precios objetivos elevados (como Transener con $4.090 o Metrogas con $3.700), la sostenibilidad de los márgenes operativos dependerá de una recuperación sostenida del consumo y una política tarifaria más alineada con los costos reales.