La economía argentina no está creciendo a dos velocidades: está partida en dos. Ese crudo diagnóstico, formulado por especialistas del centro de investigación Fundar, abre nuevos interrogantes acerca de la capacidad del actual esquema económico para alcanzar un mayor desarrollo social y productivo, más allá de las extraordinarias oportunidades que asoman para los sectores basados en los recursos naturales.
"Sacando los años de recuperación luego de la pandemia, Argentina va a tener dos años seguidos de crecimiento por primera vez desde 2011, pero lo raro es que todos los demás indicadores caen: inversión, consumo masivo, importaciones, empleo formal, salario registrado, cantidad de empresas y recaudación", dijo Guido Zack, director del área de Economía de Fundar.
"Además, suben la informalidad laboral, el desempleo, la morosidad y las estimaciones del primer trimestre de este año ya indican que la pobreza empezó a crecer: no es lo mismo una economía a dos velocidades que dos economías en una", agregó.
La línea que separa la fuerte expansión de rubros vinculados a los recursos naturales –minería, agro y energía-, además de intermediación financiera, con la caída del resto, en particular construcción, industria y comercio, es solo un ejemplo de las dos caras que muestra la economía.
En el consumo, por ejemplo, las góndolas también están partidas en dos: mientras las Cuentas Nacionales del Indec indicaron un crecimiento interanual del 2,7% en el primer trimestre, el consumo masivo cayó 3,3% interanual en el período enero-abril, según datos de la consultora especializada Scentia.

"El consumo del Indec incluye, entre otros segmentos, a los autos de lujo importados y al turismo emisivo, lo que impulsa el resultado hacia arriba", dijo Zack. "En cambio, el consumo masivo está a la baja y, por ejemplo, en el primer trimestre los supermercados vendieron 1,5% menos de leche que el año pasado", agregó.
Ese descenso está atado a la evolución del poder adquisitivo. Los salarios registrados están 9% por debajo del nivel de diciembre de 2023, cuando empezó el gobierno de Javier Milei. Con ese rezago, que se ha venido profundizando desde septiembre de 2025, la pobreza ya quebró la tendencia a la baja en el primer trimestre de este año. "Según las estimaciones iniciales, el índice de la pobreza fue del 30% o un poco más, lo que implica un millón de personas pobres más con respecto al segundo semestre del año pasado", señaló Zack.
"Además, en general cuando una economía crece, el mercado laboral mejora, pero en Argentina está empeorando: en el desempleo no tanto –pasó de menos de 6% cuando asumió Milei al 7,8% en el primer trimestre de este año-, pero sí en la informalidad laboral, que está volando", agregó.
Para peor, la retórica amigable con el capital privado y los reiterados guiños pro-mercado del gobierno tampoco parecen ser suficientes para dinamizar la inversión. Tras la cuarta caída trimestral consecutiva, la inversión equivalió en el primer trimestre de este año a apenas el 14,3% del PIB, un nivel que está en mínimos históricos y que continúa muy lejos del 25% necesario para que la economía crezca a un ritmo sostenido de al menos el 3% anual.

"Casi siempre que crece la economía, crece la inversión, pero ahora eso se rompió", dijo Daniel Schteingart, director del área Desarrollo Productivo y Sustentable de Fundar. "La industria manufacturera suele ser un gran impulsor de la inversión y hoy es un rubro que está muy mal; sectores como el petróleo y la minería no llegan a compensar la caída de la inversión en la industria, que está con solo el 50% de la capacidad instalada", añadió.
En ese marco, incluso con una economía que crece, hay 28.262 empresas menos que en noviembre de 2023, el mes anterior al comienzo del gobierno libertario, según el relevamiento mensual que elabora Fundar. "Es la peor caída en los primeros 29 meses de un gobierno, al menos desde el 2003", señaló Zack.
"Hay un coctel que para las empresas es fulminante: tipo de cambio bajo, costos en dólares altos y un gobierno que dice que ya van a bajar los costos en pesos, que va a reducir impuestos y disminuir costos burocráticos, pero que por ahora no lo concreta, en medio de una apertura de la economía", agregó. A esa lista de dificultades se agrega que los costos logísticos vienen aumentando debido a la eliminación de la obra pública y que el costo de financiamiento, aunque bajó, continúa siendo más alto que en países de la región como Brasil, Chile, México o Uruguay.

¿Oportunidad perdida?
Ese panorama sombrío no anticipa, sin embargo, una crisis inminente, según Fundar. A diferencia de otras etapas en que la restricción externa terminó en fuertes turbulencias financieras, esta vez ese riesgo no parece asomar en el horizonte gracias a las divisas provenientes de las exportaciones mineras y de Vaca Muerta.
De acuerdo a datos de Fundar y Misión Productiva, las exportaciones netas sumadas de energía y minería fueron de U$S 13.000 millones en 2025 y este año ascenderán a U$S 16.000 millones. Para 2035, la expectativa del gobierno es que esas exportaciones trepen hasta U$S 75.000 millones, lo que implicaría un superávit mayor a los cerca de U$S 60.000 millones que aporta anualmente el sector agropecuario.
"Las proyecciones son optimistas, pero no descabelladas", dijo Schteingart. "De todos modos, si bien las industrias extractivas van a ser una locomotora de dólares, ese salto exportador no será tan importante puesto en perspectiva", agregó. En 2035, si se cumplen las proyecciones, Argentina alcanzaría exportaciones de productos primarios de U$S 3.179 per cápita, todavía muy lejos de los más de U$S 30.000 de Noruega o Emiratos Árabes Unidos e incluso por debajo de los U$S 4.166 de Chile. "Creer que con las exportaciones de Vaca Muerta, litio y cobre te vas a volver Dubai, es bullshit", señaló Schteingart. "Bienvenidas esas exportaciones, pero guarda con comprar espejitos de colores".
A eso se agregan las dudas crecientes en torno a si el enfoque del gobierno libertario permitirá que la locomotora de dólares arrastre a los otros vagones. Para Schteingart, se puede tener la mejor política industrial, pero sin una macro ordenada todo se multiplica por cero, no sirve para nada.

"Sin embargo, con la macro sola tampoco alcanza: el mundo tiene más de 200 países y hay 150 estables, pero desarrollados solo hay 40", señaló. "Esos países desarrollados se caracterizan por tener estructuras productivas complejas, no meramente extractivas; con distintas configuraciones, países como Noruega, Australia y Canadá hicieron de los recursos naturales una palanca de desarrollo efectiva", agregó.
Sin políticas a la vista que favorezcan un encadenamiento del resto del entramado productivo y social, el dilema entre una Argentina meramente extractiva y otra productiva lentamente empieza a formar parte del debate público, más aún de cara a un año electoral. En todo caso, más a corto plazo, el esquema económico del gobierno apoyado casi exclusivamente en los extraordinarios recursos naturales del país abre dos escenarios posibles para el año próximo.
"El escenario que espera el gobierno es que lo financiero siga estable y eso empuje a lo productivo, pero hay otro probable en que la producción y la situación social se siguen deteriorando, y, con eso, comienzan a aparecer encuestas que indiquen una caída del apoyo al gobierno, un riesgo que podría empezar a deteriorar también la parte financiera", dijo Zack. "La pregunta es qué va a contagiar a qué porque eso terminará determinando la cuestión social y la intención de voto del año próximo", agregó.