Argentinos Juniors empató 1-1 ante Barracas Central en el estadio Diego Armando Maradona por la octava fecha del Torneo Apertura 2026, en una noche atravesada por la tensión y el reclamo de los hinchas. El desahogo llegó en el último suspiro y tuvo nombre propio: Ryoga Kida, el delantero japonés de 20 años que apareció a los 44 minutos del segundo tiempo para firmar el empate y, al mismo tiempo, escribir una página singular en la historia del fútbol argentino. Su tanto no solo evitó la derrota: fue el primer gol de un futbolista japonés en la Primera División en más de 24 años.
El contexto no era sencillo. El equipo de Nicolás Diez venía golpeado por la eliminación por penales en la Copa Libertadores ante Barcelona de Guayaquil y también había quedado afuera de la Copa Argentina tras caer desde los doce pasos frente a Midland. Con ese antecedente fresco, el público hizo sentir su malestar cuando Barracas se puso en ventaja con una volea de Rodrigo Insúa. Los cánticos hirientes bajaron desde las tribunas y el clima se volvió espeso. Fue entonces cuando emergió el héroe inesperado.
Kida, que había ingresado a los 11 minutos del complemento por Leandro Fernández, aprovechó un centro venenoso desde la derecha de Facundo Jainikoski. Apareció por el sector opuesto y, casi en una pirueta de artes marciales, se arrojó para impactar la pelota tras un leve empujón y descolocar a Marcelo Miño. La definición fue poco ortodoxa, potente y agónica. Cayó al césped tomándose el codo derecho por el golpe, pero enseguida comprendió que había convertido cuando vio la reacción de sus compañeros y el estallido de la tribuna. Más tarde, todavía con ayuda de un traductor, confesó: "La verdad es que estiré la pierna y no pude darme cuenta si había tocado la pelota o no, pero cuando me levanté vi la reacción de mis compañeros y me di cuenta que hice el gol. Y cuando miré a la tribuna me emocioné".
La dimensión histórica del tanto se entiende al mirar hacia atrás. El último japonés que había gritado un gol en la máxima categoría argentina fue Naohiro Takahara, el 23 de septiembre de 2001, cuando marcó su único tanto con la camiseta de Boca en la goleada 6-1 ante Lanús por el Torneo Apertura. Después de él, otros compatriotas pasaron sin dejar huella goleadora: Yusuke Kato jugó en Huracán entre 2006 y 2008 sin convertir, y Misu Akira integró planteles en el país pero no llegó a debutar en Primera. Más de dos décadas después, Kida rompió esa sequía y se metió en una lista tan breve como simbólica.
Nacido en Tokio el 15 de julio de 2005, Kida se formó en Tokyo Verdy Junior y FC Tama Junior Youth antes de sumarse al Nagoya Grampus. Con apenas 17 años debutó en la Copa J. League y luego en la J1 League, alternando entre juveniles y el plantel profesional. Fue citado a la Selección Sub-17 de Japón y participó en torneos en Hiroshima y giras europeas. En febrero de 2024 llegó a préstamo a Argentinos tras un trabajo de scouting del club de La Paternal, inicialmente para la Reserva. Allí disputó 33 partidos, marcó seis goles y dio dos asistencias, números que respaldaron la decisión del cuerpo técnico de promoverlo al primer equipo.
Su debut en Primera se produjo el 26 de enero, en la victoria ante Sarmiento, también en el Diego Armando Maradona. Desde entonces acumuló pocos minutos, pero suficientes para dejar su marca. Con apenas 88 minutos en la elite, ya convirtió su primer gol y calmó una noche que amenazaba con desbordarse.

Antes de emigrar, había explicado al medio japonés Number por qué eligió la Argentina: "Siempre he admirado a jugadores sudamericanos como Luis Suárez y Lionel Messi. Quiero consolidar mi estilo dentro del fútbol sudamericano. Argentina es una nación ganadora de la Copa del Mundo. Mi objetivo es crecer y rendir bien en un país como ese, para luego dar el salto a Europa". También contó que la negociación fue repentina y que llegó sin dominar el idioma, decidido a aprender sobre la marcha. Investigó la historia del club y se sintió atraído por ser la cuna de Maradona y también de Alexis Mac Allister, otro producto de su cantera.
El empate dejó a Argentinos séptimo en la Zona B, con nueve puntos y dos partidos menos que varios de sus rivales, a siete unidades del líder Independiente Rivadavia. Pero más allá de la tabla, la noche quedó marcada por otra razón: en medio de la bronca y la incertidumbre, un joven japonés que todavía busca sus primeras palabras en español encontró el idioma universal del gol y escribió una página inesperada en el fútbol argentino.


