Brotes verdes invisibles, la fecha límite para evitar el caos y la advertencia de un ex FMI a Milei
De la arenga a los "mejores 18 meses en décadas" se pasó a los tibios "brotes verdes". El discurso oficial se desinfla con los datos que llegan de la economía e incluso los consultores más optimistas con el Gobierno empezaron a pisar el freno. La economía mileísta sigue en transición, sin derrame aparente y con los mismos tres ganadores de siempre. Esa ecuación es la que atormenta a Wall Street.
Como contó El Economista la semana pasada, los inversores temen que la pobre performance económica de Javier Milei y Luis Caputo termine condenando la elección de 2027. Para los tenedores de bonos de la Argentina, el peor escenario es volver a tener un 2019. Se quemaron con Mauricio Macri y temen que vuelva a pasar con Milei. Pero le ponen plazo para que la economía derrame o cambie de tendencia en forma sostenida: el segundo trimestre de 2027.
"La economía sigue bastante débil. Salieron los números de actividad en mayo muy flojos, y toda la actividad, todo el crecimiento que hemos visto en el 1° trimestre estuvo concentrado realmente en sectores primarios que no son sectores de alta concentración de empleo, que no están en centros urbanos. Entonces, el tema del crecimiento sigue preocupando", dice Alberto Ades, el economista argentino que trabaja hace décadas en Nueva York y que tiene buena relación con Milei y el equipo económico.
El director de investigación y estrategia de NWI Management admite que la marcha de la economía es la obsesión de los inversores. "Hoy es la principal preocupación", confirma.
¿Cuándo sería el timing necesario para que la economía esté creciendo de manera razonable y sostenida y tenga impacto político? Ades dice que todavía hay tiempo para mostrar resultados. "Pero para el segundo trimestre del año que viene, cuando empiezan a definirse las candidaturas y empieza a haber ruido político, va a ser realmente el momento en el que el Gobierno necesitará que la economía despierte, sobre todo que despeguen los sectores intensivos en mano de obra concentrados en centros urbanos", sostuvo.
Milei y Caputo tienen que evitar lo que ya les pasó en 2025. Entre abril y junio de ese año, la economía se planchó y los activos financieros deambularon mientras que el dólar tomó bastante impulso. Ahora no será el año de las legislativas sino de la presidencial. Con lo cual, el nerviosismo puede amplificarse y el espanto de los inversores, crecer.
En el elenco oficial, no obstante, buscan llevar calma. Más allá de la tristemente célebre frase de los "brotes verdes" que reutilizó José Luis Daza, en Economía se aferran a que el segundo semestre va a ser mejor. "No van a ser 18 meses mágicos, pero tiene que sentirse la baja de la inflación y el dólar calmo. Hay que esperar, este es el camino", reconocen en pasillos oficiales.
Admiten fuentes oficiales que con el EMAE de mayo (-0,5% mensual) "está costando consolidar la recuperación". La economía de Milei continúa siendo una economía en forma de K: hay sectores que vuelan (agro y energía crecieron 15% y 27% desde noviembre de 2023, respectivamente) y sectores a los que les cuesta mucho más (industria, construcción y comercio todavía están abajo del último mes de Alberto Fernández). Como los sectores perdedores son los principales generadores de empleo directo, el mercado laboral continúa débil y los salarios privados registrados volvieron a descender en mayo (tras el rebote que habían experimentado en abril).
Esto explica, además, por qué el consumo sigue en caída. Según Scentia, el consumo masivo volvió a caer en junio un 2,7% mensual y se mantiene en mínimos históricos. En la actualidad se ubica 17% por debajo de los niveles del 2023. Está en línea con el Índice de Confianza de la Di Tella que en julio derrapó 4,8% después de dos meses de repunte (y varios de caídas muy fuertes antes de eso).
Hay varios consultores (de los pocos que escucha Milei) que repiten un factor clave para el oficialismo: ya no aumentar su caudal de apoyo (que, a pesar de todos los escándalos como el caso Adorni, resistió) sino mantener esa base. Es el caso de Federico Aurelio, de Aresco, uno de los que mejor rankean al Presidente en términos de encuestas, pero que recuerda que si la economía no empieza a mostrar sus bondades, más que crecer, la estrategia oficial tendrá que ser la de intentar sostener lo que tiene. Colgado del travesaño.
El Gobierno se juega a que el "cucu" kirchnerista sea lo suficientemente relevante para esconder las flaquezas del propio esquema económico si la actividad no pasa de algún brote verde puntual.
Precisamente, Maurice Obstfeld, profesor de economía estadounidense que trabaja en la Universidad de California en Berkeley y fue hasta diciembre de 2018 economista jefe en el FMI, publicó un paper sobre la Argentina en el Peterson Institute for International Economics (PIIE).
"El presidente Milei se encuentra actualmente en una posición política relativamente sólida y ha llevado a cabo reformas sin precedentes; sin embargo, su popularidad se ha debilitado y el marco de políticas de Argentina sigue siendo demasiado vulnerable a posibles retrocesos", escribió el economista estadounidense.
"Se vislumbran nuevas presiones derivadas de la persistente debilidad del empleo, el rezago en los ingresos públicos y la constante atención sobre la corrupción en el entorno del presidente", enumeró quien fuera además miembro del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca en 2014 con la administración de Barack Obama.
"Ante las elecciones presidenciales de octubre de 2027, que podrían devolver al poder al peronismo, Milei se enfrenta a una trampa de credibilidad. Si el éxito de su programa llegara a ponerse seriamente en duda, sus perspectivas políticas podrían deteriorarse, aumentando la probabilidad de un retorno del peronismo y de todos los daños económicos que este conlleva", recordó Obstfeld. "Una expectativa que, por sí misma, perjudica el desempeño económico de inmediato", alertó.
Y como conocedor de la política estadounidense, dejó una última advertencia a Milei: "Bajo el mandato de Trump, es posible que Estados Unidos no se muestre como un aliado incondicional si la suerte política de Milei flaquea". Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar