Créditos

El crecimiento de la morosidad enciende alertas sobre el consumo y la actividad

El alza de las tasas de interés para contener al dólar, sumado a la caída de los ingresos, viene impulsando los niveles de irregularidad en la cartera de crédito. ¿Se frena uno de los principales motores de la recuperación económica?

El alza de las tasas de interés para contener al dólar, sumado a la caída de los ingresos, viene impulsando los niveles de irregularidad en la cartera
El alza de las tasas de interés para contener al dólar, sumado a la caída de los ingresos, viene impulsando los niveles de irregularidad en la cartera EE
Gustavo Stok 6 agosto de 2025

Entre las luces de alerta que se vienen encendiendo sobre la marcha de la economía, una de las más notorias es el abrupto incremento de los niveles de morosidad en los créditos dirigidos a las familias. Si bien los ratios aún están por debajo de otros momentos de crisis registrados en los últimos veinte años, la velocidad del deterioro de la cartera es lo que activa las alarmas.

"El ingreso disponible de las familias ha caído bastante dado que los gastos no discrecionales -transporte, alquileres, servicios públicos y obra social, entre otros- crecieron más que el índice de salarios en general, con lo que el costo de los préstamos se hace más difícil de sobrellevar", dijo a El Economista Pablo Repetto, jefe de Research en Aurum Valores. "Si se mira la serie de más largo plazo de la irregularidad del crédito, no estamos en niveles extravagantes, pero el problema es la dinámica, la velocidad con lo que ha crecido la mora en los últimos meses", agregó. 

Los últimos datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sobre la calidad de la cartera corresponden a mayo. En ese mes, la morosidad del crédito al sector privado trepó al 2,6%, por encima del 1,8% registrado un año atrás. Ese promedio esconde dos tendencias contrapuestas: mientras los niveles de irregularidad en el financiamiento a las empresas se mantienen en niveles bajos (1%), el alza viene siendo impulsada por el crédito destinado a los hogares. Allí, el porcentaje de la cartera en mora pasó de 2,7% en junio del 2024 al 4,5% en mayo pasado. 



Ese salto fue impulsado en gran medida por el incremento de la irregularidad en los préstamos personales, que pasó del 4,1% al 5,6% en un año. En la misma línea, se registra un incremento de la irregularidad en las tarjetas de crédito, que se duplicó del 1,9% en junio del año pasado al 3,8% en mayo pasado. "A los préstamos personales y las tarjetas de créditos hay que analizarlos en conjunto porque son dos operativas muy complementarias: es muy frecuente que la gente saque un crédito para pagar la tarjeta o en el mes que debe pagar el préstamo se endeude más con la tarjeta", dijo a El Economista Guillermo Barbero, socio en First Corporate Finance Advisors. "En marzo de 2024 -mes en que empezó a crecer en forma continua el saldo en tarjetas- todavía mucha gente con un poder adquisitivo alto utilizaba la tarjeta de crédito como una manera especulativa de ganarle a la inflación, pero ese componente ha ido bajando y en cambio los bancos empezaron a otorgarles más préstamos a quienes antes descartaban, lo que hizo que la curva de riesgo se desplazara hacia arriba", agregó. 

El crecimiento de la morosidad enciende alertas sobre el consumo y la actividad.
El crecimiento de la morosidad enciende alertas sobre el consumo y la actividad.

Aunque no hay datos que certifiquen que, ante la pérdida del poder adquisitivo, este tipo de créditos viene siendo utilizado para afrontar gastos cotidianos, hay indicios que parecen confirmarlo. Por ejemplo, de los tres millones de jubilados con cuentas en el Banco Nación, alrededor de 700.000 utilizan tarjeta de crédito con saldo y más de 365.000 tienen un préstamo personal vigente. Las tasas con las que se otorgaron esos créditos más que duplican el ritmo de ajuste proyectado para los haberes jubilatorios en los próximos doce meses.  



Según datos de First, desde marzo del año pasado a junio pasado, los saldos de préstamos personales y tarjetas de crédito sumados aumentaron 120% en términos reales y se multiplicaron por cuatro en términos nominales. "El crédito creció con fuerza, pero la inflación no licuó tanto como se esperaba", dijo Repetto. "Con eso, hay muchos que quedaron endeudados a tasas altas y deberán refinanciar esos vencimientos".

¿Y ahora? 

A un mes de las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires y a menos de tres meses de los comicios para renovar la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, el gobierno de Javier Milei parece decidido a apelar a todas las herramientas disponibles para evitar un salto abrupto del dólar. Con ese objetivo y lejos de la retórica oficial en torno a la libre flotación del tipo de cambio, el gobierno, además de las intervenciones en el mercado del dólar futuro y la venta de bonos, viene convalidando una fuerte suba de las tasas de interés, un premio con el que busca atraer a los pesos para que no corran al dólar.

Ese proceso iniciado en mayo pasado se acentuó en las últimas semanas. En la licitación de bonos del Tesoro realizada a fines de julio, la tasa de interés aceptada por el Ministerio de Economía fue del 65,3% de retorno efectivo anual, lo que equivale a un 4,28% efectivo mensual. Se trata de un alza del 50% de las tasas de referencia en menos de un mes, un salto que se tradujo en un encarecimiento del crédito. 



"El aumento de tasas no tiene impacto inmediato sobre los créditos al consumo, pero sí sobre los adelantos en descubierto y los descuentos de cheques, lo que afecta en gran medida a las pymes y a algunas empresas grandes", dijo Barbero. "Hacia adelante, dependerá de si este incremento de tasas es coyuntural por la proximidad de las elecciones o si finalmente termina consolidándose: una suba durante un par de semanas no ocasionaría mayores inconvenientes, pero si las tasas se mantienen en niveles altos durante un período prolongado, habrá problemas de refinanciación", agregó.

Hasta hace unos meses, el gobierno de Milei apuntaba a llegar a las elecciones parlamentarias con el consumo y la actividad económica en franco crecimiento de la mano de una rápida expansión del crédito a tasas bajas en línea con la desaceleración de la inflación. Sin embargo, aquellos objetivos parecen haber quedado atrás y hoy la prioridad pasa por contener las presiones cambiarias, aunque eso implique convalidar niveles de tasas de interés muy positivas en términos reales. "El crédito era el factor que venía empujando la mejora de la actividad económica, con lo que no podemos descartar que haya una desaceleración a partir del nuevo escenario", dijo Repetto. "En todo caso, habrá que monitorear la evolución de las tasas en las próximas semanas porque no solo la actividad podría verse impactada de una manera importante, sino que también podría profundizarse el problema de la morosidad en los créditos", concluyó.

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