Tras la disolución del Consejo de Fútbol de Boca, Raúl Cascini rompió el silencio y dejó mensajes cargados de tensión. Si bien agradeció al presidente del club, Juan Román Riquelme, a quien definió como su amigo, también lanzó duras advertencias a sus críticos.
En diálogo con los medios, Cascini negó que vaya a iniciar un juicio contra Boca, pero confirmó que enviará cartas documento a periodistas que, según él, lo "faltaron el respeto" y dañaron a su familia.
"Hay que tener mucho cuidado a la hora de hablar. Porque uno tiene familia, amigos, mis padres, y hay cosas que duelen, que me molestan. Entonces ahora, como yo ya no trabajo más en el club, a partir de ahora nos vamos a ver las caras. Eso va a estar bueno, va a estar lindo", señaló.
El ex integrante del Consejo de Fútbol defendió su gestión, destacando que "hicimos debutar a más de 40 jugadores" y mencionando incorporaciones como Leandro Paredes, Agustín Marchesín y Alan Velasco. Sin embargo, evitó la autocrítica y apuntó contra ex jugadores que cuestionaron su paso por el club.
Uno de sus principales blancos fue Carlos Mac Allister, a quien acusó de ser "empleado de Macri" y le sugirió "hablar de Argentinos Juniors, no de Boca". El enfrentamiento se originó luego de que su hijo, Alexis, recordara su fugaz paso por el "Xeneize" y acusara a Riquelme de impedir su continuidad en 2020.
"Fue todo lo que dijo en 2020, lo contrató la dirigencia anterior sin opción de compra y cuando llegamos, le quedaban seis meses y él pide irse", relató el ganador de cinco títulos con Boca y anotador del gol consagratorio en la final de la Copa Intercontinental en 2003 ante Milan.
Los dardos de Cascini no se quedaron en Alexis, ya que la mirada se posó también en Carlos, ex lateral izquierdo de Boca que también fue duro con la actual conducción. "Está claro que es un empleado de Macri, si trabajó con él. Que hable de Argentinos Juniors mejor, no de Boca", sentenció el oriundo de San Fernando de 54 años en una entrevista con el periodista Pablo Ladaga en el programa de streaming "Fútbol y rosca".

Cascini también se refirió a Sebastián Battaglia, recordando que Riquelme le cumplió la promesa de dirigir la Primera entre 2021 y 2022. "Estuve en esa mesa ese día, que se estaba armando todo cuando se ganaron las elecciones. Román estaba acomodando la parte de fútbol, y Sebastián eligió ir a dirigir. Él quería dirigir, no quería estar dentro de lo que era la Secretaría. Y Román le dijo que 'está bien'. Y Sebastián le dijo que quería en un futuro dirigir la Primera. Román es de palabra, si te dice algo, va a ser así. Y le dio la Primera para dirigir, le cumplió su sueño y la palabra. En la vida hay que ser agradecido", subrayó.
Asimismo, defendió la entrega de Riquelme por Boca: "Román vive 24/7 para el club. Y cuando llegó al club lo primero que nos dijo a nosotros fue: 'Acá es el club, la familia y yo le dije a mis hijos que los iba a ver muy poquito'. Y así fue. Era todo el día. Todo el día ahí adentro estábamos. Lo único que hacíamos era acompañar y ayudar, nosotros no nos metíamos en nada". Y agregó: "Yo ya lo conocía a Román. Íbamos a jugar a la pelota, iba a la quinta, pero no teníamos una relación como la que forjamos en estos cinco años y medio, seis años. ¿Qué me hace falta a mí? ¿Hacer qué? No entiendo. Acá es solo un abrazo, un beso y 'gracias por todo'".
Para cerrar, el ex jugador de Platense, Independiente y Estudiantes de La Plata afirmó que "Boca hoy tiene un equipazo" y que, con confianza, podrá dar que hablar. "Les deseo lo mejor a todos y volveré a la cancha", concluyó, dejando claro que su adiós como dirigente no marca un quiebre con Riquelme, pero sí abre frentes de batalla con varios nombres del Mundo Boca.
Cascini cerró su ciclo en la dirigencia de Boca con un mensaje defensivo que no hizo más que profundizar las críticas sobre su gestión. En lugar de reflexionar sobre los errores cometidos y asumir responsabilidades, se dedicó a atacar a quienes lo cuestionaron, revelando su falta de autocrítica.
Su salida no aclaró las dudas sobre su gestión ni mostró autocrítica, dejando en evidencia su falta de responsabilidad. Además, la decisión de disolver el Consejo de Fútbol fue tomada por "su amigo" Riquelme, lo que subraya la frialdad detrás de la relación personal. El ídolo y presidente de Boca, por encima de la amistad, priorizó la necesidad de cambios en el club.
Como dirigente, Cascini nunca estuvo a la altura de las expectativas que Boca necesitaba en un período tan crucial. Su paso por el Consejo de Fútbol estuvo marcado por decisiones erráticas y falta de resultados concretos, como refuerzos que no rindieron y renovaciones de contratos que no convencieron a nadie. En lugar de construir un proyecto serio y sostenido, su gestión se caracterizó por la improvisación, dejando claro que el interés real del club estuvo lejos de ser la prioridad.





