Este domingo por la noche, New England Patriots y Seattle Seahawks disputarán la 60ª edición del Super Bowl, la gran final de la temporada 2025/26 de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés). Más allá del partido decisivo, se trata de uno de los eventos deportivos y culturales más importantes del planeta, seguido por cientos de millones de personas en todo el mundo. Pero detrás de ese espectáculo global hay una historia mucho más sencilla -y bastante casual- de lo que sugiere su magnitud actual.
En los '60, el fútbol americano profesional en Estados Unidos estaba dividido en dos ligas rivales: la NFL y la American Football League (AFL). Competían ferozmente por jugadores, contratos televisivos y público. Para poner fin a esa guerra, en 1966 acordaron una fusión progresiva que incluía un partido anual entre los campeones de cada liga para definir al mejor equipo. El problema no era el formato, sino el nombre: oficialmente se lo bautizó AFL-NFL World Championship Game, una denominación extensa, poco atractiva y sin vuelo comercial.
Ahí apareció una idea inesperada. El impulsor del término Super Bowl fue Lamar Hunt. El fundador de la AFL y dueño de los Kansas City Chiefs tomó inspiración de un juguete muy popular de la época, la "Super Ball", con la que jugaban sus hijos, y lo combinó con una tradición muy arraigada en el deporte estadounidense: llamar "bowl" a los grandes partidos, especialmente en el fútbol universitario, por la forma circular y hundida de los estadios donde se disputaban, como el Rose Bowl. Así nació el apodo, pensado inicialmente como una forma informal de referirse al encuentro.
Al principio no era oficial. Incluso el entonces comisionado de la NFL, Pete Rozelle, barajó otras alternativas como "The Big One". Sin embargo, el nombre propuesto por Hunt empezó a imponerse en la prensa y entre los fanáticos. Para la tercera edición, en 1969, ya figuraba en entradas y materiales promocionales, y en 1970, con la fusión definitiva de ambas ligas bajo una NFL unificada, Super Bowl quedó consagrado como denominación oficial.

El primer partido de esta historia se jugó el 15 de enero de 1967, en el Memorial Coliseum de Los Ángeles. Enfrentó a los Green Bay Packers, campeones de la NFL, contra los Chiefs, campeones de la AFL. Los Packers ganaron con claridad, pero el evento todavía estaba lejos del fenómeno actual: no se agotaron las entradas y la audiencia televisiva fue modesta si se la compara con los números astronómicos de hoy.
Con el correr de los años, el crecimiento fue imparable. El Super Bowl dejó de ser solo una final deportiva para convertirse en un acontecimiento cultural global. El show de medio tiempo, los comerciales que cuestan millones de dólares por segundos al aire y la audiencia internacional transformaron al partido en una cita anual que trasciende el deporte. Durante décadas fue visto como un evento casi exclusivamente estadounidense, pero en los últimos 20 años la globalización y el marketing deportivo lo llevaron a conquistar nuevos públicos, incluso en regiones donde el fútbol americano era una rareza.
Aunque el nombre hace referencia al partido, el trofeo que recibe el campeón se llama Trofeo Vince Lombardi, en honor al legendario entrenador. Y si bien en el mundo hispanohablante suele traducirse como "Super Tazón", el nombre original se mantiene como una marca reconocida en todo el planeta. Así, lo que nació como un juego de palabras inspirado en un juguete infantil terminó convirtiéndose en una de las marcas deportivas más poderosas de la historia.

Tabla de campeones de la NFL
- New England Patriots / Pittsburgh Steelers - 6
- San Francisco 49ers / Dallas Cowboys - 5
- Kansas City Chiefs / Green Bay Packers / New York Giants - 4
- Denver Broncos / Las Vegas Raiders / Washington Commanders - 3
- Miami Dolphins / Los Angeles Rams / Indianápolis Colts / Baltimore Ravens / Tampa Bay Buccaneers / Philadelphia Eagles - 2
- Seattle Seahawks / Chicago Bears / New York Jets / New Orleans Saints - 1






