Volver al futuro argentino

Volver a los noventa: el viaje de Marina Dal Poggetto y Daniel Kerner

Dal Poggetto y Kerner se suben al Delorean y reconstruyen los noventa con entrevistas, archivos y cifras. El eje es preciso y exigente: la estabilidad sólo se sostiene si el "triángulo" —macro, micro y gobernabilidad— avanza a la vez.

Dal Poggetto y Kerner revisan los noventa para entender cómo se fabrica un presente
Dal Poggetto y Kerner revisan los noventa para entender cómo se fabrica un presente Foto: Aníbal Greco
Ramiro Gamboa 19 enero de 2026

El 14 de mayo de 2024, mientras gobernaba Javier Milei, un busto de Carlos Menem entró "por la puerta grande a la Casa Rosada"; así lo escriben Marina Dal Poggetto y Daniel Kerner en "Back to the 90s", el reciente libro publicado por editorial Planeta

En ese acto, reponen la escucha atenta de Zulemita Menem y su tío, Eduardo. "De pronto el apellido Menem volvía a estar en las noticias políticas", acotan los autores. Después de dos décadas en las que el diálogo sobre los años noventa se volvió casi tabú, la Argentina regresaba, otra vez, a ese paisaje de estabilidad prometida, reformas veloces y discusiones que parecían saldadas.

Ese regreso, en un contexto de fuerte miedo inflacionario, es el motor de "Back to the 90s", un libro escrito a cuatro manos por una economista y un politólogo quienes, además, comparten recorrido generacional. Dal Poggetto -economista formada en la Universidad de Buenos Aires y en la Di Tella- dirige Eco Go Consultores, es profesora en el Instituto de Altos Estudios Empresariales (IAE) y directora de Economía en la Universidad Austral, y su voz es muy consultada para interpretar el pulso macro argentino en los medios. Kerner -politólogo de la UBA con posgrados en la Universidad de Illinois- es director ejecutivo para América Latina en Eurasia Group y viene trabajando, hace tiempo, el cruce entre economía y discurso político.



Ambos autores se formaron en esa época —los años noventa— y son en gran medida "productos de esos años". En su caso, además, el recuerdo de ese pasado incluye pasos fundacionales de su vida profesional. A diferencia del libro anterior publicado también en coautoría, Tiempo perdido, de editorial Perfil, en "Back to the 90s" Dal Poggetto y Kerner se proponen reconstruir una historia: entrevistas inéditas con protagonistas de primera línea —de Domingo Cavallo a Roque Fernández, de Carlos Corach a Teresa Ter-Minassian—, bibliografía, archivos y cifras puestas en contexto. 

El libro, lejos de un afán totalizador, se propone la revisión para "enriquecer nuestra comprensión del presente, especialmente en la interacción entre la política y la economía".  

back to the 90s
El libro, lejos de un afán totalizador, se propone la revisión para "enriquecer nuestra comprensión del presente, especialmente en la interacción entre la política y la economía".  



Un libro armado como un viaje

"Back to the 90s" evoca explícitamente la saga de la película "Volver al Futuro" protagonizada por Michael Fox. Y, como en esas ficciones, la expectativa no es corregir lo ocurrido, sino ir hacia el pasado como instrumento y disparador para pensar. Dal Poggetto y Kerner proponen que no se trata de ir al pasado para modificar el presente, pero sí de bucear en la comprensión de lo que antecede para responder algunas preguntas. "Subamos al Delorean, aceleremos, y vayamos a ver qué es lo que pasaba en el país en los noventa".

El viaje propuesto en el libro está organizado con una arquitectura nítida: cinco partes que, además de periodizar, funcionan como paradas narrativas, cada una con su propio clima y su propia tensión.

Primera parte. En busca de la estabilidad perdida, 1988-1990. Comienza con el tramo desde el final de Alfonsín hasta el caos del arranque menemista: híper, incertidumbre, el Plan Bunge & Born, el Plan Bonex, el clima turbulento.



En este comienzo, el libro sugiere una intuición política de Menem que después se volvería una marca de época: la idea de "reconciliación" como mensaje de gobierno. No sólo reconciliación social, también institucional: acercar al Estado con el sector privado y, de paso, bajar el volumen de una pelea histórica entre el peronismo y el establishment empresario. Durante toda esta primera parte se destaca el perfil conciliador de Menem; sobre todo, en una coyuntura hostil. 

Segunda parte. Los años dorados de la Convertibilidad, 1991-1997. "Luego de años de sobresaltos, de monedas que se evaporaban en las manos de la gente, de precios que cambiaban a diario, de repente, el país se adentró en un período de estabilidad inédito. Algo desconocido para toda una generación". Entra Cavallo, aparece la caja de conversión, se reordena el horizonte. Dal Poggetto y Kerner recorren cómo la inflación se cae, el crédito revive, el país accede al mundo de los capitales; en definitiva, el menemismo se consolida

Tercera parte. El derrotero, 1998-2001. Llegan los shocks externos —la crisis financiera asiática de 1997 y el default ruso de 1998—, devalúa Brasil, la recesión se vuelve estructura. El menemismo se termina, la Alianza hereda el dilema y se erosiona. En el camino y en el mientras tanto: reforma laboral y "Banelco", blindaje, danza de ministros, cuasimonedas, corralito, final.



Cuarta parte. La vuelta al presente. Milei entra como un rayo en un sistema político agotado tras años de polarización y su figura reabre el debate de los noventa y el de la economía argentina con una combinación de furia doctrinaria y pragmatismo de gestión. Los autores subrayan que para que un programa de estabilización funcione y sea compatible con crecimiento sostenido son necesarios tres vértices: "Un programa Macro, un programa Micro y un esquema de Gobernabilidad". Y agregan: "Cada vértice es condición necesaria, pero para que sea suficiente se requiere que en simultáneo se avance en los otros dos. No hay forma de resolver la Macro si no se resuelve la Micro y la Gobernabilidad. No hay forma de resolver la Micro si no se resuelve la Macro y la Gobernabilidad. Y no hay forma de resolver la Gobernabilidad en el largo plazo si no se resuelve la Micro y la Macro". 

Quinta parte. Mirando al futuro (desde el pasado y el presente). Lecciones, advertencias, límites: qué funcionó, qué se rompió, qué aparece como condición de posibilidad en una democracia que no puede suspender el tiempo social. "Los tiempos y necesidades de la democracia no son los mismos que los de la tecnocracia", reflexionan Dal Poggetto y Kerner. 

En su conjunto, el libro se lee como un ensayo que no renuncia al hilo narrativo. Fluidez y pensamiento. Con ironía a cada paso, nombres y episodios tienen mucha textura. Se respira en este proyecto el recorrido profesional de los autores y el entusiasmo interdisciplinario que los reúne. 



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"De repente, el país se adentró en un período de estabilidad inédito. Algo desconocido para toda una generación", escriben Dal Poggetto y Kerner. 

La Convertibilidad como experiencia generacional

Los autores no disimulan el impacto que tuvieron aquellos primeros años. Y lo narran, casi, con recuerdo corporal.

Esa estabilidad, dicen, fue un cambio civilizatorio: "Por primera vez en casi 50 años el país tenía estabilidad de precios, lo que restauró la función de la moneda como unidad de cuenta, medio de pago y reserva de valor". Desde ahí empieza a ordenarse lo que la economía precisa para funcionar: depósitos, crédito, horizonte.



Sin embargo, el texto también registra, sin romanticismo, la otra cara del ciclo: privatizaciones discutibles, indexación que "complicó la desinflación", denuncias de corrupción. Aun así, hay una apuesta por recuperar un hecho incómodo para la memoria de los años 2000 y es que, en servicios básicos, se vivió como una mejora. "Tener teléfono dejó de ser un privilegio", recuerdan, y hasta recuperan rarezas de otra época: un departamento con teléfono podía valer "hasta USD 10.000 más" que uno sin.

La lógica no es reivindicar. Es describir un clima. Y ellos se atreven. 

El triángulo: Macro, Micro y Gobernabilidad

Si hubiera que elegir una idea fuerza como columna vertebral del libro, es ésta: la estabilización sólo sobrevive si avanza, al mismo tiempo, en tres vértices —un programa Macro, un programa Micro y un esquema de Gobernabilidad—. Lo llaman "triángulo" y lo vuelven una combinación indispensable.



Esa insistencia, casi didáctica, tiene una virtud: saca la discusión del fetiche técnico. La macro deja de ser una conversación de especialistas, porque queda atada al músculo político y a la trama social. Y la gobernabilidad deja de ser psicología presidencial o estética del poder: aparece como una dimensión material, con Congreso, provincias, sindicatos, opinión pública, pactos, paciencia, oficio.

En ese esquema, los noventa aparecen como una experiencia en la que el triángulo, por un tiempo, pareció alinearse según reflexionan Dal Poggetto y Kerner. Hubo macro (desinflación), hubo micro (reformas y salto de productividad), hubo gobernabilidad (un liderazgo "inclusivo, que estaba constantemente expandiendo sus alianzas"). El drama no es que el triángulo no exista: es que sostenerlo en el tiempo cuesta.

Milei, Menem y el retorno de algunas palabras prohibidas

Milei llega como outsider y, en palabras de los autores, "fue un shock al sistema político". Hay una comparación inevitable con Menem, no sólo por el gesto simbólico del busto, sino por la intuición electoral: "Como Menem, Milei entendió, tal vez intuitivamente, qué es lo que querían los votantes".



Según Dal Poggetto y Kerner, Milei ganó con un mensaje contundente, "dólares en vez de pesos", y el Banco Central como enemigo— y en el poder aplicó algo "mucho más pragmático que los planteos de campaña".

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"Como Menem, Milei entendió, tal vez intuitivamente, qué es lo que querían los votantes".

Democracia, ajuste y tiempo social

El libro enfatiza un punto que suele olvidarse en la discusión económica: el tiempo de la democracia no se negocia. De la Rúa, como Menem, intentó preservar el esquema de convertibilidad y esperar. El electorado pedía dos cosas incompatibles: salir de la recesión y no perder estabilidad



El libro describe un ajuste "deflacionario" —muy distinto a la "motosierra" inicial de Milei—, con la economía bajando precios y salarios sin devaluar. Señalan Dal Poggetto y Kerner: "El concepto de 'déficit cero' lo inventó Cavallo en 2001 y de hecho logró que el Congreso lo aprobara. Los pactos fiscales con las provincias y la descentralización del gasto, por ejemplo, ayudaron en el corto plazo, pero generaron compromisos rígidos difíciles de revertir. La apertura comercial y la apreciación del peso, en tanto, coordinaron costos sociales que erosionaron el apoyo político". 

Para el análisis los autores recuperan la tesis de Barry Eichengreen: sin democracia, como antes de la modernidad, el ajuste interno podía imponerse; en cambio, con elecciones, sindicatos y opinión pública, afortunadamente esos costos se vuelven políticamente insostenibles. En su formulación más cruda, no se puede tener al mismo tiempo tipo de cambio fijo, apertura de capitales y democracia: la Argentina intentó sostener ese triángulo durante una década, y el desenlace —escriben Dal Poggetto y Kerner— tenía algo de inevitable. 

Con esa misma lógica explican por qué el final no fue sólo económico: fue un cambio de época. "La crisis de 2001 no sólo destruyó la Convertibilidad: también generó un giro político profundo".



Lo que queda, desde 2002 en adelante, es una historia argentina que todavía nos seguimos contando: recuperación, superávits, y luego la recaída. El país como máquina de gastar capital histórico.

Un libro contra los lugares comunes

"Back to the 90s" elige un tono que discute con el clima de redes y algoritmos. En vez de eslogan, capas. En vez de condena automática, causalidad.



En su tramo final, la mirada se vuelve deliberadamente actual. El mundo ya no es el de los noventa. "El orden geopolítico liberal está en retirada", señalan, y el péndulo global empieza a moverse hacia "proteccionismo, regionalización y fragmentación". En ese escenario, el texto aborda el presente sin solemnidad y con escena. 

El 14 de mayo de 2025, Javier Milei se paró en el Congreso del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF) y se jactó: con el DNU 70/23, la Ley Bases y las reformas de Federico Sturzenegger, su gobierno había hecho "17 veces más" reformas estructurales que el de Menem. Un año y medio después de su asunción, para Milei Menem ya era "el segundo mejor presidente de la historia" (y no el primero) y Cavallo —por haberse animado a criticar la política económica en curso— quedaba expulsado del Olimpo mileísta.



Dal Poggetto y Kerner deciden cerrar el libro el 12 de septiembre de 2025, cinco días hábiles después de la derrota de La Libertad Avanza en la Provincia de Buenos Aires. Para ese momento, el hechizo del "mejor programa económico de la historia" entraba en zona de rendimientos decrecientes: el riesgo país volvía a escalar por encima de los 900 puntos, el Banco Central apretaba la política monetaria para mantener el dólar debajo de $1.400 y anclar la inflación en torno al 2% mensual, y la intervención con futuros —y con dólares del Tesoro— empezaba a aumentar los costos de salida. 

La popularidad del presidente, que había sostenido el ajuste, caía con el enfriamiento de la actividad y una denuncia de coimas en torno a la Agencia de Discapacidad (ADIS), con audios que rozaban a la secretaria de presidencia Karina Milei.

Ahí aparece, con fuerza, la tesis más actual del libro: un programa no se evalúa sólo por su consistencia técnica, sino por su posibilidad política



Y ahí llega el concepto que resume, quizá mejor que ningún otro, la tragedia recurrente del país: salir del "péndulo infernal". Para hacerlo, advierten, no alcanza con pagar todo al contado, ni con repetir fórmulas que ya fallaron, ni con la fantasía de soluciones de Excel. 

Lo que permanece abierto

Se agradece, sobre todo, en esta reconstrucción que encaran Dal Poggetto y Kerner el modo en que evitan el relato único. Los noventa aparecen con su potencia y con sus límites: una estabilidad que ordena la vida cotidiana y, al mismo tiempo, un esquema económico que acumula fragilidades hasta volverse inviable. 

No discuten el pasado para ganarlo, sino para comprender cómo se fabrica un presente. En un momento del libro recuperan una frase del escritor Javier Cercas: "El pasado del que hay memoria y del que hay testigos, no es pasado es sólo una dimensión del presente sin la cual el presente está mutilado. Recordar este pasado reciente significa darse los instrumentos para no cometer los mismos errores".



Dal Poggetto y Kerner escribieron un libro para una Argentina que vuelve a mirar hacia atrás porque el futuro se volvió incierto. Lo hacen con oficio narrativo, con precisión técnica y con una vocación auténtica, con la valentía de sostener una pregunta abierta.

"¿Funcionará esta vez? ¿La tercera será la vencida? La respuesta no está escrita", anotan. Y cierran como se cierran, en el cine, las buenas historias: To be continued...



to be continued
"¿Funcionará esta vez? ¿La tercera será la vencida? La respuesta no está escrita", anotan. Y cierran como se cierran, en el cine, las buenas historias: To be continued...

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