La actividad en Vaca Muerta registróun nuevo descenso en julio, con una caída del 9% en comparación con junio, marcando 1.793 etapas de fractura. Este es el segundo peor registro del año 2025, lo que refleja una desaceleración de la producción en la Cuenca Neuquina, clave para el desarrollo energético del país.
A pesar de la baja intermensual, el dato de julio es más positivo en comparación con el mismo mes del 2024, cuando se habían registrado solo 1.485 etapas de fractura, lo que muestra una mejora interanual.
- Sin embargo, la caída en julio sigue siendo una señal preocupante para el sector, que enfrenta una serie de desafíos en este ciclo de retracción económica.
YPF continúa siendo la operadora que lidera las etapas de fractura, concentrando el 61% de las punciones, con un total de 1.104. Le sigue Vista Energy, con 217 etapas, mientras que Chevron, Shell, Pan American Energy (PAE) y Pluspetrol completaron un menor número de fracturas. A pesar de la caída general, las grandes operadoras siguen marcando la pauta en la actividad de Vaca Muerta.

El informe de Luciano Fucello, especialista de la Fundación Contactos Energéticos y NCS Multistage, también destaca que el promedio de fracturas mensuales para 2025 se mantiene en línea con las proyecciones, alcanzando un total de 2.038, lo que sugiere que la caída de julio es más una fluctuación que un cambio estructural.
El ajuste de costos es una de las principales explicaciones detrás de la desaceleración en la actividad.
Las operadoras están enfrentando un contexto económico complejo, con un dólar "pisado" y altos niveles de inflación que incrementan los costos de operación. La incertidumbre económica ha llevado a algunas empresas a reevaluar sus inversiones y ajustar sus expectativas de producción.
En este sentido, las productoras de shale se están reacomodando, con una mirada puesta en el futuro, especialmente en el avance de proyectos clave como el Oleoducto Vaca Muerta Sur. Este ducto, que avanza hacia Río Negro y se espera esté operativo en el segundo trimestre del 2026, permitirá una mayor inyección de petróleo, lo que podría
La caída en las fracturas no es alarmante cuando se observa en el contexto del promedio anual, que sigue por encima de los niveles registrados en 2024. Sin embargo, la falta de certeza económica, los costos crecientes y la tensión gremial continúan siendo factores que ponen presión sobre el sector.

El futuro de Vaca Muerta sigue siendo prometedor, pero para sostener el crecimiento de la producción, será clave mantener la estabilidad económica y avanzar en proyectos estratégicos como el Oleoducto Vaca Muerta Sur.
La pregunta que queda en el aire es si esta caída en la actividad será una tendencia sostenida o si se trata de una mera fluctuación en el ciclo de la industria. Mientras tanto, las empresas se preparan para un ajuste de inversiones y la implementación de nuevas tecnologías que les permitan adaptarse a las condiciones del mercado.