“Un blanqueo exitoso podría implicar un ingreso masivo de capitales que pondría una incómoda presión adicional a la apreciación del peso”, sostiene Federico Muñoz en un oportuno informe dado a conocer el sábado porque el blanqueo sería inminente. “El blanqueo podría aportar valioso combustible para la reactivación de la economía, así como también preciosos recursos a las exhaustas arcas fiscales”, explica. “La coyuntura para llevarlo adelante es propicia. Por un lado, por la próxima puesta en vigor de acuerdos de reciprocidad entre agencias impositivas que permitirán intercambios de información y dificultarán el mantenimiento de ahorros en negro. Por otra parte, por la mejora en las expectativas tras el cambio de gobierno que invitaría a repatriar y/o exteriorizar capitales fugados”, dice. Tras décadas de copiosa salida de capitales, señala Muñoz, el stock de activos externos de los argentinos “es imponente”. La estimación oficial da cuenta de la existencia de unos US$ 195.000 M en activos líquidos, dice. “Se estima además que algo menos de la mitad de esta suma serían dólares físicos en el país (cajas de seguridad, bajo el colchón, etcétera) y el resto, depósitos y otros activos en el exterior”, estima, pero aclara que “la cifra oficial del stock de capitales externos está en revisión y que, según estimaciones privadas, dicho stock podría duplicar la cifra del Indec”.
17 mayo de 2016
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