La presencia de Lionel Messi en el Gran Premio de Miami de Fórmula 1 no solo generó impacto por su ingreso al paddock y su contacto con pilotos y equipos, sino también por un detalle que rápidamente se volvió viral: el exclusivo reloj que llevaba en la muñeca, una pieza de altísimo valor que captó la atención tanto de fanáticos como de especialistas.
El modelo es un Rolex Cosmograph Daytona Rainbow, una de las versiones más exclusivas y codiciadas de Rolex, marca que además es sponsor de la Fórmula 1. Se trata de una pieza fuera de catálogo, producida en cantidades extremadamente limitadas y generalmente reservada para clientes de altísimo perfil o coleccionistas.
Está fabricado con caja de oro rosa de 18 quilates de 40 milímetros, un bisel compuesto por 36 zafiros multicolor dispuestos en degradé tipo arcoíris, 56 diamantes en las asas y una esfera negra con índices también realizados en zafiro, lo que lo convierte en una pieza de alta joyería más que en un simple reloj deportivo.
En cuanto a su valor, el precio de este modelo no es fijo ni oficial, justamente por su condición de pieza descontinuada. En el mercado secundario, donde se comercializan este tipo de relojes, puede encontrarse desde aproximadamente US$ 150.000 en versiones menos demandadas, hasta cifras que superan los US$ 900.000, dependiendo del estado, el año y la configuración. Algunas plataformas especializadas, como 'Chrono 24', lo ubican en torno a los US$ 700.000, lo que lo posiciona como uno de los relojes más caros y exclusivos del mundo.

Durante su paso por el Gran Premio de Miami, Messi se mostró distendido, recorrió los boxes, saludó a Franco Colapinto y también pasó por el garaje de Mercedes, además de interactuar con figuras como George Russell y Andrea Kimi Antonelli, una de las grandes figuras emergentes de la Fórmula 1 y posterior ganador de la carrera. Su aparición en la transmisión oficial generó una inmediata repercusión, amplificada por las redes sociales, donde el foco se posó tanto en su presencia como en su outfit.
El look completo también dio que hablar. Messi vistió íntegramente prendas de Louis Vuitton, que también es socio de la Fórmula 1, con una combinación de sobrecamisa LV Technical (alrededor de US$ 1.900), remera LV Cotton Percale (US$ 650), bermuda LV Technical a juego (US$ 1.100), zapatillas LV Trainer White (US$ 1.300) y anteojos LV Cyclone (cerca de US$ 900). Aunque el conjunto en sí ronda los US$ 5.000, el verdadero peso económico estuvo en el reloj, que concentra gran parte de la totalidad del valor.
Su presencia en Miami se dio además en un contexto particular. El día previo, el capitán del Inter Miami había terminado visiblemente molesto tras la derrota ante Orlando City en el clásico de Florida, luego de haber estado 3-0 arriba. Sin embargo, ese clima quedó atrás y Messi volvió a mostrarse como una figura central, incluso fuera del fútbol.
Acostumbrado a ser noticia por sus actuaciones dentro de la cancha, esta vez volvió a marcar tendencia desde otro lugar: el del lujo, la exclusividad y los objetos únicos, reafirmando su perfil global no solo como ícono deportivo, sino también como referente de estilo y alto perfil mediático.



