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Kristalina, no tan cristalina

Una investigación deja muy mal parada a Kristalina Georgieva, la expresidente del BM y hoy Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI)

Kristalina-Georgieva
19-09-2021
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El jueves pasado, mientras la atención pública se concentraba en el escándalo de los audios de una diputada nacional, el Banco Mundial anunció la decisión de discontinuar la publicación del informe anual “Doing Business” luego de una investigación que deja muy mal parada a la expresidente de dicha entidad, la búlgara Kristalina Georgieva, hoy Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y a su antecesor, el coreano Jim Yong Kim.

El reporte ofrece indicadores de cada país del mundo sobre la facilidad para desarrollar actividades empresariales, en base a indicadores sobren el número y complejidad de trámites administrativos, protección de los derechos de propiedad, cantidad y complejidad de regulaciones, y presión impositiva.

De esa forma presenta un ranking de los países ordenados desde los que ofrecen un entorno más favorable para las actividades empresariales privadas a los que son más desfavorables. Dicha información ejerce cierta influencia en los gobiernos de varios países no desarrollados que utilizan esos rankings para atraer inversiones.

Un año atrás el Banco Mundial había difundido un comunicado en el que afirmaba haberse observado irregularidades respecto de en los cambios a los datos del 'Doing Business 2018' y en los informes para el 'Doing Business 2020', publicados en octubre de 2017 y octubre de 2019.

El organismo inició entonces una investigación y una auditoría interna de los procedimientos de captación y revisión de datos, y del control de la integridad de la información. Había no pocas sospechas sobre un sesgo a mejorar en los rankings la posición de la República Popular China, Emiratos Árabes Unidos, Azerbaiyán y Arabia Saudita.

También llamaba bastante la atención en el reporte publicado de 2019 que Nigeria y Togo aparecieran entre los 10 países que habían llevado a cabo “un quinto de reformas registradas en el mundo”. Mauricio y Ruanda aparecían entre los 50 países con un entorno más favorable para las actividades empresariales, y entre los 100 primeros aparecían Kenia, Sudáfrica, Zambia, Togo y Botswana. Dos años antes, el economista jefe (luego Premio Nobel de Economía) Paul Romer debió renunciar por haber “levantado la perdiz” sobre irregularidades de varias ediciones previas que perjudicaban en los rankings a Chile cuando su presidente era Michelle Bachelet.

La investigación de estas irregularidades fueron impulsadas por la cubano-estadounidense Carmen Reinhart en junio del año pasado, apenas inició su gestión como economista jefe del organismo. El resultado de la investigación, a cargo del estudio de abogados Wilmer, Cutler, Pickering, Hale and Door LLP (“WilmerHale”), se conoció el miércoles 15.

Es un resumen ejecutivo de 15 páginas de hechos que, según los abogados firmantes, están respaldados con el análisis de más de 80.000 documentos internos del banco y testimonios de más de 30 empleados y exempleados del organismo. Una evaluación en la que el nombre de Kim aparece mencionado 35 veces, y el de Georgieva 32 veces, y que también involucra a su compatriota Simeon Djankov, asesor de Georgieva, ex ministro de Finanzas de Bulgaria, y uno de los creadores del “Doing Business”.

La investigación da cuenta de reuniones y de comunicaciones desde 2017 de Kim y de Georgieva para favorecer a la República Popular China a cambio de asegurar sustanciales aportes de capital del Gobierno chino al Banco Mundial.

El informe revela, además, presiones directas de Georgieva a funcionarios del organismo para mejorar los indicadores para China y su posición en los cuadros comparativos, sin modificar demasiado la posición de los demás países.

También se lee en el informe WilmerHale que en esos años la conducción del organismo era llamativamente permeable al “soft power” chino y parecía muy urgida por complacer a Beijing. El informe de los abogados revela similares manipulaciones para mejorar también la posición de Araba Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiján.

Las prácticas e irregularidades observadas por el informe WilmerHale, son realmente graves: a) indebidas presiones desde la conducción del banco, especialmente de Georgieva y Djankov sobre el personal del organismo, b) un ambiente “tóxico” en el equipo a cargo del “Doing Business”, a partir del bullying, intimidaciones y represalias de Djankov al personal del Banco, un modus operandi calificado por el informe WilmerHale como de “terrorismo psicológico”, c) falta de políticas y procedimientos cumplibles y consistentes para la elaboración del “Doing Business”, d) provisión del Banco de servicios a algunos países miembro para que mejoren varios indicadores relevados para el “Doing Business”.

La evaluación de WilmerHale concluye con diversas recomendaciones para mejorar los estándares éticos y de integridad y transparencia vulnerados al menos en las ediciones 2018 y 2020 del “Doing Business”.

Eswar Prasad, de Cornell University, ha sido aún más duro: “En años recientes, la creciente politización de la presentación del informe y del análisis de los datos ha reducido su credibilidad y su valor para los inversores internacionales”.

La respuesta de Kristalina y las posibles consecuencias

El jueves, Georgieva manifestó su total desacuerdo con esta evaluación, pero según voceros del Banco Mundial el informe WilmerHale es por demás claro y contundente (“habla por sí solo”). Pero Alexandra Lamanna, del Tesoro de EE.UU., dijo que “estos hallazgos son serios” y que el Tesoro “está analizando el informe”.

Los congresistas republicanos probablemente ahora utilicen esta evidencia para fortalecer su posición contraria a más aportes de capital al FMI, al menos mientras su titular sea Georgieva. El republicano French Hill, de Arkansas, afirmó que, si se comprueba la veracidad de las acusaciones del informe WilmerHale, el FMI debería inmediatamente evaluar el desempeño de Georgieva como Presidente del Banco Mundial.

Pero Justin Sandefur, miembro del Center for Global Development, sostuvo en un reportaje que “el FMI está a cargo de asegurar la integridad de las estadísticas macroeconómicas internacionales y que los países miembros preserven la integridad de sus datos” y que “este informe ha implicado a Georgieva en la activa manipulación de datos para propósitos de tipo geopolítico, ysto parece ser absolutamente condenatorio”.

Según Romer, este episodio tendrá un inevitable costo de credibilidad tanto para el Banco Mundial como para el FMI. Pero probablemente afectará la confianza no sólo en Georgieva, sino en varios organismos (como el Banco Mudial, la OMS, el FMI), permeables a las presiones de algunos países, y sin sanción alguna (al menos hasta ahora) por tales prácticas.

(*) Economista de la USAL

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