El Gobierno definió un nuevo incremento en las tarifas de luz del 2,5% y del 2,7% en gas durante el mes de noviembre. Los combustibles, por su parte, también aumentarán 4% promedio.
La decisión quedó oficializada en el Boletín Oficial y forma parte del objetivo oficial de alcanzar el equilibrio fiscal con déficit cero. El salto en las tarifas está relacionado con el proceso de recomposición de precios relativos y quita de subsidios que puso en marcha el Gobierno de Javier Milei.
A principios de octubre el Gobierno había aprobado los nuevos cuadros tarifarios de luz y gas haciendo efectivo el traslado a las facturas de la actualización de los precios estacionales de la energía dispuesto previamente por la Secretaría de Energía.
El Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), convalidó la actualización del esquema tarifario de la luz que aplicarían desde este mes las distribuidoras Edenor y Edesur en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), mediante las Resoluciones 697 y 698/2024 publicadas en el Boletín Oficial.
Cabe destacar que el costo de la canasta de servicios públicos se incrementó 369% en los últimos 10 meses, según lo indicó el Reporte de Tarifas y Subsidios elaborado por la UBA y el CONICET. Un hogar promedio del AMBA, sin subsidios, requirió unos $134.414 pesos en el mes para cubrir sus necesidades energéticas, de transporte y de agua potable en el hogar.
En la desagregación el informe muestra que por servicio se observa que el incremento más importante fue en la factura de gas natural con un aumento del 715% respecto a diciembre de 2023 y se entiende tanto por los aumentos tarifarios como por el aumento del consumo estacional.
El gasto en energía eléctrica aumentó 162% mientras que los servicios públicos que no dependen de factores estacionales muestran un aumento del 601% para el transporte y del 289% para el agua.
Actualmente, la canasta de servicios públicos del AMBA de octubre representa el 12,2% del salario promedio registrado estimado del mes, a la vez que el peso proporcional del gasto en transporte alcanza el 42% y es significativamente más elevado respecto de los restantes servicios.
La gran incógnita es saber si de qué manera estos aumentos pueden impactar en la inflación.
La buena noticia para el Gobierno fue que la inflación de septiembre desaceleró al 3,5% y fue la más baja en casi tres años. Esta tendencia a la baja se dio en medio de la continuidad de la corrección de precios relativos, particularmente en tarifas de electricidad, gas natural, combustibles y transporte.
En el caso de los combustibles aumentarán hasta un 4% promedio, impulsado por la decisión de YPF de ajustar los precios de nafta y gasoil. Se espera que esta medida también sea adoptada en las próximas horas por las otras petroleras del sector.
De esta manera, a partir del 1° de noviembre los precios de referencia en las estaciones YPF de la Ciudad de Buenos Aires serán actualizados, y costará $1.048 el litro de nafta súper y $1.296 para la premium. El gasoil tiene un valor de $1.062 en su versión común y de $1.307 para el diesel premium.
En tanto, la Secretaría de Energía informó que las ventas cayeron por octavo mes consecutivo, acumulando una disminución del 6% en lo que va del año. Durante septiembre de 2024 se vendieron 1.313.875 m3 de nafta y gasoil, lo que representa una caída del 11,7% respecto al mismo mes de 2023. La nafta premium fue la más afectada, con una baja del 21%, seguida por la nafta súper, que tuvo una caída del 3,7%.
Desde las petroleras aseguran que la suba se aplicará para compensar el efecto de la devaluación y la actualización del impuesto a los combustibles. Si bien este mes hubo volatilidad en los valores del crudo, que superó los U$S 80 por barril, sobre el final del mes hubo una tendencia a la baja que lo acercó más cerca de los U$S 70 por barril.