Ideas

El cuidadoso uso de las métricas

Un análisis clave sobre el poder real de las métricas: cómo PBI, inflación, deuda y productividad influyen en la economía, la política y hasta en las elecciones. Por qué medir más no siempre significa entender mejor.
Ricardo De Lellis 08-07-2026
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El uso de las métricas tiene un efecto cada vez más importante sobre nuestras vidas y la de nuestras organizaciones. Lo que no se mide no se controla, pero no sólo son elementos vitales de control, también las utilizamos como herramientas significativas en nuestra toma de decisiones. Claramente la tecnología ha facilitado y potenciado sus usos, en el caso de los individuos a través de los teléfonos celulares. Esto ha ampliado enormemente el campo de aplicación. Veamos un ejemplo, el columnista del FT y autor de varios libros Tim Harford en uno de sus artículos mencionaba como el uso de la tecnología, en su caso el reloj digital, le permitía mejorar su rendimiento físico como maratonista amateur fijándose metas cada vez más exigentes y usando la herramienta para controlar su cumplimiento. Lo disciplinaba. 

Me viene como anécdota un amigo que luego de un partido de futbol competitivo y amateur me comentó, "hoy corrí 5 Km", según su reloj digital, evité el sarcasmo de preguntarle si esa herramienta le midió cuantos pases dio correctamente. Hoy en los deportes profesionales la medición es clave para mejorar la performance, aunque tampoco es tan reciente, recuerdo como tras la conquista de Mundial 78, Menotti explicaba como medía el rendimiento de sus jugadores en los entrenamientos y partidos, sin tanta tecnología, pero usando el mismo concepto. 

Volviendo a mi amigo, es que muchas veces una sola métrica no alcanza, y hasta a veces, desorienta. 

En el mundo de las organizaciones, el uso de las métricas es un elemento vital en la gestión de los recursos, físicos, monetarios y humanos. Los indicadores claves de rendimiento también requieren un uso criterioso, por ejemplo, cuando se trata de evaluaciones de individuos en organizaciones profesionales, a veces se corre el riesgo de ponderar más el cumplimiento de los objetivos hard que los softs más ligados a la gestión de los recursos humanos y no de menor importancia. 

Aquí la observación sería, evitar poner más peso en aquellos indicadores más fáciles de medir en detrimento de otros que también son importantes para la evaluación de las metas fijadas. Si vamos al campo de la medicina, vemos un avance fenomenal en los controles de prevención de la salud humana, desde las aplicaciones especializadas de celulares para el control del propio paciente hasta la variedad de indicadores que se miden con fines de prevención, ejemplo la cantidad de ítems que hoy se controlan a través de un análisis de sangre. Claro que para la mayoría de estos indicadores se requiere la interpretación de un especialista médico. 

Pero donde más quisiera hacer hincapié en algunos indicadores económicos. Empiezo por los que se recurre habitualmente para medir la performance del país y fijar objetivos, así como medir los riesgos, el PBI y su derivación el PBI per cápita. Son los que se utilizan normalmente para medir el crecimiento de los países. 

Su medición no está corta de objeciones y algunos cuestionan que sea incluso el mejor indicador. Sospechado en muchos casos de ser manipulado (¡nuestro Cupón del PBI! o como muchos analistas observan el publicado por las autoridades chinas), otros como medir la felicidad de los habitantes son menos aptos aún por la subjetividad que conllevan. Una variante del PBI es calcularlo a precios de paridad, buscar eliminar las distorsiones de los tipos de cambio y su relación con los precios internos de los países, pero su uso está más acotado a especialistas. Aun con sus limitaciones, está claro que en un lapso de tiempo el PBI es el indicador a considerar. 

Cuando un país como el nuestro no ha experimentado crecimiento en su PBI en el lapso de 10 años o más y por ende decrecimiento en el PBI per cápita, está claro que tiene problemas de crecimiento y que sus políticas públicas han fracasado para este propósito.

Cierto también que, aun experimentando años de crecimiento de PBI, no siempre los gobiernos pueden usufructuarlos electoralmente a su favor. El gobierno demócrata de Biden mostró un buen crecimiento en el PBI en casi todo su periodo, pero perdió las elecciones a manos de Trump. Varias pueden ser las causas, pero sin dudas una de ellas, ha sido el abuso en la instrumentación de estímulos monetarios pandemia y post –pandemia con el objeto de fomentar ese crecimiento, lo que, como contrapartida incidieron en mayores aumentos de precios. Estos incrementos para cierta parte del electorado, que puede terminar definiendo una elección, tienen más peso que el PBI. 

Y aun moderándose estos incrementos de precios, según la captura que revelen los índices generales, hay que prestar atención a aquellos de mayor peso para una parte significativa del electorado, como la variación en el costo de la vivienda (tanto de las propiedades como en el alquiler) y en los alimentos. Ejemplo de ello es la reciente elección a alcalde la ciudad de Nueva York, donde gana un candidato con un poco más del 50% con ideas intervencionistas (relacionadas con los ítems mencionados) propias de regímenes populistas de izquierda. 

Llevado a nuestro país, donde resulta imperioso volver a crecer, vale como antecedente la consideración de estos factores, como los distintos ítems que conforman la variación en precios inciden en forma diferenciada según cada segmento de la población, así como, de importancia no menor, el empleo y la evolución de los salarios que son un precio más de la economía. En democracia su desatención puede hacer descarrilar las mejores intenciones. 

Un tema adicional a considerar, es la apertura del PBI nacional según regiones, provincias, sectores. La granularidad en el análisis de este indicador, a menudo contiene información mucho más sustanciosa, teniendo en cuenta la cada vez más dispar variación en los mismos que se observa dentro de los propios países, y no solo en los no desarrollados.

De uso más especializado, pero no de menor importancia son los indicadores que miden la productividad, su uso será cada vez más relevante para medir el progreso que tanta promesa ha generado la revolución tecnológica en ciernes, en particular la inteligencia artificial.  En nuestro país deberíamos usarlos y difundirlos con mayor asiduidad, tanto los de productividad total como la productividad total de los factores. A partir de variables macroeconómicas más controladas, con una economía más abierta al mundo, la medición en la eficiencia en el uso de los recursos producto de estos indicadores, resulta clave para el control y seguimiento tanto a nivel de la macro como de la micro. 

Relacionado con el PBI otro indicador que nos interpela permanentemente es el nivel de endeudamiento, medido como porcentaje de éste. Hoy ha tomado mucha difusión en el mundo, dado los crecientes niveles de endeudamiento de los países desarrollados, pero que también alcanza a China. Surgen principalmente del producto de políticas monetarias y fiscales expansivas aplicadas con el foco puesto en alejar cualquier fantasma de recesión que pudiere afectar, en el caso de los democráticos, las chances de reelección de los oficialismos. Su interpretación, requiere evaluación cuidadosa, desde un índice de endeudamiento extremadamente alto, por ejemplo, Japón con 250% sobre PBI, EEUU cuya deuda con privados alcanza el 100% del PBI y muchos países europeos, excepto Alemania con índice por encima de 100%. 

En tanto, según datos del FMI, la relación deuda pública/PIB media de los mercados emergentes es de alrededor del 70%, en comparación con el 112% en las economías avanzadas. 

 

A pesar de indicadores tan disímiles los costos de los respectivos endeudamientos no se correlacionan con estos sino con muchos otros factores, pero claramente las expectativas basadas en la confianza son la principal guía, además de la liquidez y la moneda de endeudamiento. Aun así, cuando los niveles superan el 100% de los PBI, los mercados empiezan a inquietarse, por más desarrollado que este el país y su mercado de capitales

Precisamente Argentina, penalizada por la falta de confianza que genera su pasado defaulteador, y aun teniendo un índice de deuda bruta similar a la de los emergentes, no puede acceder aun al mercado internacional de capitales y cuando lo haga será en un principio a tasas mayores que la de otros países comparables que incluso presenten indicadores macroeconómicos inferiores. 

Una cuestión metodológica más respecto de este índice y particularmente aplicable a nuestro país: en épocas de alta inflación y variaciones de importancia en el tipo de cambio la relación se ve afectada por un numerador fijo a la fecha del cálculo y un denominador, el PBI, que además de las otras cuestiones metodológicas de cálculo, es afectado por las distorsiones de estas variables ocurridas en el transcurso del año de la comparación. El propio PBI medido en dólares varia significativamente en el tiempo, lo que puede observarse, según la política aplicada, durante los últimos gobiernos. 

Dos breves comentarios más, sobre la pobreza ya muchos autores se han referido a las diferentes formas de medirla según cada país y organismos internacionales, lo que no quita que dentro de cada uno de ellos sean una fuente importante de información, aún con las grandes dificultades metodológicas que se generan en economías altamente informales y con elevadas variaciones en los precios. 

Y por último una referencia a las cotizaciones de las acciones, un indicador de referencia es la relación entre precio y el beneficio por acción, tanto el proyectado como el histórico, que ha mostrado en algunos casos, y en especial en las acciones tecnológicas, índices sumamente altos. Que nos dice esto en relación a una economía, especialmente la americana (con su imponente mercado de capitales), que tiene puestos todos sus incentivos en la nueva tecnología (en especial IA) que promete una revolución en el campo de la productividad. 

Un ejemplo Palantir, cuya actividad está en el centro de la IA tiene un P/E de 450 y según beneficios esperados 230. Hablamos de años. ¿Burbuja? ¿Un nuevo escenario desconocido con súper beneficios futuros? Nadie puede asegurar una cosa o la otra. Se trata de herramientas que ante la incertidumbre pierden efectividad.

En resumen, los ejemplos de indicadores mostrados han tenido como finalidad poner énfasis en el cuidado que debemos tener en el análisis y uso de los indicadores.

Mucho más cuando desde el sector político o algún otro sector interesado se los intente manipular para sus propios fines. Efectivamente se trata de herramientas para muy diversos usos, será necesario entonces conocer las limitaciones y complejidades en su conformación y que en algunos casos puede hacer poco efectiva su comparabilidad, disponer de ecuanimidad en su interpretación cuando hay varios indicadores en juego evitando el riesgo de caer en el sesgo de confirmación, buscar el apoyo de los especialistas cuando su complejidad lo amerite, apelar a la granularidad necesaria para una visión más completa y estar atentos a la posible manipulación por parte de terceros. Pero que fundamentalmente son herramientas que ayudan al análisis y no como fines en sí mismos.  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar