Cuántos partidos se pierde un jugador expulsado en el Mundial 2026
Las expulsiones pueden convertirse en un factor determinante en un Mundial. Más allá de dejar a un equipo con un jugador menos durante un partido, una tarjeta roja tiene consecuencias que se extienden al encuentro siguiente e incluso pueden arrastrarse fuera de la Copa del Mundo. El debut de la edición 2026 dejó una muestra contundente: el triunfo de México por 2-0 sobre Sudáfrica en el estadio Azteca terminó con tres expulsados y un récord histórico para los partidos inaugurales.
Según el reglamento de la FIFA, todo futbolista que recibe una tarjeta roja queda automáticamente suspendido para el siguiente partido de su selección, ya sea por una expulsión directa o por acumular dos tarjetas amarillas en un mismo encuentro. La sanción mínima es de una fecha, aunque la Comisión Disciplinaria puede ampliarla si considera que la conducta fue especialmente grave.
Las agresiones, actos violentos, insultos a los árbitros o comportamientos antideportivos severos pueden derivar en castigos de dos o más partidos. La FIFA analiza cada caso de manera individual y tiene la facultad de imponer sanciones adicionales o multas económicas.
Otro aspecto importante es que las tarjetas rojas nunca se "limpian" durante el torneo. Por eso, una expulsión en instancias decisivas puede tener un impacto enorme. Un jugador que vea la roja en semifinales, por ejemplo, quedará automáticamente inhabilitado para disputar la final. Además, si una selección queda eliminada antes de que el futbolista cumpla la suspensión, la sanción se traslada al próximo partido oficial de ese combinado nacional, ya sea por Eliminatorias, Copa Continental o cualquier otra competencia reconocida por la FIFA.
En cambio, las tarjetas amarillas tendrán un tratamiento diferente en esta edición. La FIFA decidió que las amonestaciones acumuladas se borrarán al finalizar la fase de grupos y volverán a resetearse tras los cuartos de final. La medida busca evitar que figuras importantes se pierdan semifinales o finales por una suspensión derivada de una segunda amarilla acumulada en distintos encuentros.
Argentina, que integra el Grupo J junto con Argelia, Austria y Jordania, deberá administrar cuidadosamente este aspecto reglamentario. En un torneo tan exigente como la Copa del Mundo, perder a un jugador clave por suspensión puede alterar por completo la planificación de un cuerpo técnico.
El primer ejemplo de la dureza disciplinaria llegó en el partido inaugural. México derrotó a Sudáfrica con goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, pero el encuentro quedó marcado por la actuación del árbitro brasileño Wilton Sampaio, que mostró tres tarjetas rojas: a los sudafricanos Sphephelo Sithole y Themba Zwane, y al defensor mexicano César Montes.
La expulsión de Sithole, a los 49 minutos, ya había ingresado en los libros de historia. El mediocampista se convirtió en apenas el quinto futbolista expulsado en un partido inaugural de una Copa del Mundo. Antes que él solo habían visto la roja el alemán Hans Pesser en Francia 1938, los cameruneses André Kana-Biyik y Benjamin Massing en Italia 1990, y el boliviano Marco Etcheverry en Estados Unidos 1994.
Sin embargo, la estadística siguió creciendo. Cuando el encuentro se acercaba al final, Themba Zwane también fue expulsado tras una revisión del VAR, dejando a Sudáfrica con nueve jugadores. De esa manera, los Bafana Bafana igualaron un récord que permanecía intacto desde Italia 1990: convertirse en apenas la segunda selección en sufrir dos expulsiones en un partido inaugural de un Mundial. La única antecedente era Camerún en su histórico triunfo sobre Argentina en el debut de Italia 1990.
La roja mostrada a Montes terminó de completar una jornada inédita. Según registros estadísticos, nunca antes un partido inaugural de una Copa del Mundo había terminado con tres expulsados. El dato adquiere todavía más relevancia al compararlo con Qatar 2022, torneo que registró apenas cuatro tarjetas rojas en sus 64 partidos.
En el caso de Montes, la sanción automática lo dejará fuera del próximo compromiso de México frente a Corea del Sur. No obstante, su situación todavía puede ser revisada por la Comisión Disciplinaria. La FIFA no establece un castigo diferenciado para las expulsiones directas: la pena inicial siempre es de una fecha y luego se evalúa si corresponde ampliar la suspensión. Como la infracción del defensor mexicano fue una falta de último hombre y no una acción violenta, todo indica que la sanción se limitaría a un solo encuentro.
Con apenas un partido disputado, el Mundial 2026 ya dejó una marca inédita en materia disciplinaria. Y también recordó una de las máximas de los torneos cortos: una expulsión puede cambiar no solo un partido, sino el destino completo de una selección.