El economista, empresario pyme y fanático de Nueva Chicago, Gustavo "Lacha" Lazzari, analizó en su último newsletter los desafíos económicos y políticos que enfrenta el gobierno de Javier Milei. Con un tono crítico pero constructivo, Lazzari desmenuzó temas clave como el riesgo país, la volatilidad de tasas, la corrupción estructural y el mandato de cambio que sostiene la administración libertaria.
- Lacha combina conocimientos técnicos (es economista), prácticos (es empresario e hijo de la entrañable Lita) e históricos (producto de lo previo, y de peinar algunas canas, ya tiene el lomo curtido con la volatilidad argentina). Por si fuera poco, recorre mucho el país (un ejercicio clave para conocer el interior profundo y matizar la miarda AMBA-céntrica) y lo conoce, y mucho, a Milei.
El mandato: mucho más que inflación o inseguridad
Según Lazzari, el Gobierno de Milei tiene un objetivo central que trasciende los problemas coyunturales: cambiar las reglas de juego. "El mandato del Gobierno es la transformación. Mucho más que resolver el problema de la inseguridad o la inflación. El mandato es el cambio de reglas hacia un nuevo régimen de largo plazo", dice "Lacha".
No obstante, advierte que ese permiso social puede deteriorarse: "El mandato puede cansarse o deteriorarse por diferentes motivos. Desde el costo de los ajustes a corto plazo hasta casos que deben explicarse antes que se afinquen como temas de corrupción".
Riesgo país: mucho más que la política
El economista explicó de manera pedagógica el impacto del riesgo país sobre la economía y las inversiones: "Argentina tiene una tasa de riesgo que oscila los 700 puntos. Lo cual condiciona inversiones privadas y préstamos públicos".
El gobierno suele interpretar esa variable como un "riesgo kuka", es decir, la posibilidad de un regreso del kirchnerismo. Sin embargo, Lazzari subraya que no es el único factor.
Identifica otros componentes que elevan la desconfianza de los mercados:
- Riesgo de implementación: decretos rechazados en el Congreso y contramarchas en provincias y municipios.
- Riesgo de estilo: un tono confrontativo que genera "ganadores y perdedores" pero también resentimientos.
- Riesgo de transparencia: casos como Libra, Anses y Discapacidad, que pueden erosionar la confianza.
- Riesgo rentístico: la cultura de la coima, la renta fácil y la falta de competencia real.
"Se puede hacer la mejor reforma económica pero si los sectores empresarios, sindicales, administrativos y profesionales continúan con la cultura de la renta, difícilmente pueda establecerse un capitalismo competitivo", sentenció.
La danza de las tasas: un esguince prolongado
Otro punto central de su análisis fue la política monetaria y la dificultad de estabilizar la demanda de dinero. "La tasa de seducción llegó al 70% anual. La idea: secar la plaza".
Lazzari advierte que tasas tan elevadas son inviables para la producción: "No hay proyecto (dentro del código penal) que permita pagar un costo del capital del 70% nominal, 50% real. Inviable por donde se lo mire".
Y agrega una metáfora contundente sobre el futuro inmediato: "Con tasas altas e incertidumbre la economía argentina está enyesada. ¿Es un esguince de treinta días? ¿Es una quebradura de seis meses? ¿O le amputaron la pierna y la disimulan con un yeso? Mi opinión: es un esguince, quizás de los treinta, cincuenta días más largos".
Corrupción estructural: el enemigo silencioso
El empresario pyme también destacó la importancia de reducir la intervención estatal para combatir la corrupción. "La desregulación, descentralización y la menor participación del Estado en la vida diaria es la política más contundente y adecuada para disminuir la corrupción administrativa".
Sin embargo, advierte que no alcanza solo con reformas económicas: "Llevará muchos años erradicar la cultura de la mafia, el culto a la comisión y el contubernio".
Y remarca un principio esencial para la gestión: "Gobernar es explicar, aunque sea redundante y repetitivo".
Conclusión: confianza y explicaciones, claves para el futuro
El análisis de Lazzari deja en claro que la economía argentina no depende únicamente de medidas técnicas. Factores políticos, culturales y sociales juegan un rol decisivo en la construcción de confianza, sin la cual ningún plan puede sostenerse en el tiempo.