Carta a los inversores

Cañonero: "Un programa de compra de reservas consistente puede desestabilizar el mercado cambiario, pero a cambio de beneficios más duraderos"

Después de elogiar la marcha de la economía, tuvo ciertos reparos en la cuestión financiera.
"En el contexto actual, sólo cabe esperar recuperar la convicción inversora y la renovación de los vencimientos públicos", afirma Cañonero .
27-06-2025
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"La fortuna argentina sigue pendiente de la apertura de los mercados internacionales, todavía condicionada por nuestra propia historia". La frase corre por cuenta de Gustavo Cañonero, ejecutivo del banco CMF y ex funcionario de Luis Caputo en el Banco Central durante la era macrista. 

El ejecutivo, que vivió muchos años en Nueva York de la mano del Deutsche Bank, publicó su carta a los inversores titulada "Técnicamente Fundamentalista". Después de elogiar la marcha de la economía, con una baja notable de la inflación, Cañonero tuvo ciertos reparos en la cuestión financiera.

"Argentina todavía paga por sus pecados pasados", recuerda. "Una extensa negociación luego del default del 2001, más de 10 años de maltrato a los tenedores de deuda que no participaron en los canjes del 2005 y 2007, y una casi unilateral restructuración en el año 2020, son parte del prontuario soberano. Esa desconfianza histórica, sumada a la reducción del propio superávit comercial, por ahora impide el refinanciamiento de la deuda en dólares del gobierno nacional sin afectar la tranquilidad cambiaria", explica el directivo de CMF. 

El informe de Cañonero.

Cañonero apunta que la apuesta oficial es la de alcanzar ese mayor apoyo financiero externo luego de las elecciones de medio término, "o cuando se confirme el apoyo popular al plan del presidente Milei".

Para el ex Deutsche, la acumulación de reservas implícita en las metas del programa con el FMI es "un indicador razonable de éxito". 

  • "De acuerdo a las mismas, Argentina debiera atesorar algo más de US$ 15.000 millones en lo que resta del año, lo que luce extremadamente exigente dada la respuesta del mercado hasta el momento", sostiene. 

Si bien en las últimas semanas el Gobierno ha podido confirmar un acuerdo Repo con bancos internacionales por US$ 2.000 millones y ha logrado emitir US$ 1.500 millones de bonos en pesos a inversores internacionales, la demanda por papeles privados argentinos, como el indicador de calidad crediticia soberana, no parecieran aún reflejar un fuerte apetito por riesgo argentino. 

Para el ex Deutsche, la acumulación de reservas implícita en las metas del programa con el FMI es "un indicador razonable de éxito".

"El ajuste fiscal logrado permite anticipar que la razón deuda pública neta/PBI va camino a reducirse de 48% en octubre de 2023 a sólo 30% hacia el final del actual mandato presidencial en 2027. Desafortunadamente, y aunque ese nivel de endeudamiento proyectado esté entre los menores de los mercados emergentes, el gobierno argentino todavía no ha logrado refinanciar 2% del PBI anual (excluyendo a organismos internacionales), que también representa necesidades financieras relativamente bajas en la misma métrica emergente", afirma. 

Recuerda Cañonero que en la espera de una mayor confianza inversora, el Gobierno ha intentado también atraer los ahorros en dólares de los mismos argentinos, que se calculan en casi US$ 400.000 millones o más del 50% del PBI. 

"Para ello, se han anunciado distintas medidas de menores requerimientos impositivos y se ha preparado un proyecto de ley para facilitar la integración de esos ahorros en la economía, en particular para montos menores a US$ 100.000. Pero una movilización significativa de esos ahorros también depende de una renovada confianza sobre la perspectiva futura, que enfrenta los mismos temores que los de cualquier inversor extranjero", advierte el director de CMF.

Mientras tanto, remarca que el Gobierno también ambiciona movilizar los créditos bancarios en dólares, que representan otra forma indirecta de acumular reservas sin afectar el mercado cambiario. 

"La relación actual préstamos/depósitos en esa moneda permite estimar cierto margen de crecimiento, pero se ve mayormente limitado por la misma prudencia bancaria, y el inolvidable stress vivido en la salida del régimen de convertibilidad. En el contexto actual, sólo cabe esperar recuperar la convicción inversora y la renovación de los vencimientos públicos, o eventualmente, y de forma complementaria, anunciar un programa de compra de reservas consistente", afirma. 

Cañonero dice que un programa de esa envergadura "bien puede desestabilizar temporariamente el mercado cambiario, con un efecto inflacionario de corto plazo, pero a cambio de beneficios más duraderos". 

Los mismos incluyen, acota, una mejora de la cuenta comercial y, muy probablemente, de la financiera también; "y, aún más importante, la misma sustentabilidad del plan de estabilización".

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