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Inquietante confesión en Wall Street: los inversores temen que Milei pierda en 2027 si no mejora la economía

La pregunta sin respuesta es si Javier Milei y Luis Caputo se enamoran de este "1 a 0" macroeconómico o quieren ir por más.
Leandro Gabin 18-07-2026
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El Gobierno sueña con encadenar buenas noticias. Lejos de otros momentos políticos donde la fiebre mundialista generaba especulaciones de un "mejor clima social" derivado del triunfo futbolístico, en Casa Rosada y en el Ministerio de Economía prefieren no subirse a esa ola. Todas las encuestas de opinión marcan que el fútbol y la economía no van de la mano. El consumo crece siempre por estos eventos, pero nada es atribuible a un gobierno en particular. Los hábitos de consumo siguen como venían, heterogéneos y muy discutidos. 

Según algunos consultores como Guillermo Oliveto, la otrora clase media aspiracional de la Argentina, que supo ser casi el 75% de la población en los '70, hoy está en torno al 17%. La clase media "baja" o aquellos que la reman sin lujos y en modo supervivencia, representan el 25%. Con esos datos es imposible imaginar un boom de consumo a pesar de que el domingo Lionel Messi se convierta en bicampeón. 

Pero las ambiciones del oficialismo son mucho menos demandantes: paz cambiaria, inflación yendo hacia abajo por la escalera y una economía que en el agregado muestre un repunte. 

En el team Caputo están convencidos de que con este combo alcanza para llegar "tranquilos" al 2027 y ganar la elección. "Todo lo que hace ahora el equipo económico lo hace pensando en el año electoral. Este es un año de transición donde quieren dejar todo ordenado para lo que viene", apunta el ejecutivo de una ALyC porteña. 

La pregunta sin respuesta es si Javier Milei y Luis Caputo se enamoran de este "1 a 0" o quieren ir por más. Gabriel Caamaño, de Outlier, dice que por ahora no se prevén cambios relevantes que permitan ver una mejora sustancial en la economía para los sectores "perdedores" del modelo. Incluso afirma que el BCRA no terminó de liberar las tasas lo suficiente para que el crédito pueda fluir como antes. Los bancos van muy lentamente para solucionar la morosidad del sistema. Hay más de 5,5 millones de personas con deuda que no están pagando y los planes de las entidades para mejorar eso no alcanzan. 

El Gobierno ya avisó que no se va a meter en temas de privados, pero por lo bajo mandó a la banca pública con fuertes planes de refinanciación para que los privados lo copien. "Quieren inducir a que los grandes bancos privados aceleren porque, si bien se estabilizó, la mora no baja y eso retrasa los planes de que mueva el consumo. Las tasas activas para la gente quedaron altísimas, pero bajaron para las empresas. El tema es que los empresarios no están tomando préstamos en forma fluida, y el individuo está asfixiado. Alguna vuelta le van a tener que encontrar, pero los bancos siguen conservadores; no quieren regalar nada y tampoco tienen apuro en salir a prestar", contó un consultor top que asesora a gran parte de las entidades privadas en la Argentina. 

La provincia de Buenos Aires, manejada por Axel Kicillof, concentra el 37,8% de los deudores en mora y presenta una marcada heterogeneidad entre los partidos que componen el Gran Buenos Aires y el resto de la provincia. Según Analytica, el porcentaje de deudores bonaerenses con al menos un crédito en mora tardía es del 27,8%, pero al separar los municipios del conurbano del resto de la provincia se observa que en el primero la tasa de morosos es del 30,5% mientras que en el resto de la provincia es del 23,1%. 

Dentro del conurbano la evolución de la mora también fue heterogénea: en los municipios con mejores indicadores, como Vicente López y San Isidro, la tasa de deudores morosos se incrementó menos, pero explotó en los municipios "pobres" como Florencio Varela, José C. Paz y Merlo. 

Sin repunte del crédito ni de los sectores desfavorecidos del modelo, la economía seguirá en modo "serrucho". Es probable que se perpetúe lo que dice Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go, sobre la foto de una economía que sigue creciendo aunque con un "patrón estrecho y poco difundido": agricultura, pesca y minería explicaron cerca del 70% de la expansión.

Ese interrogante es, por ahora, lo que más les preocupa a los inversores internacionales sobre la Argentina. Solo por su impacto electoral. Los ejecutivos de Morgan Stanley (MS) estuvieron recientemente en un trip de negocios por Londres y plasmaron los temores que tienen en un documento. "Abundan las inquietudes sobre la continuidad de las políticas", alerta el team del banco de Wall Street liderado por el argentino Fernando Sedano. 

Si bien la entidad reiteró su visión constructiva sobre las perspectivas económicas, con una mejora gradual del crecimiento en el segundo semestre de 2026, "a los inversores les preocupa que un crecimiento desigual pueda derivar en un cambio político el próximo año". 

"Seguimos pensando que la dinámica de crecimiento será cada vez menos heterogénea, a medida que repunte la actividad de la construcción y mejore la confianza del consumidor gracias a la recuperación de los salarios reales y, más adelante este año, a una modesta reactivación del crédito. Si bien la mejora es gradual, no deja de ser una mejora que debería respaldar la continuidad de las políticas para cuando lleguen las elecciones", afirma el paper de Morgan Stanley sobre el trip a Londres con inversores.  

Otro interrogante que los ejecutivos de Morgan Stanley tuvieron que responder fue la dinámica cambiaria, las fuentes de financiamiento y las emisiones de deuda. "Expusimos nuestra opinión de que la entrada de divisas puede mantenerse, dado que el ritmo de los ingresos por exportaciones se sitúa por debajo de los patrones históricos, y más aún si consideramos la cosecha récord prevista para 2026. Esto debería brindar soporte a la moneda y al programa de compras del BCRA", deslizaron. 

También subrayaron que los diferenciales (spreads) deben comprimirse aún más para que el gobierno emita deuda en moneda extranjera (bajo legislación internacional). Argumentaron que, tras la reprogramación de los Repos del BCRA por US$ 6.000 millones y los préstamos comerciales previstos (y ya confirmados) de bancos internacionales —con garantías de instituciones financieras internacionales—, "no debería descartarse una emisión de deuda en moneda extranjera". 

"La emisión sigue siendo una opción. Percibimos nuevamente en nuestras reuniones que habrá una demanda considerable de títulos argentinos. La mayoría de los clientes con los que nos reunimos poseen activos argentinos y estarían dispuestos a aumentar su exposición si tuvieran mayor certeza sobre la continuidad de políticas macroeconómicas prudentes", advirtió Sedano.  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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