El rally de los bonos argentinos y la caída del riesgo país impulsada por Standard and Poor's generan expectativas en el mercado financiero de que "lo mejor está por venir". La confirmación de la nota por parte de la segunda agencia (primero fue Fitch, se espera Moody's), habilita un flujo nuevo de inversores. "Estimaciones preliminares sugieren que el ciclo completo de mejoras de calificación podría generar una demanda potencial de corto plazo cercana a los US$ 6.000 millones, equivalente a aproximadamente el 10% del flotante de bonos Globales y Bonares en manos privadas", estima Adcap Grupo Financiero.
De cara a los próximos meses, la probabilidad de una mejora por parte de Moodyʼs permanece sin cambios y sigue siendo elevada a medida que se acerca su revisión de mediados de julio. Esto liberaría los US$ 6.000 millones que dice la financiera de Javier Timerman y Agustín Honig. "En este contexto, esperamos que la curva argentina converja rápidamente hacia la de Ecuador, especialmente después de que una segunda gran calificadora sacara al soberano de la zona de calificaciones CCC", dice.
Adcap apunta a que parte de ese flujo ya fue anticipada por inversores institucionales de largo plazo, por lo que la demanda efectiva posterior al evento debería ser menor a la cifra teórica. Aun así, aclaran, la dirección es clara: la mejora de calificación debería favorecer una rotación de la base de tenedores de bonos hacia inversores más estables y respaldar una mayor compresión de spreads.
"La mejora adquiere particular significancia desde la demanda, dado que numerosos fondos institucionales mantienen mandatos internos que restringen la tenencia de instrumentos por debajo de cierto umbral de rating, por lo que la convergencia de las calificadoras hacia B- amplía el universo de inversores habilitados para deuda soberana argentina", confirma Delphos Investment.
En relación con pares comparables en la categoría B-, si bien Ecuador, Pakistán y Angola presentan una mayor proximidad de sus curvas a la Argentina, Nigeria y El Salvador constituyen los escenarios más optimistas.
"La recalificación a B- podría alinear la curva argentina con la de estos pares, abriendo un recorrido de compresión cuantificado en hasta 17% de upside en el tramo largo", apunta Delphos. Dicho potencial crece con la duration: los tramos largos (GD35, GD38, GD41) exhiben un recorrido sustancialmente mayor que los cortos (GD29, GD30).

"En consecuencia, consideramos que la mejora debería actuar como catalizador de una compresión adicional en los Globales, abriendo eventualmente la posibilidad, descartada previamente por el ministro Caputo, de emitir bajo ley extranjera", afirman.
En la misma línea, los analistas de Bank of America indicaron que el equipo económico tiene tiempo para esperar que el riesgo país siga bajando —tras la fuerte reducción de los últimos días por la recategorización de S&P— si el contexto global se mantiene favorable y el Banco Central continúa adquiriendo reservas internacionales.
De todos modos, alertaron de que el tiempo para recurrir a los inversores externos no es infinito. “Creemos que la oportunidad de reingresar a los mercados podría mantenerse abierta hasta fin de año, después de lo cual la dinámica electoral podría dificultarlo. Existe el riesgo de que, si el Gobierno renuncia a gestionar sus pasivos este año (por ejemplo, si los rendimientos no bajan más y no desea validar los rendimientos del mercado), podría aumentar la volatilidad durante el ciclo electoral del próximo año, lo que representa un riesgo a la baja para los inversores”, advirtieron.