River afrontará este miércoles en San Pablo un desafío de máxima exigencia en la revancha de los cuartos de final de la Copa Libertadores frente a Palmeiras. Al peso del 2-1 en contra sufrido en la ida en el Monumental se suma un condimento especial: el césped sintético del Allianz Parque, una superficie que históricamente incomoda a los futbolistas y que en el caso del "Verdao" se transformó en un factor estratégico, tanto deportivo como comercial.
El campo de juego paulista, inaugurado en 2020 frente a Mirassol por el Brasileirao, está compuesto por tres tipos de hilos de césped artificial importados de Países Bajos y cortados a 50 milímetros de altura. A diferencia del Monumental, que solo tiene un 5% de césped sintético, en San Pablo la superficie es completamente artificial y está complementada con cauchos cilíndricos de cinco milímetros. Esto acelera la circulación de la pelota y dificulta el control, lo que obliga a los futbolistas a usar botines con tapones más cortos para adaptarse mejor al campo de juego y además evitar un mal giro de una rodilla o tobillo que podría desembocar en una lesión grave.
La elección de esta superficie no fue casual. La constructora WTorre y el club decidieron colocar césped artificial para abaratar costos de mantenimiento, reducir el uso de iluminación y, sobre todo, poder utilizar el estadio con mayor frecuencia para recitales y eventos. Así, el Allianz Parque -emplazado en el histórico predio del Parque Antarctica e inaugurado en 2014 tras una inversión de 630 millones de reales (unos US$ 200 millones)- se convirtió en sede de grandes shows internacionales como los de Paul McCartney, Rod Stewart y Elton John. Su capacidad es de 43.713 espectadores para fútbol y hasta 55.000 para conciertos.

Desde su instalación, Palmeiras no volvió a cambiar de estadio para los partidos de local y Conmebol lo permite siempre que cumpla con los estándares FIFA (el rodamiento y la absorción de impactos, entre otras cosas). Sin embargo, el "Verdao" no gana en un mata-mata en este tipo de campo de juego desde 2022 y acumula siete empates consecutivos en la Copa Libertadores. Un registro llamativo para un club que supo ser bicampeón en 2020 y 2021, pero que desde entonces no logró volver a coronarse en el torneo continental.
El dato se vuelve aún más particular porque Palmeiras, en estas siete llaves sin triunfos de local, mantuvo su poderío como visitante. Ganando afuera consiguió avanzar en cuatro oportunidades, mientras que las otras tres terminó eliminado. La última victoria del Palmeiras en su estadio en una instancia decisiva fue en 2022, con el 5-0 a Cerro Porteño en los octavos de final de una serie que terminó 8-0 en el global.
Desde aquel entonces, el "Verdao" nunca volvió a festejar en su casa, aunque tampoco perdió. Para encontrar su última derrota hay que remontarse a las semifinales de 2020, justamente ante River, que ganó 2 a 0 en San Pablo y quedó a un gol de una remontada histórica. En aquella edición, el "Millonario" quedó afuera de la Copa Libertadores por la derrota previa en Avellaneda (0-3), donde el conjunto de Núñez hizo de local, dado que se estaba haciendo el nuevo campo de juego del Monumental.
Incluso, Boca tampoco perdió sobre ese césped (igualó 1-1) en la vuelta de las semifinales de la Copa Libertadores 2023 y luego ganó por penales para avanzar a la final, que quedaría en manos de Fluminense, en el Maracaná.
Más allá de los antecedentes, la incomodidad por jugar sobre ese césped es compartida por muchas figuras del fútbol brasileño y mundial. "Jugar en el Allianz es imposible para mí. Hacerlo en un sintético es algo que molesta a cualquier futbolista", se quejó Neymar hace unas semanas, adhiriéndose a la campaña que los jugadores del Brasileirao iniciaron contra el campo artificial del Palmeiras (entre ellos, Memphis Depay y Enner Valencia). Giuliano Galoppo, hoy jugador de River, había comparado esa superficie con "un césped de fútbol cinco" cuando todavía defendía a San Pablo.o.
"Es distinta pero ya jugamos en ese campo. Sabemos a lo que nos vamos a enfrentar. Los que jugaron en ese momento entienden que es un campo rápido, en el cual no estamos habituados a jugar, pero no va a interferir en nuestra preparación", comentó Gallardo en la previa del partido decisivo.
En ese estadio, River intentará dar vuelta la historia que arrancó muy difícil el miércoles pasado en el Monumental con una derrota por 2-1, que pudo haber sido más abultada. Y también habrá otro condimento que generará más dificultad sobre el campo de juego: se pronostican lluvias durante todo el día. En este contexto, Gallardo y sus jugadores deberán enfrentar no solo a un rival de jerarquía, sino también a un césped que acelera la pelota y eleva los riesgos físicos.
La serie inició en Núñez y se definirá en San Pablo. Si bien ambos finalizaron primeros en sus grupos, el conjunto brasileño fue el mejor de todos de la fase de grupos. River deberá ganar por dos goles o más para avanzar a semifinales y enfrentar a San Pablo o a Liga de Quito en las semifinales del torneo de clubes más importante de América.
