Retrato de un capitán

Mano a mano con Enzo Trossero: los desplantes a Menotti y Bilardo, su leyenda en Independiente y el día que cuidó el Rolls-Royce de Maradona

En una charla íntima por el lanzamiento de su libro "La historia del Vikingo", el histórico defensor reveló detalles de su carrera: el calvario de su enfermedad, el rigor del servicio militar y el barro de Esmeralda donde nació el caudillo.

Enzo Trossero junto a las copas de Independiente, aquellas que supo levantar como protagonista de una época gloriosa.
Enzo Trossero junto a las copas de Independiente, aquellas que supo levantar como protagonista de una época gloriosa.
Julián Castro 25 febrero de 2026

Ganador, frontal y apasionado. Tres palabras que definen la carrera de Enzo Trossero y que siguen intactas cada vez que se sienta a hablar de fútbol. Apodado el "Vikingo" por su largo cabello rubio y su porte imponente, también fue Fito, Enzo o simplemente el "Gringo". Distintos nombres para un mismo carácter. Capitán de estirpe, dueño de una zurda exquisita y una personalidad fuerte, dejó su huella en cada club que defendió.

En su memoria desfilan nombres propios de una época irrepetible: Ricardo Bochini, José Pastoriza, César Menotti, Carlos Bilardo y Diego Maradona, entre otros. Todos forman parte de la historia de este zaguero central de temperamento arrollador, símbolo de una generación que convirtió al fútbol argentino en una escuela de carácter y talento.

Nacido en Esmeralda, un pequeño pueblo de la provincia de Santa Fe que en su infancia apenas alcanzaba los 400 habitantes, con calles de tierra y sin pavimento, Trossero construyó su camino a base de esfuerzo y sacrificio. Cada día se subía a la bicicleta para ir a entrenar, alimentando un sueño que con el tiempo lo llevaría a lo más alto del fútbol mundial. "Irme de mi casa a los 12 años forjó mi carácter. Tenía personalidad, no era un tipo simple", recordó en diálogo con El Economista.



Hoy, ya lejos de las canchas pero nunca del fútbol, publicó "La historia del Vikingo", un libro escrito por Nereo Magi en el que repasa su trayectoria a través de varios capítulos cargados de anécdotas imperdibles. Allí revive grandes batallas deportivas, confidencias de vestuario y su amor incondicional por los clubes donde dejó su huella.

Enzo Trossero
Enzo Trossero presentó su libro biográfico, titulado "La historia del Vikingo", en el que repasa los momentos más destacados de su trayectoria en los clubes que marcaron su carrera. (@Independiente)

El origen del "Vikingo": sacrificio, pensiones y carácter desde el inicio

Los primeros pasos de Enzo estuvieron marcados por la vida de pueblo y el esfuerzo cotidiano. En Esmeralda, su infancia transcurría entre distintos deportes: "Jugaba al fútbol, al básquet, a las bochas, a todo", recordó, sin imaginar que años más tarde llegaría a convertirse en una figura del fútbol argentino.



El salto comenzó durante sus años en el colegio secundario San Francisco, cuando apareció la oportunidad de probarse en Sportivo Belgrano, equipo que competía en la liga cordobesa. "Éramos cuatro muchachos de Esmeralda que fuimos a probarnos. Quedamos los cuatro, pero tres de ellos al poco tiempo dejaron. Yo seguí y ya a los 15 años debuté en Primera División, así que fue muy lindo, algo que lo busqué, porque yo iba al colegio San Martín, iba de la una de la tarde a las seis de la tarde y ahí cuando terminaba el colegio me agarraba la bicicleta e iba a entrenar. En ese momento me pagaban para pagar la pensión y la comida. Así que ahí comenzó un poco la historia, que fue bastante larga", contó.

Con el paso del tiempo y ya consolidado como marcador central titular, Trossero empezó a destacarse como la gran joya de Sportivo Belgrano. Su rendimiento llamó la atención de varios clubes y, tras un amistoso, Colón quedó impactado con su nivel y presentó una oferta superior a la de Newell's para quedarse con su pase.

El histórico defensor recordó sus años de formación marcados por el esfuerzo y la vida en pensiones y casas de familia, compartiendo habitación con compañeros y viajando en colectivo, a bicicleta o a pie para entrenar, una etapa que definió como "muy linda" pero también exigente. "Desde los 12 hasta los 21 años siempre paré en pensiones. Dormía con un compañero, comía al mediodía y a la noche, no tenía auto, viajaba a bicicleta o a pie. Pero siempre viví durante nueve años en pensiones o en casa de familias", señaló.



También evocó su paso por Colón: "La primera etapa paraba en la casa de Daniel Silguero, un ex jugador de Unión que lamentablemente ya no está más, y después fui a parar a otro lugar donde yo dormía con el 'Negro' Baley y Hugo Coscia. Ahí para ir a los entrenamientos nos teníamos que tomar dos colectivos. Así que fue una etapa muy linda pero también bastante sacrificada".

Su debut en Primera División llegó el viernes 21 de abril de 1972. En Colón competía por el puesto con Hugo Spadaro y Humberto Zucarelli, dos jugadores experimentados, por lo que le tocaba esperar su oportunidad desde el banco. La chance apareció cuando Zucarelli se lesionó y el joven defensor fue titular ante River en el Monumental, por la duodécima fecha del campeonato. En el equipo local brillaban figuras como Juan José López, Reinaldo Merlo, Norberto Alonso y Oscar "Pipino" Más.

El resultado fue un duro 4-0 en favor de River, una derrota catastrófica que marcó su estreno en la máxima categoría. Sin embargo, Trossero recuerda aquella experiencia como un punto de aprendizaje. "Había sido una experiencia bastante negativa, pero como siempre tuve personalidad, sabía que la historia tenía que cambiar. Y la historia cambió porque después con Colón de Santa Fe hicimos muy buena campaña", afirmó. 



Hacia diciembre de 1972, Colón ya se había transformado en un equipo sólido y competitivo en el Torneo Nacional. Fuerte como local y respetado por sus rivales, finalizó segundo en su zona tras ganar ocho de los 13 partidos disputados.

Con apenas 20 años, Trossero empezó a consolidarse como uno de los líderes del plantel. Su temperamento y carácter sanguíneo se volvieron rasgos distintivos dentro del equipo, empujando a sus compañeros a mantener el orden defensivo. Ya todos sabían la defensa de memoria: Rubén Araos por derecha, Hugo Villaverde y Trossero como centrales, y Edgar Fernández sobre el lateral izquierdo.

Enzo Trossero, ese Gringo guerrero que hizo historia
La histórica formación de Colón de Santa Fe en la década de 1970, fotografiada en la cancha de Independiente. De pie, de izquierda a derecha: Zimmermann, Araoz, Villaverde, Trossero, Fernández y "Chocolate" Baley. Agachados: Lamberti, "Cococho" Álvarez, Coscia, Brítez y Carlos López.



Con parte de sus primeros salarios, Trossero pudo comprarse un Fiat 600, un símbolo de independencia que le permitió acortar los trayectos entre los entrenamientos y la pensión. El auto no solo hacía más rápido el recorrido, sino que representaba un paso importante en su crecimiento personal, en un momento en el que empezaba a consolidarse en Primera División.

Sin embargo, en medio de ese proceso de afianzamiento deportivo, recibió el llamado para realizar el servicio militar, en una etapa compleja para la Argentina. Aquella experiencia dejó recuerdos difíciles. "Un principal me había dado un arresto y era muy malo en esa época, tal es así que ahí mataron a un teniente primero, un capitán e hirieron a un soldado de un tacazo en la pierna y para hacerme daño muchas veces me marcaban un cuadrado en el piso, me ponían hormigas y estaba con un palito donde no tenía que dejarle escapar, era muy malo, muy malo", recordó. Por entonces, jugaba en Colón y debía trasladarse constantemente para cumplir con sus obligaciones.

A ese contexto se sumó un fuerte problema de salud: una hepatitis severa que lo obligó a permanecer 98 días en cama. La situación dejó también un sabor amargo en su vínculo con el club. "Colón de Santa Fe no se comportó bien conmigo porque estuve cuatro meses sin que me pagaran el sueldo. No me pagaban ni los remedios y no me fueron a visitar nunca", señaló.



En contraste, destacó la actitud del doctor Antonio Pizzi, el papá del histórico delantero número 9 de Rosario Central, Barcelona y la Selección de España y ahora director técnico, a quien recordó con gratitud: "El que se comportó muy bien conmigo fue Pizzi, que él sí realmente viajaba de Santa Fe a Esmeralda a verme, a seguirme cómo estaba con respecto a la hepatitis".

Enzo Trossero
Jovencito, con el pelo corto y una camiseta de piqué de Colón de Santa Fe

El Rojo y la construcción de un símbolo

La historia de Trossero en Independiente empezó casi como un rumor. Venía de recuperarse de una hepatitis cuando Miguel "Gitano" Juárez, cercano al "Flaco" Menotti, le ofreció una decisión inesperada: volver a Colón o sumarse a la selección del interior para una gira por México y Venezuela. Eligió viajar. Fue allí, lejos de Argentina, donde escuchó la frase que cambiaría su carrera: un equipo grande de Buenos Aires lo había comprado.



"Nunca imaginé que era Independiente, porque en ese momento tenía a Francisco Sá, Luis Garisto, Alejandro 'Polaco' Semenewicz, tenía jugadores de una calidad extraordinaria, pero cuando llegué a ese examen, estaba esperando los dirigentes de Independiente, y ahí es donde me dijeron que, conjuntamente con César 'Patito' Brítez, me había comprado Independiente", recordó.

Después de 101 partidos en Colón, Trossero llegó al "Rojo" en 1975 y rápidamente se transformó en un referente de la defensa. Compartió la zaga con "Pancho" Sá, el jugador con más títulos de Copa Libertadores en la historia (6), y absorbió la experiencia de aquellos caudillos que habían marcado una época en Avellaneda. Con el tiempo, no solo se consolidó como titular, sino que se transformó en una referencia silenciosa dentro del equipo, un defensor con lectura de juego, personalidad y liderazgo natural.

Un año más tarde se sumaría Villaverde, su compañero en Colón, recomendado por el propio Trossero. La dupla terminaría siendo considerada una de las mejores del fútbol argentino, al combinar elegancia y solidez defensiva, y llegó a disputar más de 400 partidos entre sus etapas en Colón, Independiente y la Selección Argentina.



"Con Hugo nos entendíamos, jugábamos de memoria. Concentramos toda la vida juntos, donde discutíamos y nos divertíamos. Tenía una calidad enorme. Yo salía más jugando con la pelota y él era más rápido para cerrar atrás. Hugo era bastante callado, pero los jugadores lo escuchaban con atención porque tenía mucha personalidad, mientras que yo era más verborrágico, el que hablaba mucho más dentro de la cancha. Fuimos grandes amigos, también con la familia", recordó.

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Enzo Trossero y Hugo Villaverde, en su etapa como jugadores de Independiente, club con el que se consagraron campeones del mundo. (Gentileza El Gráfico).

En diciembre de 2025, Independiente homenajeó a ambos ídolos. La garganta número 2 del estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini pasó a llamarse Hugo Villaverde, mientras que la número 1 lleva el nombre de Enzo Trossero. "Fue algo magnífico, muy emocionante. Aparte se dio que saqué un libro y lo fui a presentar a Independiente, donde realmente resultó una cosa muy buena", enfatizó.



Ese mismo día se viralizó un video que conmovió a los hinchas. Una familia logró recuperar y devolverle a Trossero una camiseta original utilizada en 1984, el año en que Independiente conquistó la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental. El ex defensor sorprendió al confesar que no conservaba ninguna de aquella época y no pudo contener la emoción al recibirla.

"Me robaron muchas camisetas, prácticamente todas. No tenía ninguna de Independiente y ahí se presentó el padre con el hijo, por lo que me comentó hacía más de 35 años, donde yo le había regalado la camiseta al abuelo y ahora me la trajo y realmente fue muy emocionante. La tengo en un cuadro", expresó el "Vikingo".

Trossero también valoró el gesto de los hinchas y reflexionó sobre el significado del recuerdo: "Un gesto muy bueno de parte de hincha Independiente diciéndome que este tipo jugó 350 partidos, salió siete veces campeón, cómo no tiene ninguna camiseta Independiente de su época. Pero bueno, también por el otro lado, al recuperar ya con una es suficiente, porque voy a tener ocho o diez camisetas si en definitiva no las voy a usar más".



Además, contó que tras la difusión del video aparecieron otros hinchas dispuestos a regalarle nuevas camisetas, aunque decidió rechazar la propuesta. "Les comenté que esa camiseta que me había donado el hijo por intermedio de su abuelo era suficiente y que si ellos la tenían como recuerdo que se queden con la camiseta, que no hay ningún problema", concluyó.

En Independiente, Trossero construyó un vínculo eterno con los hinchas gracias a su entrega y a una carrera marcada por los títulos. Tuvo dos etapas en el club de Avellaneda (1975-1979 y 1981-1985), en las que dejó una huella imborrable. 



En su primer ciclo conquistó los Torneos Nacionales de 1977 y 1978, además de la Copa Interamericana 1975. Tras su regreso en 1981, se convirtió en pieza clave de uno de los períodos más gloriosos del "Rojo": ganó el Torneo Metropolitano 1983, la Copa Libertadores 1984 y la histórica Copa Intercontinental de ese mismo año en Japón, cuando Independiente venció a Liverpool y alcanzó la cima del mundo.

Su despedida con la camiseta roja llegó el 6 de julio de 1985, frente a Instituto de Córdoba. En total, disputó 308 partidos oficiales y convirtió 55 goles, números que consolidaron su lugar entre los grandes referentes de la historia del club.



El día que Independiente ganó una final con ocho jugadores

Trossero fue protagonista central de uno de los partidos más increíbles de la historia del fútbol argentino. El 25 de enero de 1978, en la cancha de Talleres de Córdoba, se disputó la segunda final del Torneo Nacional entre el conjunto local e Independiente, en un clima que terminaría marcado por la polémica y la épica. 

El árbitro Roberto Barreiro tuvo una actuación muy cuestionada que, según los jugadores del "Rojo", inclinó la balanza a favor de la "T". El momento más caliente llegó a los 74 minutos, cuando convalidó un gol convertido con la mano por Ángel Bocanelli. La decisión desató la furia de Independiente: los futbolistas rodearon al juez y, en medio del caos, expulsó en pocos segundos a Trossero, Rubén Galván y Omar Larrosa.



Con apenas ocho jugadores en cancha, la sensación de injusticia era total y algunos pensaron en abandonar el partido. Fue entonces cuando apareció la figura de Pastoriza, el entrenador, el único que mantuvo la calma en medio del descontrol. "Vayan. Sean hombres. Jueguen y ganen", les dijo a sus dirigidos, una frase que quedó grabada para siempre en la memoria del plantel.

Pastoriza logró reordenar a su equipo y apostó por dos cambios ofensivos que resultarían decisivos. En el tramo final apareció Bochini, quien marcó el gol del empate y selló una de las mayores hazañas del fútbol argentino. "Esos recuerdos son imborrables. Lo que dijo el 'Pato' fue real. Era un tipo que tenía mucha personalidad", recordó años después Trossero.

Al rememorar aquella noche, Enzo no dudó en apuntar contra el arbitraje: "Era un partido en el que Talleres tenía un gran equipo e Independiente también, pero lamentablemente el arbitraje fue nefasto. Nos entregaron el partido. Por suerte, Independiente, con ocho jugadores, pudo empatar sobre la hora con un gol del 'Bocha'. Creo que fue uno de los partidos más extraordinarios, no solo de la Argentina sino del mundo: un equipo con ocho jugadores, con toda la gente en contra y con el arbitraje en contra, logró empatar y quedarse con un campeonato magnífico. Sin dudas, va a quedar en la historia que Independiente haya salido campeón jugando con ocho hombres".



El "Pato" Pastoriza falleció el 2 de agosto de 2004, a los 62 años, tras sufrir un infarto. Figura clave del fútbol argentino, fue recordado no solo por su talento como futbolista y entrenador, sino también por el vínculo humano que construyó con sus dirigidos. "Lo más importante es que nacimos los dos el 23 de mayo. Así que los dos éramos geminianos y teníamos los dos un carácter bastante fuerte. Me quería mucho y yo también lo quería mucho. Por lo tanto, cuando ocurrió esa desgracia de su partida, realmente me emocionó mucho", contó Trossero.

Sobre Bochini, la admiración también fue absoluta: "El 'Bocha' fue un grande, fue algo fabuloso. Algo que verlo jugar, uno tenía admiración. Tenía un físico chico, pero que realmente jugaba de una manera extraordinaria. Tenía un liderazgo muy parecido al de Messi. Hablaba muy poco, pero era un tipo respetado. Lógicamente, al poder jugar más de 350 partidos con él, fue un privilegio muy grande". Y agregó: "Que Maradona diga que su ídolo era Bochini fue algo extraordinario".



Enzo Trossero
El desahogo descomunal de Trossero, junto al "Pato" Pastoriza y Omar Larrosa, tras la epopeya en Córdoba

Libertadores, Japón y la gloria eterna

Trossero fue el último capitán de Independiente que levantó la Copa Libertadores -la séptima del club- y la Copa Intercontinental de 1984 -la segunda en la historia del "Rojo"-, dos trofeos que todavía brillan en las vitrinas de Avellaneda y que siguen emocionando a generaciones de hinchas.



"Levantar la Libertadores fue algo extraordinario contra el Gremio de Brasil, sobre todo cuando decían que si ellos le habían ganado a Estudiantes de La Plata el año anterior, nosotros éramos menos. Pero realmente jugamos un gran partido de visitante, un poco menos de local, y le ganamos muy bien", recordó el ex defensor.

La consagración continental abrió la puerta a la gran cita en Tokio: la final Intercontinental frente al Liverpool, el primer cruce entre un equipo argentino y uno inglés tras la Guerra de Malvinas. La prensa británica lo había catalogado como un duelo "extremadamente difícil" para los sudamericanos. 

El conjunto inglés llegaba como una potencia indiscutida. Contaba con figuras como Phil Neal, Kenny Dalglish, Ian Rush y Craig Johnston, quien alguna vez definió a ese plantel como "los Beatles del fútbol". No era una exageración: Liverpool había ganado cuatro de las últimas seis Copas de Europa y venía de vencer a Roma en la final disputada en Italia.



"Esa consagración fue especial porque, igual que contra Gremio, decían que los europeos eran muy superiores a los sudamericanos. Sin embargo, terminamos ganándole a Liverpool, que tenía un equipo espectacular, pero nosotros también", explicó Trossero. Y dejó una comparación que refleja cuánto cambió el fútbol: "Por salir campeón nos dieron un premio de US$ 800", una cifra simbólica frente a los millones que reparte hoy la FIFA.

En aquella final le tocó marcar a Rush, máximo goleador histórico del club inglés, autor de 346 goles en 660 partidos. El duelo fue tan intenso como físico. "Yo saltaba a cabecear y le golpeaba la espalda, porque medía como dos metros y no lo alcanzaba, hasta que se dio vuelta y me pegó una cachetada", recordó entre risas.

Enzo Trossero
Tremenda batalla de Trossero ante el Liverpool en la Intercontinental '84, peleando cada pelota a brazo partido con Rush.



Trossero resistió hasta el final y celebró el triunfo 1-0 gracias al recordado gol de José Percudani, que definió con sutileza ante la salida del arquero Bruce Grobbelaar para sellar una de las páginas más gloriosas de la historia de Independiente.

Aquellas conquistas consolidaron a Enzo como una de las grandes referencias de la época dorada del club. Hoy, su figura sigue viva en Avellaneda. "En la parte de atrás de la cancha de Independiente, donde entran los autos, hay un paredón con historias de ex jugadores y una foto emblemática con el 'Pato' Pastoriza", contó.



Y aunque asegura que no se la cree, admite que el cariño permanece intacto: "Voy bastante a Avellaneda y me pasan cosas que me sorprenden. La gente me abraza, me pide un autógrafo, una foto. Pasaron muchísimos años, pero se ve que eso pasó de los abuelos a los hijos... creo que nos recuerdan con mucho cariño. Sobre todo porque Independiente últimamente gana muy pocos títulos".

Enzo Trossero
Trossero levantando la Intercontinental en Tokio



Francia, Bob Marley y el salto internacional

Antes de iniciar su segunda etapa en Independiente, Trossero vivió una experiencia clave en Europa. En 1979 fue transferido al Nantes de Francia, en una operación que nació casi por casualidad. "Los dirigentes del Nantes estaban en Argentina porque habían venido a buscar al 'Beto' Outes, que era nuestro goleador, pero me vieron jugar a mí un partido en cancha de Atlanta y cambiaron de opinión. En un primer momento Independiente no me quería vender, pero lo hablé con Julio Grondona, que era el presidente, y me respondió que si subían la oferta de US$ 200.000 a US$ 400.000 se hacía. Los franceses no tuvieron problemas y me fui para allá. Tuve mucha suerte porque salí campeón enseguida y me fue muy bien", recordó.

En el club francés fue dirigido por Jean Vincent, un entrenador con métodos poco convencionales. Durante las giras musicales por Europa, invitaba a bandas de rock a participar de entrenamientos y partidos informales. Así, el "Vikingo" compartió cancha con figuras inesperadas: Bob Marley, uno de los principales exponentes del reggae y del movimiento rastafari, y The Police, la banda británica de rock formada por el compositor principal Sting, Andy Summers y Stewart Copeland.

"Bob Marley era un jugador muy mediocre. No le pegué una patada (risas). Estaba con el hijo y con el grupo de músicos. Jugamos un picado mezclado de 20 minutos. Los que mejor jugaban eran los The Police, los ingleses, pero Marley no, no era bueno", contó.

La Selección Argentina y las cuentas pendientes

Trossero es considerado uno de los grandes defensores del fútbol argentino. Con un marcado perfil ofensivo, convirtió 89 goles en 534 partidos, una cifra poco habitual para un zaguero central. Ese rendimiento lo llevó a la Selección Argentina, aunque su relación con la camiseta albiceleste quedó marcada por varias frustraciones.

En 1978 integró la preselección de 40 jugadores, pero quedó afuera antes del Mundial. En 1982 fue convocado por Menotti y viajó a España, aunque no sumó minutos porque el titular era Daniel Passarella. Cuatro años más tarde, tras ser titular en toda la Eliminatoria rumbo a México 1986, Bilardo decidió excluirlo de la lista final.

"Antes del '82 pensé que había tres jugadores que tenían que ser titulares: Julio Olarticoechea, Patricio Hernández y Enzo Trossero, porque estábamos en un momento excepcional y Menotti se quedó con los jugadores del '78. Lo respeto pero creo que no actuó bien", afirmó. 

El desencuentro con Menotti fue definitivo: "Una vez quiso hablar conmigo, yo estaba con mi señora y mi cuñado, y le mandaron a decir que quería hablar. La realidad es que le dije que no me interesaba hablar con él. Así terminó la historia".

Con la llegada de Bilardo en 1983, volvió a ser considerado y tuvo un rol clave en el inicio del ciclo. "En las Eliminatorias jugué muy bien, estuve entre los de mejor rendimiento y sentía que iba a México '86", recordó. Sin embargo, la charla final cambió todo.

"Un día Carlos me citó en un bar que quedaba en Juan B. Justo y Corrientes, que ahora hay una estación de servicio. Me tuvo media hora hablando y después me limpió. Me dijo: 'Bueno, Enzo, no te voy a llevar como jugador, pero si querés te llevo como amigo o como ayudante'. Y bueno, ahí agarré el café, se lo tiré y me fui. Fue un momento difícil porque yo había jugado todas las Eliminatorias. Hasta el último partido contra Perú, que hay una foto ahí que estoy sangrando porque me rompieron todo el ojo.  Fue una injusticia muy grande para mí. Pero bueno, fue así lamentablemente", contó, entre risas.

Enzo Trossero
La camiseta ensangrentada es la síntesis más cruda y elocuente de cómo Trossero vivía el fútbol: con el cuerpo, con el alma y sin medir consecuencias.

El final como jugador y el regreso junto a Bilardo

Tras quedar afuera del Mundial '86, Trossero regresó desde México, donde estaba jugando para el Toluca, y protagonizó un episodio poco recordado. River lo convocó para disputar un torneo internacional en el Monumental.

"River tenía que disputar un torneo internacional en su estadio y el presidente Hugo Santilli me llamó para que jugara para ellos. Jugué muy bien y pensé que me iba a quedar, pero el técnico, que era el Bambino Veira, me limpió", comentó. Luego llegó el llamado de Eduardo Manera para jugar en Estudiantes de La Plata, donde finalmente puso punto final a su carrera debido a una lesión en el tendón de Aquiles.

Enzo Trossero
Otra postal de su estilo: enfrentando a Brasil en el Monumental, con la camiseta de la Selección Argentina, saltando con los codos bien arriba, por las dudas.

El salto al banco de suplentes

Trossero colgó los botines en 1986, mientras jugaba para Estudiantes, y rápidamente empezó a construir su camino como entrenador. A diferencia de otros ex futbolistas que se volcaron al mundo empresarial, él tenía claro su objetivo.

"Muchos jugadores se fueron para el lado de empresario y yo quería ser director técnico", recordó. En una época en la que los futbolistas se retiraban alrededor de los 32 o 33 años, el paso hacia la dirección técnica llegaba mucho antes que en la actualidad. Durante sus últimos años como jugador ya imaginaba ese futuro y lo comentaba con Ricardo Giusti, con quien compartía viajes: "Yo le decía que iba a ser entrenador y él que sería representante. Y pasó exactamente eso".

Mientras realizaba el curso de entrenador en la AFA, cuando todavía se dictaba de manera presencial y con figuras de peso como Menotti, Bilardo, Pachamé y el doctor Madero, llegó el llamado que cambiaría su carrera. Bilardo, a través de Grondona, lo convocó para sumarse al cuerpo técnico de la Selección Argentina.

"Grondona me comentó que Bilardo quería hablar conmigo. Fui a su casa y me dijo: 'Pachamé y el profe sostienen que yo me equivoqué con vos en la lista de México, pero para mí no. Ahora quiero proponerte si querés venir de ayudante nuestro, pero sin hablar de aquel tema que ya pasó'", le dijo el DT campeón del mundo.

Tras pensarlo y recibir el consejo de su familia, aceptó. La experiencia se extendió durante casi tres años y lo llevó a participar como ayudante en la Copa América 1989 y en el Mundial de Italia 1990. "Para mí fue una biblia", afirmó sobre Bilardo, destacando también el aprendizaje junto a Pachamé.

La locura de Carlos Bilardo que terminó en la camiseta más valiosa de la Selección  Argentina - TyC Sports
Trossero fue asistente técnico y colaborador directo de Bilardo en la Selección Argentina durante el proceso que culminó en el Mundial de Italia 1990

El día que terminó custodiando el Rolls-Royce de Maradona

Finalizada la experiencia con la Selección Argentina, llegó una propuesta inesperada desde Europa. El Sion de Suiza lo contrató como entrenador gracias a la gestión de Néstor Clausen, compañero suyo en una de las defensas más recordadas del fútbol argentino de los '80.

Su debut como técnico de clubes fue inmediato y exitoso: conquistó la Liga de Suiza (Super League) -el primer título de liga en la historia del club- y la Copa de Suiza en la misma temporada. En poco tiempo se convirtió en ídolo local y llevó a un equipo modesto a ocupar las portadas de los principales diarios del país.

La experiencia suiza también dejó anécdotas inolvidables. Durante una estadía en Sion, junto al "Negro" Clausen y su amigo Carlos Gilios, terminó custodiando durante unos días el Rolls-Royce de Maradona, que debía permanecer fuera de Italia por un conflicto fiscal.

"Nos pidieron si lo podíamos guardar una semana. Lo sacábamos a pasear y después se lo vinieron a buscar", recordó Trossero entre risas. "Blanco y lustroso", lo describe en su libro. El auto llamaba la atención de todos en la ciudad y los tres argentinos lo disfrutaban como chicos frente a una juguetería, mientras recorrían las calles suizas bajo la mirada sorprendida de los vecinos.

Enzo Trossero
Leyendo el diario en España, en la previa del Mundial '82, con Maradona colándose en la escena, mirando desde atrás.

Su recorrido como entrenador

Como director técnico, extendió su prestigio más allá de las fronteras argentinas y se convirtió en un ídolo histórico en Guatemala tras conquistar un pentacampeonato con el club Municipal. También dirigió a la Selección de Suiza y al FC Lugano de ese país europeo.

En Municipal alcanzó un hito sin precedentes: fue el primer entrenador en ganar cinco títulos de liga consecutivos en la historia del fútbol guatemalteco (Apertura 2004, Clausura 2005, Apertura 2005, Clausura 2006 y Apertura 2006). Además, se consagró campeón de la Copa Interclubes de la UNCAF en 2004, el torneo que reunía a los mejores clubes de Centroamérica, y es considerado el técnico más exitoso en la historia del club. Por ese motivo, fue invitado a participar de los festejos por los 90 años de la institución, que se celebrarán el 17 de mayo.

"El presidente de Municipal me invitó para que viaje a Guatemala, lleve algunos libros y los firme porque hay un capítulo que habla expresamente del país. Lo increíble es que un amigo mío buscó quién era el máximo ídolo del club y aparezco yo, por haber ganado tantos campeonatos consecutivos. Es algo increíble", contó orgulloso.

Otro destino clave en su carrera fue Arabia Saudita. En enero de 2010 asumió como entrenador de Al-Ittihad, donde ganó la Copa del Rey de Campeones (King Cup) por tercera vez consecutiva. Más tarde, en Al-Shabab, conquistó en dos oportunidades la misma competencia, disputó la Champions League de Asia y obtuvo la Copa Federación de Arabia Saudita (Faisal Cup), un título que el club no ganaba desde hacía años.

Más allá del aspecto deportivo, recordó con humor su proceso de adaptación a la vida en Medio Oriente. "Una vez había un señor que nos seguía por todas partes y nosotros pensábamos que nos conocía, pero en realidad era porque a mi mujer se le veían los pies y eso les molestaba", contó. Con el tiempo, aseguró que logró acostumbrarse: "Me adapté de una manera increíble a Arabia Saudita. Una de las principales impulsoras para ir fue mi mujer".

En la Argentina, su recorrido como entrenador incluyó pasos por Huracán, Estudiantes, Colón, San Martín de Tucumán, Independiente, Talleres de Córdoba, Olimpo de Bahía Blanca y Godoy Cruz de Mendoza. Si bien no logró consagrarse campeón a nivel local, estuvo muy cerca con el "Rojo" en el Torneo Apertura 2000.

"Lamentablemente no salí campeón en la Argentina como entrenador. Salí segundo en un torneo en el que nos entregaron, pero ya está", recordó. Aquel equipo del club de Avellaneda realizó una gran campaña y finalizó subcampeón, igualado en puntos con River, detrás del Boca de Carlos Bianchi, que ese año alcanzó la triple corona con la Copa Libertadores, la Intercontinental y el Apertura.

Trossero vuelve a Arabia | La Caldera del Diablo
Enzo Trossero, campeón en Arabia Saudita

Un ídolo que sigue vigente

Hoy, a sus 72 años, Trossero se mantiene alejado de la actividad profesional, aunque no del fútbol. Sigue de cerca a Independiente y lamenta que los ex jugadores históricos no tengan un rol más activo dentro del club. "Hace ya siete u ocho años que no trabajo. No quise viajar al extranjero porque estuve mucho tiempo. Y acá en Argentina me llamaron un par de veces de Independiente, pero lo que me ofrecían no me interesaba. El rol no tenía autoridad, era simplemente un acompañamiento, y ese acompañamiento lo tengo con mis amigos", explicó. Y agregó: "Si voy a Independiente después de tantos años como jugador y entrenador, pienso que podía haber tenido otra situación".

También fue crítico con el trato hacia otras glorias del club: "Con los ex jugadores que hicieron historia con Independiente no se comportaron bien. El último fue Burruchaga. No lo dejaron trabajar".

Trossero dejó en claro que todavía siente que puede aportar desde lo futbolístico: "Me gusta el fútbol y creo que algo sé. Me gustaría estar cerca de los jugadores y hablar con la autorización del entrenador, como hace 'Pepé' Santoro con los arqueros. Puedo hablar un poco de defensa y de mediocampo, sin faltarle el respeto al entrenador".

Enzo Trossero
Enzo Trossero, emocionado al ver una foto de su infancia en la cancha de Independiente. (@Independiente)

Su mirada sobre el fútbol argentino

Su visión del fútbol argentino va a contramano de las críticas habituales. Para él, el torneo local sigue siendo uno de los más atractivos del mundo, justamente por la paridad competitiva. "Acá pueden salir campeones muchos equipos; en Europa ganan siempre los mismos", sostiene.

Según su análisis, en la Argentina hay entre 12 y 14 clubes con posibilidades reales de pelear el título, algo que -afirma- no ocurre en las principales ligas europeas, dominadas por gigantes como Real Madrid, Paris Saint-Germain, Bayern Múnich, Benfica, Juventus o Inter. "El fútbol europeo es muy aburrido", remarcó.

Como ejemplo, destacó la competitividad del torneo local y el crecimiento de equipos que antes eran cuestionados: "Salió campeón Platense el año pasado y Riestra, que muchos decían que era un desastre, juega muy bien". En esa línea, concluyó: "El fútbol argentino es completo, distinto al resto y por eso es uno de los mejores".

Enzo Trossero presentó su libro en el estadio del "Rojo"
 

La historia del Vikingo

El legado de Trossero volvió a quedar en evidencia con la presentación de su biografía, realizada en el estadio de Independiente y acompañada por numerosos ex compañeros y figuras del club, entre ellos Ricardo "Chivo" Pavoni, Daniel Bertoni, Carlos "Loco" Enrique, "Pepé" Santoro, "Pancho" Sá, "Beto" Outes, Omar Larrosa, José "Mandinga" Percudani, Carlos Goyén, Eduardo Maglioni, Osvaldo "Japonés" Pérez, Roberto Rigante, Pedro Magallanes, Omar Sánchez y Oscar Olivera, así como dirigentes y amigos personales.

El "Gringo" Giusti, fiel amigo de Trossero, lo recordó con afecto y destacó el vínculo que mantuvieron durante años. "Enzo es extraordinario. Tengo un recuerdo bárbaro de él. Cuando vivía acá, yo ahora hace como 20 años vivo en Rosario, pero antes nos veíamos bastante", señaló en el Tour del Trofeo Original de la Copa del Mundo, en un evento realizado en La Rural. Además, contó que fue invitado para participar en la presentación de un libro, aunque no pudo asistir por encontrarse en el exterior: "Me invitó para el tema del libro. No pude venir porque estaba en el exterior. Pero tengo un gran recuerdo de él".

Jorge Burruchaga, quien mantiene una amistad profunda y duradera con Trossero -nacida en las canchas y fortalecida a lo largo de los años-, agregó: "Enzo era el capitán de un equipo lleno de figuras, un personaje que al verlo uno pensaba: 'este es un líder'. Pero más allá de su rol como compañero, Enzo es un fenómeno como persona, de esos que hoy no abundan".

"La historia del Vikingo" es un más que merecido homenaje a Trossero, cuyo legado permanece intacto: un defensor que convirtió el carácter en bandera, la camiseta en identidad y la historia en memoria viva del fútbol argentino. El libro se puede conseguir en las tiendas oficiales de Independiente en Avenida Mitre 470, Boyacá 470 y Alsina 1058, ofreciendo a los hinchas la posibilidad de conocer en profundidad la vida y la trayectoria de uno de los grandes referentes del club.

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Acompañado de amigos, familia y glorias de Independiente, Trossero presentó "La historia del Vikingo" en el estadio Libertadores de América-Ricardo Enrique Bochini. (@Independiente)

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