El Gobierno proyecta un salto exportador y pone a la minería en el centro del "nuevo modelo productivo". La Argentina se prepara, según el canciller Pablo Quirno, para sumar US$ 100.000 millones en exportaciones hacia 2032/2033, apalancada en energía, agroindustria y, por primera vez en décadas, un boom minero sin precedentes. El funcionario expuso estas proyecciones durante el Foro Económico Argentino-Israelí, junto a una delegación empresarial.
Quirno sostuvo que, tras evitar "una crisis terminal", la prioridad ahora es recuperar credibilidad internacional y consolidar un marco estable para inversiones de largo plazo. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) -señaló - será la llave para atraer capitales en sectores intensivos como minería, litio, cobre y energía.
- El canciller destacó además el rol de Vaca Muerta, responsable del 88% del superávit comercial acumulado en 2024, y proyectó que el superávit energético podría trepar a US$ 25.000 millones en tres años.
Pero la novedad más resonante vino del costado minero: "En cinco a siete años, la Argentina puede alcanzar US$ 25.000 millones de exportaciones mineras", aseguró, comparando ese salto con los casi US$50.000 millones que genera Chile.
- Durante el último lustro, la minería argentina consolidó un crecimiento sostenido, aunque todavía lejos del potencial regional. Entre 2019 y 2024, el país exportó entre US$ 3.200 y US$ 4.000 millones anuales, con una canasta dominada por oro, plata y litio.
El verdadero quiebre se produjo con la explosión del "triángulo del litio" y la llegada de inversiones en proyectos de salmuera y roca dura, que multiplicaron los anuncios de capital extranjero.
Las provincias líderes han sido: Catamarca, con litio (Salar del Hombre Muerto) y oro; Jujuy, con litio (Cauchari-Olaroz) y plata; San Juan, gran productora de oro y plata, y eje de los futuros proyectos de cobre (José María y Los Azules); Santa Cruz, sostén histórico del oro y la plata; y Salta, con una cartera de litio en expansión y cobre en etapa avanzada.
Las regalías provinciales han oscilado entre 3% y 12% según mineral y legislación local, pero los gobernadores presionan por actualizar esquemas para captar parte del boom previsto a partir de 2027, cuando entren en producción nuevos proyectos de litio y comiencen a avanzar grandes minas de cobre.
Si se concretan los proyectos actualmente en construcción o factibilidad, Argentina podría duplicar su peso minero en América Latina y disputar el segundo lugar regional a Perú.
Hoy, la foto regional es clara: Chile domina con casi US$ 50.000 millones anuales, impulsado por cobre y litio; Perú ronda los US$ 30.000 millones, con cobre como columna vertebral, y Argentina apenas supera los US$4.000 millones, pero con una tendencia que la llevaría a US$ 25.000 millones y la pondría en la liga mayor.
Para el Gobierno, el RIGI y la estabilidad macro son la condición indispensable: sin reglas claras no habrá inversiones de ocho a diez años de maduración. Con ellas, asegura Quirno, "el país puede convertirse en nuevo polo minero sudamericano y acercarse por primera vez al modelo chileno".