La Comisión Nacional de Valores (CNV) puso en marcha una de las reformas más profundas del mercado de capitales de las últimas décadas. A través de seis resoluciones generales publicadas este jueves en el Boletín Oficial, el organismo amplió el régimen de autorización automática para la emisión de instrumentos financieros y eliminó la aprobación previa para una gran parte de las operaciones de deuda, acciones y fondos de inversión.
La medida fue celebrada por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien la definió como una reforma estructural de gran magnitud. “Se abre un abanico de oportunidades ilimitadas, sobre todo para la gestión de los riesgos empresarios y las oportunidades de ahorro para los argentinos”, sostuvo.
El "big bang" que impulsa el Gobierno
La iniciativa fue presentada por el presidente de la CNV, Roberto Silva, como el “big bang” del mercado de capitales argentino. Sturzenegger retomó esa definición y la comparó con la histórica liberalización de la Bolsa de Londres impulsada por Margaret Thatcher en 1986.
Según explicó el funcionario, el cambio central consiste en reemplazar el esquema de autorización previa por un sistema de presentación documental. En otras palabras, para una amplia gama de instrumentos financieros ya no será necesario esperar el visto bueno del regulador antes de salir al mercado.
“Ahora la decisión de cuándo emitir queda en manos de los CFOs y no de un burócrata al que había que ir a rendirle pleitesía para la autorización”, afirmó.
Qué instrumentos quedan alcanzados
El nuevo régimen, denominado “Régimen de Autorización Automática para Mediano Impacto Ampliado”, alcanza a distintos instrumentos de oferta pública.
Entre los principales cambios se destacan:
- Los fondos comunes de inversión abiertos (FCIA) tendrán autorización automática sin importar el monto ni el tipo de inversor.
- Las obligaciones negociables (ON), acciones, fideicomisos financieros (FF) y fondos comunes de inversión cerrados (FCIC) podrán emitirse automáticamente hasta un límite de 100 millones de UVAs, equivalente actualmente a unos US$ 130 millones o US$ 140 millones.
- Por encima de ese monto, también quedarán exceptuados de autorización previa cuando estén dirigidos exclusivamente a inversores calificados.
La CNV mantendrá sus facultades de supervisión y podrá sancionar incumplimientos, pero dejará de intervenir antes de cada emisión.
El impacto esperado en PyMEs y el agro
Uno de los principales objetivos de la reforma es facilitar el acceso al financiamiento para empresas medianas y pequeñas, que hasta ahora enfrentaban procesos largos y costosos para emitir instrumentos en el mercado de capitales.
“El cambio es lo más importante que ha ocurrido en financiamiento PyME desde que apareció el descuento de cheques”, aseguró Sturzenegger.
Desde la visión oficial, la medida también puede transformar las opciones de financiamiento para el sector agropecuario. Un productor que necesite invertir en maquinaria, sistemas de riego o ampliaciones productivas podrá recurrir al mercado de capitales con mayor facilidad, reduciendo su dependencia del crédito bancario tradicional.
“Ahora será mucho más fácil para una PYME emitir un bono para financiarse. Para un productor agropecuario que está pensando en riego, maquinaria o inversiones varias, se le hace posible pensar en emitir acciones en vez de recalar inexorablemente en una deuda bancaria”, explicó el ministro.
Menos burocracia y más libertad para invertir
La reforma también modifica las condiciones para ser considerado inversor calificado. El umbral baja de 350.000 UVAs a 200.000 UVAs, lo que equivale aproximadamente a unos US$ 300.000 en activos o depósitos.
Para el Gobierno, este cambio refleja una nueva filosofía regulatoria basada en la confianza en los participantes del mercado.
“Se confía en la capacidad de discernimiento del inversor y se deja interactuar libremente al oferente de ahorro con el demandante de ahorro”, señaló Sturzenegger.
El ministro sostuvo además que la medida apunta a canalizar parte del ahorro de los argentinos hacia inversiones productivas locales. “El objetivo es democratizar el capital, imbricar al ciudadano común como socio de los emprendimientos empresarios del país. En definitiva, es traer el capitalismo al hogar, distribuir riesgos y hacernos todos socios de este gran proyecto que es la Argentina”, concluyó.
La reforma fue elaborada en conjunto entre la CNV, el Ministerio de Economía y el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. Para el Gobierno, representa un paso clave en la construcción de un mercado de capitales más profundo, con menos regulaciones y mayor protagonismo del sector privado.


