El director ejecutivo de ARBA, Cristian Girard, advirtió que la desigualdad económica se profundiza a nivel global y en Argentina, y reclamó avanzar en impuestos más altos para las grandes fortunas como herramienta para revertir la concentración extrema de la riqueza.
- A través de un hilo publicado en X, Girard citó datos del Informe sobre la Desigualdad Global 2026, que muestran que el 10% más rico del mundo concentra más de la mitad de los ingresos y el 75% de la riqueza, mientras que la mitad más pobre accede apenas al 2%.
- "La desigualdad extrema no es inevitable: es una elección política deliberada", sostuvo.
En el plano local, alertó que Argentina replica ese patrón de concentración: el 10% más rico acumula el 59% de la riqueza, el 1% más adinerado casi una cuarta parte, y el 50% de la población no llega al 5% del patrimonio total. En ese contexto, recordó que el coeficiente de Gini trepó a 0,431 en el tercer trimestre de 2025, uno de los peores registros históricos.
Girard remarcó que este proceso está ligado al funcionamiento del sistema financiero global, la fuga de capitales y el endeudamiento externo. En el caso argentino, señaló que la deuda supera los US$ 316.000 millones y que la salida de capitales drenó cientos de miles de millones en las últimas décadas. "Los multimillonarios pagan menos impuestos proporcionalmente que quienes ganan mucho menos", afirmó.
Por último, sostuvo que es urgente avanzar hacia una mayor progresividad impositiva, en línea con las propuestas internacionales que impulsan un impuesto mínimo global sobre los patrimonios de los multimillonarios para financiar educación, salud e infraestructura. "La riqueza acumulada debe ponerse al servicio del desarrollo y el bienestar colectivo", concluyó.
Girard advirtió que el nuevo esquema del Gobierno es "un blanqueo permanente para los más ricos, disfrazado de alivio para la clase media"
Girard cuestionó el Régimen de Inocencia Fiscal recientemente reglamentado por el Gobierno de Javier Miei y sostuvo que se trata de un blanqueo permanente orientado a evasores de alto patrimonio, presentado bajo un relato que intenta interpelar a la clase media sin ofrecerle beneficios concretos.
"Lo que el Gobierno llama 'inocencia fiscal' en los hechos habilita un blanqueo permanente dirigido principalmente a personas con mucha capacidad económica que evadieron impuestos", afirmó Girard en declaraciones radiales.
Según explicó, el discurso oficial asocia la medida con valores como la libertad individual y el incentivo a la iniciativa privada, pero el diseño concreto del régimen deja en claro a quiénes beneficia. "No está pensado para la clase media trabajadora ni para quienes producen y viven de su esfuerzo. El relato apunta a seducir a sectores medios y a ciertos perfiles profesionales, pero el impacto real favorece a grandes patrimonios, incluso a actividades de origen dudoso", señaló.
Uno de los puntos que genera mayor preocupación, dice Girard, es la confusión deliberada que el Gobierno de Milei instala en torno al delito de evasión fiscal. "Se intenta hacer creer que la evasión dejó de ser un delito penal, y eso es falso. No se modificó la ley penal. Lo único que cambia es que el fisco decide no controlar hasta determinados montos (elevados), pero el delito sigue existiendo", advirtió.
En ese sentido, Girard remarcó que el régimen construye una falsa sensación de seguridad jurídica que puede volverse en contra de quienes adhieran. "Un gobierno puede cambiar el criterio de control, o puede hacerlo una gestión posterior. Las deudas solo se extinguen con la prescripción. El riesgo sigue estando", subrayó.

Necesidad de dólares y relato de ocasión
El titular de ARBA vinculó el impulso del régimen con la fragilidad macroeconómica y la escasez de divisas. "Se monta un relato de macroeconomía ordenada cuando en realidad faltan dólares. Sobre esa ficción se construye otra: que ahora no hay delito y que se pueden sacar los dólares del colchón sin consecuencias", sostuvo.
"Necesitan esos dólares de manera urgente. Esto no es una señal de fortaleza, es una muestra de debilidad. Están intentando convencer a la gente de que entregue sus ahorros para sostener un esquema financiero que no resuelve los problemas estructurales de la economía", agregó.
Por último, Girard enmarcó la discusión en un debate de fondo sobre el sistema tributario argentino. "La clase media y los sectores populares soportan una carga tributaria elevada porque durante décadas se gravó el consumo y se debilitó el cobro de impuestos a quienes más capacidad contributiva tienen, sumado a la evasión y la fuga de los sectores más ricos", explicó.
"El debate que viene es casi fundacional: cómo hacemos crecer la economía, cómo revertimos el ajuste, cómo financiamos al Estado. Este régimen no va en ese sentido: consolida la injusticia fiscal y erosiona la legitimidad del Estado", concluyó.