El Economista dialogó con Ricardo Delgado, presidente de Analytica.
¿Qué te dejó el dato de inflación mayorista, se confirma que se acelera la baja de la inflación en octubre?
Sí, yo te diría que octubre seguramente va a dar por abajo de septiembre en términos del índice de precios minorista. El 2% del mayorista de septiembre es un buen predictor, sobre todo en la parte de los bienes, de los componentes de bienes dentro del índice de precios del consumidor, vos sabes que además de los bienes están los servicios. Y no solamente los desregulados que suben más sino los regulados como tarifas. Esta decisión del Gobierno de postergar la audiencia pública para aumentar la tarifa del consumo eléctrico, me parece que tiene que ver también con esta lógica de ayudar a que se perfore el 3%. Yo creo que el Gobierno lo va a lograr, si no es en octubre, seguramente en noviembre. Y no habría que descartar terminar el año con una inflación del orden del 2,5%.
Algunos le sugieren al Gobierno empezar a bajar el crawling peg o directamente eliminarlo, para que la inflación baje más rápido. .¿Ves que se viene eso en el corto plazo?
Bueno, yo diría que hay un indicio bastante y esa es la definición del Gobierno en el Presupuesto. El proyecto de Presupuesto marca un crawling del orden del 1,4% en promedio mensual el año que viene. Entonces, eso ya indica una corrección a la baja. Pero más allá de eso, yo te diría que lo que hay que discutir de fondo es, para mí, dos cosas en el corto. Una es la sostenibilidad del superávit fiscal. El ministro de Economía ya hizo varios meses esta misma jugada, si se quiere, que es decir, bueno, cuidado que quizás los próximos meses ya el número no sea positivo, sino que deje un leve déficit, para después reafirmar que se logró ese nuevo superávit.

Quizás ahora noviembre y diciembre vamos a tener menos superávit, o quizás tengamos algún déficit, entonces si nuevamente vuelven a lograr el superávit, es una reafirmación de la política de sostener el superávit. Pero creo que ahí hay una discusión hacia adelante, sobre todo para el 2025. No se le está dando demasiada trascendencia a cómo se distribuye el gasto, cómo se distribuye el ajuste, de alguna manera, qué significa, en términos de actividad económica para el año que viene ese Presupuesto. Con lo cual, ese es un punto. Y el otro punto, que creo que es importante también, que tiene que ver, estábamos hablando del mundo de los pesos, porque si no hay superávit vos tenés la capacidad de emitir menos o directamente no emitir y absorber pesos del mercado.
Claro y el otro es el tema cambiario...
El otro punto es el tema cambiario. Y esta discusión de si el dólar está atrasado o no. Y todo esto va a depender, finalmente, de cuántos dólares en términos de flujo se empiecen a generar para fortalecer las reservas del Banco Central. Pregunta que, obviamente, hoy sigue siendo imposibilitada de contestar por el Gobierno, pero que además desde el punto de vista de los inversores, siempre te genera la duda de la capacidad que tiene la economía argentina de generar sus propios dólares.
Por esto es que el Gobierno no tiene apuro en levantar el cepo...
Justamente, sí. Es la parte final de todo este análisis que tiene que ver con el cepo. Yo tengo la impresión que, y siempre creí que no había condiciones antes incluso de que asumiera Milei, de que se pudiese levantar el cepo de la noche a la mañana. Y todo lo que transcurrió de Gobierno lo ha confirmado. El Gobierno, que es muy dogmático en enormes cantidades de cuestiones económicas en particular, es absolutamente pragmático en esta cuestión central. Obviamente, en sostener las restricciones para operar con libertad en dólares en Argentina. Yo creo que el Gobierno no tiene que estar cómodo con el cepo, pero no tiene ninguna urgencia, porque básicamente sabe que no tiene los dólares. Sin dólares es un salto más allá de la discusión de si la inflación baja y si se llega a la inflación inducida por el programa, como suele decir el Presidente. La verdad es que el cepo no se puede sacar: si uno mide todo el stock de pesos de la economía, entre pasivos remunerados, depósitos y demás, estamos en alrededor de US$ 100.000 millones. Si vos abrís de la noche a la mañana la puerta a esos US$ 100.000 millones para dolarizarse, es un riesgo bastante importante.
¿Cómo juega la recuperación de la economía en este esquema donde no aparecen los dólares todavía?
Bueno, hay un paradigma bastante obvio y básico y es que sin dólares suficientes la economía no puede recuperarse. Porque una enorme cantidad de bienes que se producen en la Argentina necesita dólares para, ya sea como materia prima o como insumo intermedio. Entonces, me da la impresión que eso contiene la capacidad de respuesta de la economía, dado la situación de stock a la que hacíamos referencia. El año que viene tenemos una carga de deuda y de vencimientos relativamente significativa, por lo cual ahí también hay parte de esos dólares que se generen por el nuevo flujo, si querés, del 2025, van a ir a pagar deudas del país. Y me parece que sobre todo en el corto plazo queda muy poco espacio para que se recupere el principal motor de la demanda, que es el consumo. El consumo privado está muy deprimido después de la caída muy fuerte de la post devaluación de diciembre. Los ingresos que no se terminan de recuperar. En el margen se están recuperando los salarios privados formales en los últimos tres meses, pero en el agregado, lo que se llama la masa salarial, que es básicamente los ingresos multiplicados por la cantidad de trabajadores, ha caído notablemente y eso obviamente condiciona la capacidad de consumo.
Más allá de que haya sectores, obviamente, como siempre, que sostienen algún nivel de consumo y que haya habido, creo yo, en los últimos meses también una mayor propensión de aquellos que tienen algún dólar ahorrado, encanutado, para sostener la capacidad de consumo.
¿Necesita este plan económico entrar al service o está bien así como está y sigue sin modificaciones en el 2025?
Proyectar un año en la economía argentina es realmente muy desafiante, sobre todo en estos contextos tan desequilibrantes. Pero yo te diría, la clave de eso es sostener la absorción de pesos del mercado, que es básicamente la contracara de seguir teniendo superávit fiscal. Si el Gobierno logra eso, y logra de alguna manera contener demandas que ya se empiezan a escuchar en la sociedad porque la economía no va a la velocidad que la mayoría aspiramos y esperamos. O sea, no va a haber una recuperación "V". Bueno, si logramos sostener esas dos cuestiones, yo creo que el Gobierno puede llegar, no te diría sin dificultades, pero podría llegar a las elecciones legislativas del año que viene. Estamos hablando a un año vista, en donde se verá ahí a suerte y verdad cuál es el apoyo del Gobierno y la capacidad para redoblar la apuesta. El Gobierno redobla cada vez que puede, es parte de su modo de gestión. Es un Gobierno que pareciera no conocer la palabra consenso. Si llega a las elecciones y gana las elecciones, probablemente tengamos ahí una vuelta de tuerca en el sentido más radicalizado de la política económica. Pero yo tengo la impresión que pasará por esas dos cuestiones: la cuestión fiscal y la cuestión de sostener la tolerancia social a una actividad económica que no se va a recuperar a la velocidad que se requiere.