En otra liga

Flamengo, otra vez campeón: la fortuna en premios que lleva acumulada en 2025 y que ningún club sudamericano puede igualar

El título de la Copa Libertadores selló un salto económico inédito para el club, que ya se mueve en una escala financiera imposible de igualar en Sudamérica

Flamengo, campeón de la Copa Libertadores 2025.
Flamengo, campeón de la Copa Libertadores 2025. (@CONMEBOL)
Julián Castro 1 diciembre de 2025

Flamengo se consagró campeón de la Copa Libertadores 2025 al vencer 1-0 a Palmeiras en el Estadio Monumental de Lima, con un cabezazo de Danilo que valió mucho más que un título: significó un golpe simbólico en la hegemonía regional y un salto económico inédito incluso para un club acostumbrado a presupuestos continentales. Con este triunfo, el equipo de Filipe Luís alcanzó su cuarto título en este torneo (1981, 2019, 2022 y 2025) y se convirtió en el club brasileño más ganador, superando las tres coronas de Santos, Gremio, Palmeiras y San Pablo.

La victoria también cimenta un dominio histórico. Con el título del "Mengao", Río de Janeiro igualó a Avellaneda como las únicas ciudades latinoamericanas que conquistaron cuatro Libertadores consecutivas: Flamengo (2022), Fluminense (2023), Botafogo (2024) y ahora nuevamente Flamengo. Hasta hoy, ese récord solo pertenecía a Independiente en tiempos de la Copa de 1972 a 1975.

Desde lo económico, Flamengo vuelve a moverse en otra liga. Solo por la Libertadores 2025 embolsó US$ 36,15 millones, monto que incluye los US$ 24 millones del campeón y los premios por avanzar en fases eliminatorias, además de US$ 900.000 adicionales por las tres victorias de la fase de grupos. 



A esto se suma el pago por haber sido campeón de la Supercopa de Brasil y haber alcanzado los octavos de final del Mundial de Clubes, más US$ 27,7 millones, llevando el total del año a US$ 64,7 millones en ingresos deportivos, una cifra sin precedentes en Sudamérica. Y la cuenta podría seguir creciendo: Flamengo lidera el Brasileirao con 75 puntos, cinco más que Palmeiras, y si lo gana sumará otros US$ 10 millones, alcanzando casi US$ 74 millones en una sola temporada competitiva. 

Para dimensionar el dominio brasileño, Fluminense había embolsado US$ 60,8 millones por el Mundial de Clubes, una cifra enorme pero igualmente inferior a los casi US$ 65/74 millones que puede cerrar Flamengo en 2025. En términos fiscales, comerciales y salariales, se trata de un nivel de recursos equivalente al presupuesto anual de varios clubes argentinos combinados.

El contraste con el resto del continente es evidente. La brecha financiera entre Brasil y el resto de Latinoamérica, que infló derechos de TV (US$ 70 millones), aumentó recaudaciones (US$ 40 millones por llenar el Maracaná y US$ 25 millones estables por sus socios) y multiplicó patrocinios en el país vecino (con Betano embolsó US$ 45,5 millones, siendo el patrocinio principal más caro de Brasil y el vigésimo del mundo), vuelve a quedar expuesta en el reparto de premios: mientras Flamengo se llevó US$ 24 millones (US$ 3 millones menos que el campeón de la Champions League), Palmeiras, subcampeón, debió conformarse con US$ 7 millones. Y ningún club sudamericano -incluidos los argentinos- puede acercarse al músculo económico que permite incorporaciones millonarias, contratos en dólares y planteles tasados en decenas de millones.



Flamengo, campeón de la Copa Libertadores 2025
El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, le entrega el cheque al mandatario de Flamengo, Rodolfo Landim, por su victoria en la final de la Copa Libertadores 2025. (@CONMEBOL)

El nuevo título de Flamengo en la Copa Libertadores no es un episodio aislado, sino la consecuencia de un proyecto que combina dinero, identidad y hambre de gloria. Desde aquel equipo de Jorge Jesus que deslumbró al continente hasta este presente con Filipe Luís en el banco, el club de Río de Janeiro construyó una estructura que pocos pueden imitar. Instalaciones de elite, planteles con estrellas internacionales y una capacidad económica que le permite retener figuras que en cualquier otro país serían inalcanzables. Mientras la mayoría de los equipos argentinos o sudamericanos venden para sobrevivir, el "Mengao" compra para ganar.

Con un plantel valuado en US$ 226 millones, el segundo más caro del Brasileirao, Flamengo apostó fuerte en el último mercado de pases con el objetivo de conquistar la Copa Libertadores. Solo por Samuel Lino invirtió US$ 25 millones, cifra récord en la historia del club. Junto a él destacan nombres de jerarquía como Pedro y Giorgian de Arrascaeta, mientras que en el mediocampo sobresalen Jorginho -ex jugador de Napoli y Chelsea, nominado al Balón de Oro 2021 y campeón de la Eurocopa con Italia-, Erick Pulgar y Saúl Ñíguez, ex Atlético de Madrid y Chelsea, quienes aportan experiencia internacional en un esquema 4-2-3-1 ya consolidado.



La diferencia se nota dentro y fuera de la cancha. El conjunto carioca puede traer de vuelta a jugadores de Europa, blindar contratos millonarios y seguir llenando el mítico estadio Maracaná cada fin de semana. Esa combinación de poder económico, popularidad y fútbol ofensivo lo convirtió en un gigante que impone respeto en cualquier estadio del continente, sea en Río, Buenos Aires o Montevideo. Flamengo juega con el peso de un club que siempre parece un paso adelante, que se siente local aun cuando cruza la frontera.

El título también le abre nuevas ventanas globales y la posibilidad de seguir engrosando unas arcas que ya son las más potentes del continente. El club carioca aseguró su lugar en la Copa Intercontinental de diciembre en Qatar, donde debutará contra Cruz Azul en un "Derbi de las Américas", y si avanza enfrentará luego al Al-Ahly de Egipto y eventualmente al Paris Saint-Germain (PSG), campeón de la Champions League. También garantizó su presencia en la Recopa Sudamericana 2026, donde enfrentará a Lanús, ganador de la Sudamericana, y selló su clasificación al Mundial de Clubes 2029, siendo el primer equipo americano confirmado para esa edición de 32 participantes.

El partido en Lima, más allá del análisis macro, dejó imágenes de celebración pura. Flamengo volvió a coronarse en el Monumental de Ate, el mismo escenario donde en 2019 había derrotado 2-1 a River con un final épico. Como si existiera un pacto entre el club carioca y la capital peruana, los rojinegros festejaron otra vez abrazos, lágrimas y el eco del gol más valioso del año: el frentazo de Danilo, un tanto que vale US$ 24 millones y que quedará grabado como la jugada que alimentó la máquina económica y deportiva más dominante del continente.



Del otro lado, el Palmeiras de Abel Ferreira quedó otra vez a un paso de su cuarta Libertadores, algo que no le ocurría desde el año 2000 cuando perdió la final ante Boca en San Pablo. El miércoles jugará contra Atlético Mineiro y necesita ganar y esperar un tropiezo de Flamengo para mantener viva la pelea por el Brasileirao, aunque en lo simbólico y lo económico la temporada ya dejó un veredicto: la foto del poder sudamericano tiene una camiseta roja y negra.

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