Familias asfixiadas: cae el ingreso disponible y casi el 50% de los ingresos se lo llevan gastos fijos y deuda con los bancos
El ingreso disponible cayó 1% real en noviembre, la mayor contracción desde febrero del 2024.
Desde agosto (máximo registrado desde noviembre de 2023), acumula una caída de 2,1%, tras tres meses consecutivos de reducción, según la última estimación de Empiria, la consultora de Hernán Lacunza.
"Por la baja base de comparación y el arrastre estadístico por la recuperación de fines de 2024, el ingreso disponible en 2025 crecerá 12% con respecto al año previo, aunque con una clara desaceleración a mediados de año y merma en el último cuarto", advierte.
En diciembre de 2025 el aumento interanual sería de solo 5% respecto a igual mes de 2024, pero seguirá siendo 3,7% inferior a diciembre de 2023. Para 2026, de confirmarse una desaceleración de la inflación, se espera una leve mejora del 1%.
Para Empiria, la caída se explica por una merma de los ingresos, amplificada por un aumento de los gastos fijos. El conjunto de los ingresos cayó 1% en el mes, la mayor caída desde febrero de 2024. Todos los salarios se redujeron en términos reales: los registrados se redujeron 0,6% —tercera contracción consecutiva—, los del sector privado formal 0,3% y los del sector público 1,3%. Por su parte, los ingresos no registrados habrían caído 0,4% en el mes. Los ingresos no laborales, a partir de la aceleración de la inflación y su fórmula de ajuste de indexación con rezago, son los que más caen.
"Aunque el ingreso disponible se redujo para todos los sectores de la población, las magnitudes fueron distintas: para los deciles 1-4 de la población el ingreso disponible cayó 1,2%, mientras que, para la población del decil 8-10, el ingreso disponible decreció 0,9%", detalla la consultora.
Del lado de los gastos, la caída en los precios del transporte público (0,7% en términos reales) y en el precio del agua (-1,4%), no pudieron compensar los aumentos de la electricidad (1,4%), las expensas (0,9%) y los alquileres (0,4%). Los gastos fijos representaron 22,7% del ingreso en noviembre, 7,4 puntos porcentuales más que hace dos años.
A este panorama se le suma que las familias están cada vez más endeudadas. Las cuotas de créditos ya representan el 26,3% de la masa salarial registrada, según el BCRA. Es el máximo registrado en casi 20 años. Además de los casi ocho puntos de ingreso disponible incrementales que tomó el gasto fijo, otros 15 se habrían ido al pago de cuotas. De los 26,3 puntos, 14,6 pertenecen a créditos personales, 9,3 a tarjetas de crédito, 1,7 a créditos prendarios y 0,7 a créditos hipotecarios.
"Es decir, 86% de la carga de deuda son créditos de corto plazo, lo que refleja la tipología de financiamiento que toman los hogares. En una economía más estable y con mayor previsibilidad, los horizontes se alargarían y el crédito de largo plazo (primero prendarios, luego hipotecarios) ganaría participación", apunta.
En Empiria dicen que la reducción de la inflación es uno de los factores explicativos, por dos motivos: primero, porque sienta las bases de una economía con mayor crédito, pero, también, porque la abrupta reducción de la inflación no dio tiempo a cambiar el hábito de consumo. Con inflación alta, las cuotas se licuan y el peso en el ingreso es menor.
En noviembre, la mora en los créditos bancarios volvió a marcar un récord (8,8% del saldo adeudado). La irregularidad bancaria creció en todas las líneas, pero es impulsada por la mora en créditos personales (11%) y tarjetas de crédito (9,2%). Los préstamos prendarios registraron una mora del 5,2% (0,4 puntos superior a octubre), mientras que el crédito hipotecario se mantiene en torno al 1%.