Dólares que sí aparecen

El año en que la energía dio vuelta la balanza: U$S 7.815 millones de superávit y un cambio de época

Impulsado por exportaciones récord y una fuerte caída de las importaciones, el sector energético explicó casi el 70% del saldo comercial argentino en 2025 y consolidó un giro estructural en la generación de divisas.

El superávit energético ya no es un fenómeno coyuntural, sino un nuevo ancla de la balanza comercial.
El superávit energético ya no es un fenómeno coyuntural, sino un nuevo ancla de la balanza comercial. (Archivo)
23 enero de 2026

La Argentina cerró 2025 con un superávit comercial energético de U$S 7.815 millones, el más alto desde que existen registros oficiales, y transformó al sector en el principal motor del equilibrio externo. El resultado, confirmado por los datos del Indec, marca un punto de inflexión en una economía históricamente condicionada por la escasez de dólares y la dependencia de importaciones energéticas.

El desempeño del sector no solo fue récord por el saldo positivo, sino también por el nivel de exportaciones, que alcanzaron los U$S 11.086 millones, con un crecimiento interanual del 12,8%, el mayor valor histórico. En paralelo, las importaciones energéticas cayeron un 18%, hasta ubicarse en U$S 3.271 millones, reflejando un proceso sostenido de sustitución de compras externas y una mayor disponibilidad de producción local.

Desde la Secretaría de Energía destacaron que "con reglas claras para el sector privado y gracias a la normalización del mercado, la energía consolida el crecimiento de la economía", una definición que resume el cambio de tendencia registrado en los últimos años. 


  • La mejora en la infraestructura de transporte de petróleo y gas, especialmente vinculada al desarrollo de Vaca Muerta, fue clave para sostener exportaciones regionales y reducir la necesidad de importar combustibles.

El impacto del sector energético sobre el comercio exterior fue determinante. Según las cifras oficiales, casi el 70% del superávit comercial total del país en 2025 se explicó por la energía, un peso inédito que redefine el mapa de generación de divisas. 

Este resultado se dio en un año en el que la Argentina también alcanzó registros históricos en minería. Las exportaciones del sector minero superaron los U$S 6.037 millones, configurando junto con la energía un escenario sin precedentes para las industrias extractivas. En conjunto, ambos complejos explicaron U$S 13.852 millones en exportaciones netas y sentaron las bases de una estrategia de crecimiento de largo plazo.

El Gasoducto Presidente Néstor Kirchner.
 Vaca Muerta, fue clave para sostener exportaciones regionales y reducir la necesidad de importar combustibles.



El ministro de Economía, Luis Caputo, proyectó que esta dinámica permitirá escalar hacia exportaciones conjuntas por U$S 75.000 millones en 2035, con la energía como principal aportante. Para 2026, las estimaciones oficiales ya ubican el superávit energético entre U$S 8.500 y U$S 9.000 millones, impulsado por una mayor capacidad de transporte de crudo y gas y por la continuidad de las exportaciones regionales.

El cambio estructural también se refleja en el perfil de destinos. Mientras las ventas a Brasil retrocedieron 33% y las exportaciones a Chile mostraron una leve caída, Estados Unidos se consolidó como el principal comprador, con importaciones por U$S 3.908 millones, un salto interanual del 68,5%

El cierre de 2025 deja así una señal clara: el superávit energético ya no es un fenómeno coyuntural, sino un nuevo ancla de la balanza comercial argentina. Con inversiones en marcha, nuevos proyectos de infraestructura y la futura llegada del GNL, la energía pasó de ser un problema histórico a convertirse en una de las principales soluciones estructurales para la economía.



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