El entrenador Omar De Felippe, que combatió en la Guerra de Malvinas, será recordado para siempre en Santiago del Estero. Desde que asumió el mando de Central Córdoba en plena crisis deportiva, logró revertir una situación que parecía condenar al equipo a pelear por la permanencia y lo llevó a lo más alto: la conquista de la Copa Argentina (su primer título en el fútbol argentino) y la histórica clasificación a su primera Copa Libertadores.
Cuando De Felippe tomó las riendas del club santiagueño en la novena fecha de la Liga Profesional de Fútbol (LPF), el "Ferroviario" era un equipo en caída libre, con solo una victoria en el torneo y acumulando 14 derrotas en lo que iba del año.
Sin embargo, su llegada marcó un cambio rotundo, ya que con un 63% de efectividad, bajo su dirección técnica consiguió 11 triunfos, siete empates y solo cuatro derrotas, logrando consolidar una de las mejores campañas en la historia del club.
El impacto del entrenador de 62 años no se limitó a los números. Su liderazgo y experiencia no solo transformaron el rendimiento del equipo, sino también la percepción de Central Córdoba con institución.
La coronación en Santa Fe ante Vélez no solo marcó un título histórico, sino también el inicio de una nueva etapa para el club, donde competirán por primera vez en un torneo internacional como lo es la Copa Libertadores. Los aficionados emocionados, sintetizaron el sentimiento colectivo en redes sociales: "Gracias OMAR DELAFE", destacando el profundo impacto que dejó De Felippe en la institución.

De Felippe mostró su alegría luego de haber obtenido el primer título del conjunto santiagueño y remarcó que quedaron "en la historia de un club muy humilde, de una provincia humilde".
Sobre el cambio positivo que tuvieron los jugadores posterior a la llegada de su cuerpo técnico, el entrenador recalcó que su trabajo constó en "ayudar en lo físico y lo táctico en el día a día" e hizo énfasis en que hubo que "cambiarle la cabeza" a los jugadores.
El nacido en Mataderos también remarcó que su equipo "hizo partidos muy buenos y otros no tanto" a lo largo de la temporada, aunque destacó que siempre tuvieron garra, y que sus jugadores lograron "empezar a soltarse y crecer" después de los primeros partidos con su equipo de trabajo al mando.
Este es el segundo título de De Felippe en su carrera en Primera ivisión, ya que había ganado el torneo ecuatoriano al mando de Emelec, en 2015. También logró el campeonato de la Primera B Nacional en 2010, con Olimpo, y los ascensos a la máxima categoría del fútbol argentino con Quilmes, en 2012, e Independiente, en 2014. Otro logro importante de su carrera fue clasificar a Banfield a su primera copa internacional, la Libertadores 2005, cuando era el ayudante de campo de Julio César Falcioni.
Sin embargo, este logro con Central Córdoba tiene un sabor especial. Es un hito que demuestra como la convicción, el trabajo y el liderazgo pueden cambiar la historia, incluso en los escenarios más adversos.

De Felippe y su experiencia como Veterano de la Guerra de Malvinas
Muy querido en el ambiente del fútbol, De Felippe vivió en carne propia uno de los momentos más trágicos de la historia argentina. Con 20 años recién cumplidos, fue a la Guerra de las Malvinas. El entrenador combatió siendo muy joven y fue uno de los 10 jugadores que estuvo en las trincheras en las Islas en 1982.
Pese a que no sufrió heridas de gravedad, vio de cerca la muerte en varias oportunidades y presenció en primera persona como perdían la vida varios de sus compañeros. Ayer recordó su experiencia como Veterano de la Guerra de Malvinas luego de hacer historia con Central Córdoba.
"Es lo que le pasa a cualquier argentino: te tenés que levantar a las 5 de la mañana, tomarte el colectivo, ir a laburar y la guita no te alcanza. Tenés que levantarte y laburar. Eso es lo que nos pasó allá (Malvinas). Si tenías hambre, frío o lo que sea, te tenés que levantar y seguir. Hacer fuego, secar la ropa. ¿No tenés comida? Andá a buscarla como sea y si la tenés que robar, robala", expresó el entrenador en diálogo con ESPN.
Y agregó: "Había que subsistir. Esto es igual. Hay que levantarse todos los días, mejorar y laburar con calor o con frío. Hay que imponerse a todo en la vida. Estoy muy agradecido a muchos Veteranos de la Guerra que vivieron esto. Son de otros equipos e hinchaban para que Central Córdoba sea campeón. Los pibes estaban atrás de esta ilusión de nosotros porque sienten que los represento en algún punto. En la vida hay que lucharla todos los días, no solo en el fútbol. Todos los días y en todos lados. Hay que creer en lo que uno hace, alguna vez va a llegar el premio".