Los Washington Commanders regresarán a la capital de Estados Unidos y construirán un nuevo estadio en el sitio del antiguo RFK Stadium, sede del equipo de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL, por sus siglas en inglés) desde 1961 hasta 1996. El gobierno del Distrito de Columbia también formalizó su asociación en el proyecto multimillonario y se espera que las obras comiencen el próximo año y que su inaguración sea en 2030.
El estadio de los Washington Commanders ocupará sólo 6,4 hectáreas, tendrá capacidad para 65.000 hinchas y, al techarlo, contará con la estructura para albergar torneos durante todo el año, como el Super Bowl, uno de los eventos deportivos más importantes del año que no se realiza en la ciudad desde la creación de la liga moderna y que genera un importante ingreso económico.
"Queremos traer a casa a los Commanders con un nuevo RFK que nuestros aficionados adorarán y nuestros oponentes temerán", expresó Josh Harris, el propietario del equipo de la liga profesional de fútbol americano.

La financiación se dividirá entre los Commanders y la administración local: el equipo de la NFL invertirá US$ 2.700 millones y Washington destinará US$ 1.100 millones para construir el estadio y desarrollar una extensa zona de unas 73 hectáreas a lo largo del río Anacostia que incluirá espacios residenciales, comerciales y recreativos. Según Harris, la iniciativa representa la mayor inversión privada jamás realizada en esta ciudad.
La medida también fue celebrada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien publicó un mensaje en redes sociales en el que decía que Washington está "volviéndose grande de nuevo, paso a paso", en referencia a la revitalización del centro de la ciudad.
El estadio RFK ha estado fuera de uso durante los últimos años y se ha convertido en un sitio abandonado. El equipo vivió su mayor época de éxito en este recinto que había utilizado desde 1937: ganó tres títulos de campeón de la NFL en 1983 (27-12 contra los Miami Dolphins), 1988 (42-10 vs. Denver Broncos) y 1992 (37-27 vs. Buffalo Bills), cuando eran conocidos como los Washington Redskins.
Apenas unos años después, en 2020, el entonces propietario, Jack Kent Cooke, trasladó la franquicia a Landover, Maryland, debido a su connotación racista hacia los nativos norteamericanos. Sin embargo, este estadio es también viejo e incómodo y el contrato vence en 2027, por lo que decidieron construir un recinto en Washington luego de casi tres décadas de exilio.


