Entrevista

Cristian Malaspina, sin filtro: cuánto gana un futbolista, cómo se financia Argentinos y por qué rechaza las SAD

Desde el CEFFA, el presidente del "Bicho" y secretario general de la AFA detalla cómo saneó un pasivo de US$ 20 millones y cuáles son las claves del modelo de gestión del "Semillero del Mundo"
Cristian Malaspina, durante uno de los anuncios institucionales en el estadio Diego Armando Maradona. (@AAAJoficial)
Julián Castro 08-06-2026
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Pocos clubes pueden exhibir una tradición formativa tan profunda como Argentinos Juniors. A lo largo de su historia, el “Bicho” se consolidó como una escuela de fútbol y de vida, forjando una identidad basada en el desarrollo de futbolistas y en una filosofía de juego ligada al buen trato de la pelota. Su reconocimiento como "El Semillero del Mundo" no responde a una estrategia de marketing, sino al legado de unas divisiones inferiores que vieron nacer a figuras como Diego Maradona, Sergio Batista, Juan Román Riquelme y Alexis Mac Allister, entre muchos otros cracks que dejaron su huella tanto en el fútbol argentino como en las principales ligas del mundo.

En los últimos años, el club de La Paternal buscó sostener ese perfil mediante un modelo de gestión enfocado en la formación, la inversión en infraestructura y el equilibrio económico. Un punto de inflexión institucional se produjo en diciembre de 2015 con la asunción de Cristian Malaspina como presidente. Su llegada puso fin a una extensa etapa dirigencial encabezada por Luis Segura, en un contexto donde la institución afrontaba complicaciones económicas y deportivas.

Los primeros meses de gestión estuvieron marcados por el descenso a la Primera B Nacional. Sin embargo, la posterior contratación de Gabriel Heinze como director técnico aceleró la recuperación deportiva: el equipo volvió a Primera División en 2017, apenas 14 meses después del descenso, con tres fechas de anticipación, y se consagró campeón de la categoría con un récord de 88 puntos, producto de 25 victorias, 13 empates y seis derrotas.

A partir de allí, Argentinos inició un proceso de ordenamiento institucional y económico que le permitió reducir un pasivo financiero de US$ 20 millones y recuperar protagonismo tanto en el plano local como internacional. En los últimos siete años, el “Bicho” ratificó su vigencia al alcanzar seis semifinales en torneos domésticos, convirtiéndose además en un habitual participante de las competiciones internacionales y manteniéndose como protagonista de la máxima categoría. Sin embargo, más allá de la consolidación del proyecto, la conquista del sexto título oficial sigue siendo la gran cuenta pendiente que desvela a los hinchas.

Este proceso estuvo acompañado por una serie de obras de infraestructura. La ampliación del Centro de Entrenamiento y Formación del Fútbol Amateur (CEFFA), las remodelaciones en el estadio Diego Armando Maradona en el marco del denominado Masterplan 2.0, la renovación del Microestadio Malvinas Argentinas y el avance en la construcción de la nueva pensión José Néstor Pékerman forman parte de una estrategia integral orientada a potenciar la formación de juveniles, mejorar las instalaciones del club y generar nuevas fuentes de ingresos para la institución.

En el plano institucional general, la gestión desarrollada en La Paternal también proyectó a Malaspina hacia la dirigencia del fútbol nacional, siendo designado en 2025 como secretario general de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) dentro de la conducción liderada por Claudio Tapia.

En la actualidad, el modelo de Argentinos Juniors genera interés en el ámbito deportivo por su articulación entre la formación de futbolistas, la inversión en infraestructura y la regularidad competitiva. Para conocer los detalles de este esquema de trabajo, El Economista visitó el CEFFA y dialogó con Malaspina sobre la actualidad económica del club, el armado del plantel, el debate por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) y los desafíos estructurales que enfrenta el fútbol argentino.

Cristian Malaspina abrió las puertas de su oficina en el CEFFA para dialogar sobre los números de Argentinos Juniors, bajo la custodia simbólica del cuadro de Diego Maradona y la réplica de la Copa Libertadores.

Entrevista a Cristian Malaspina

-Asumiste como presidente de Argentinos Juniors en 2015. Más allá de que tu mandato finaliza en diciembre de 2027, ¿qué balance hacés de tu gestión hasta ahora?

-Algo que hago diariamente es revisar las plataformas de gobierno que fuimos prometiendo en cada una de las elecciones. El orgullo más lindo que tengo es ver que cumplimos todos los puntos e incluso en algunos hicimos más de lo que habíamos dicho. Obviamente, en un camino tan largo siempre hay aciertos y errores y cosas para corregir, cosas que uno aprendió. Pero creo que todo lo que dijimos que íbamos a hacer, lo hicimos. De cara al socio que nos votó durante tanto tiempo, creo que es la satisfacción más grande que tenemos como conducción después de tanto tiempo. Creo que siempre fue una gestión que dio la cara, habló con ellos y les dio explicaciones. En lo deportivo, que es nuestro examen diario y más allá de los sinsabores de este último tiempo,  el proyecto como gestión fue de menor a mayor.

-Cuando asumiste, el club venía de años complejos desde lo económico. ¿Con qué panorama te encontraste y cómo fue el proceso para ordenar la institución? Sobre todo porque les tocó arrancar con un descenso.

-Nosotros agarramos un club que era otra cosa a lo que tenemos hoy. Era un club de barrio, chico y sin grandes aspiraciones de crecimiento, con un déficit muy grande en todo lo que era la parte de infraestructura y muy endeudado.

-¿De cuánto era la deuda?

-De US$ 20 millones. Y hoy construimos un club que tiene aspiraciones de equipo grande, que pelea campeonatos y que su objetivo principal es entrar a una copa todos los años. Contamos con un plantel que es propio, con cada vez más actividades en su sede social y mayor cantidad de metros cuadrados destinados al deporte y a la vida social. Todo esto acompañado por infraestructura nueva, como la pensión y el edificio que hemos comprado. Me parece que el crecimiento ha sido de lo más importante que ha tenido un club en el fútbol argentino en los últimos años. Lo que heredé es parte de lo que me tocó gestionar y, gracias a Dios, lo pudimos sacar adelante.

-¿Se puede decir entonces que el club ya está ordenado económicamente?

-Sí. Obviamente estamos en un contexto de país que no es nada fácil y donde dependemos mucho de la venta de jugadores, pero Argentinos es un club que se ha puesto en caja en términos económicos.

-¿Cuánta gente trabaja en el club?

-Hoy tenés más de 500 personas.

-¿Cuál es la principal fuente de ingresos del club? ¿Derechos de televisión, sponsors, venta de jugadores, cuota social?

-Ha cambiado mucho. Hoy la cuota social casi equipara a la tele, que es algo increíble porque nunca pasó eso, la verdad. Lo que pasa es que ese contrato de tele quedó pesificado y este club duplicó la cantidad de socios. Hoy tenemos prácticamente empatado lo que es tele con la parte social, y el gran diferencial es la venta de jugadores, sin ningún tipo de duda.

-¿Qué presupuesto anual manejan? ¿Cuánto ganan por temporada? 

-El fútbol profesional, sacando las obras, son casi entre US$ 7 y US$ 8 millones por año. Nosotros estamos cobrando $4 millones de tele. Entonces, obviamente, ese déficit se cubre con la venta de jugadores. En un plan de obras tan agresivo como el nuestro en estos últimos años los números hablan por sí solos que si no vendemos jugadores es imposible. No somos una empresa, somos un club que factura dos veces al año. Los otros 10 meses vive de prestado, prácticamente, porque hay que vivir los 12. Pero bueno, tenemos eso que nuestro principal ingreso no es mensual, sino en dos momentos. Entonces, también hay que saber endeudarse para que los proyectos avancen, porque si no es muy difícil esperar el ingreso para arrancar una obra. Este último año también esa parte fue difícil porque el sistema bancario también se ha corrido un poco no solo de fútbol, sino creo que de las pymes, con tasas que son imposibles, con descubiertos que han bajado y con préstamos que no llegan. Entonces, hay que ponerle cada vez más ingenio para gestionar una empresa en este país; sobre todo un club, que es una asociación civil.

-¿Qué porcentaje del presupuesto se destina al plantel profesional?

- Y más de la mitad.

- Y sin dar nombres, ¿cuánto gana prácticamente un futbolista? 

-Es muy relativo, pero nosotros tenemos más o menos US$ 6 millones de prima anual, que se distribuye en cuatro momentos del año y eso abarca todo el plantel. No voy a dar nombres propios ni montos individuales, pero es el volumen de plata que se maneja.

-Argentinos tiene una identidad muy marcada como “Semillero del Mundo”. ¿Cómo trabajan el scouting y la captación de talentos?

-Es un área que ha crecido mucho. Básicamente, nosotros tenemos un área de recursos humanos de scouting con tecnología, con sistema y con software que analizan todas las ligas de Sudamérica, Nacional B, Torneo Federal. Y bueno, de ahí normalmente se va trabajando seis meses antes, un año antes del mercado de pases, sabiendo cuáles son las posiciones que vamos a vender o que vamos a necesitar. Entonces, ellos ya van trabajando los posibles refuerzos y después, obviamente, cuando llega el momento del mercado, o quizá un poquito antes, ya nos juntamos entre la Secretaría Técnica, la Dirigencia y el Cuerpo Técnico a definir eso. Y nosotros como dirigentes empezamos a avanzar negociaciones dentro de las posibilidades del club. Creo que eso también la Secretaría Técnica es algo que tiene en cuenta, porque lo complejo en clubes como este es tener que buscar los mejores jugadores dentro de un presupuesto.  No es que tiene un presupuesto ilimitado, por eso también está bastante acotado; la parte más difícil es poder hacer análisis de jugadores que el club pueda traer. Y bueno, así todo, es importante la comunicación y el trabajo en equipo, porque si no, por ejemplo (Luciano) Gondou nunca hubiese llegado a este club. Fue una inversión importante, que cuando la Secretaría Técnica nos pasó el nombre y nosotros vimos la posibilidad porque en ese momento había liquidez, se hizo el esfuerzo y se lo compró. Fue algo que en un año fue una compra exitosa. Entonces, también tiene que estar esa comunicación; si no, ellos trabajarían solo para buscar jugadores libres o jugadores de préstamos, y a veces el club está con posibilidad de hacer algún tipo de esfuerzo.

-¿Cuántos centros de formación tienen actualmente?

-Es un área que ha crecido muchísimo. Está atada con gestión internacional, y ellos manejan todo lo que son los CECAP en el país y en distintos países. O sea, dentro del país y en distintos países, y en total son casi 40 ya. Tenemos distribuido en todo el país, eso hizo crecer la marca Argentinos Juniors, y la verdad que nos está dando un crecimiento a nivel hincha también. Porque vos pensás que son casi 2.000 chicos que juegan en todos los fines de semana con la remera de Argentinos y genera una empatía hacia el club. A esos chicos nosotros también los invitamos con las familias que vengan a la cancha, con lo cual hay un crecimiento también ahí importante para el club, más allá de lo deportivo.

-Te quiero preguntar por algo bastante inusual en el fútbol argentino, que es la llegada de jugadores asiáticos. Y ustedes la tuvieron con el japonés Kida. ¿Cómo se dio su llegada?

-A través del área de scouting. Era una de las grandes promesas del fútbol juvenil de Japón y se hicieron los contactos porque nos interesaba. Y bueno, se pudo conseguir traerlo a préstamo dos años con opción de compra. Y la verdad que ha tenido un desarrollo muy bueno. De hecho, se ha consolidado en el primer equipo. Y bueno, nosotros este año todavía vamos a estar con él y después tenemos que ver lo de la opción de compra. Pero la verdad que estamos muy contentos porque ha salido muy bien el tema de Kida en Argentinos.

-Sí, se lo vio hasta tomando mate, ya adaptado a la Argentina.

-Sí, y ya tenemos llamados de algunos clubes también preguntando condiciones, así que creo que va a ser una experiencia muy buena esa también.

-Argentinos mantiene una lógica muy de club social y formativo. ¿Sentís que sería difícil sostener ese modelo si el club es una SAD?

-Sí, imposible. Todo lo que es el fútbol formativo y la parte social. Pero no es que lo digo yo; es un poco analizar también lo que está pasando en la región con los países que más han incursionado, como Chile, Uruguay, Paraguay o Brasil mismo. Normalmente, a esos clubes los han comprado empresarios del fútbol o empresarios de otros rubros que se meten en el fútbol, y obviamente se plasman negocios muy de corto plazo. Es invertir mucho dinero, armar buenos equipos, que no siempre en el fútbol dos más dos es cuatro, eso no te garantiza que vas a ser campeón. Pero después, en un corto plazo, o se termina desarmando o esos jugadores se venden.

Creo que lo que más atenta es la parte formativa, porque no hay inversiones y eso afecta directamente al proyecto de selecciones. Fijate que creo que el principal problema de Italia que no va al Mundial es que se quedó sin jugadores propios, y eso es una clara desinversión durante muchos años en su formativa. Y si se analiza a los países de la región, en Latinoamérica, le está pasando lo mismo a varios, de que no están invirtiendo y cada vez se les hace más difícil el proyecto de selecciones.

Yo creo que Argentina tiene todo ese potencial. Ahora, en esta última hora, hemos anunciado cosas que abren la puerta al mercado de capitales de una manera que no toca a la personería jurídica y en lugar de afectar la formativa nos la hace potenciar. Porque si salimos al mercado de capitales la única manera de hacerlo con escala es con jugadores propios. Si esto va bien en la ronda de inversiones, cada vez se van a necesitar más jugadores propios, y la única forma de conseguir eso en un club como el nuestro es con buenas divisiones inferiores. No estamos en condiciones de salir a comprar jugadores todo el tiempo. Creo que eso también le va a dar a la AFA, como casa madre que nos nuclea a todos, la tranquilidad de que los clubes estamos en algo donde vamos a recibir capitales de una manera mucho más democrática que la otra, y encima eso hace que cada vez tengamos que formar mejor. Y bueno, eso creo que es un círculo virtuoso, que estamos cumpliendo con todas las demandas del mercado. Los que pedían capitales se los estamos dando, sin descuidar la sociedad, sin descuidar lo formativo y, por sobre todas las cosas con nuestro socio, conservando la personería jurídica del club.

-¿Cómo se convive con una realidad en la que muchos juveniles se van cada vez más temprano, incluso antes de debutar en el club que los formó?

-Yo creo que es un tema muy difícil; hay que estar muy cerca de los chicos. Nosotros, creo que en eso, hemos invertido mucho en la estructura de asistente social, tenemos el Proyecto 96. Estamos muy metidos con las familias y bueno, cuando uno está tan metido, cuando a los chicos se les hace el contrato en tiempo y forma o cuando estamos cerca de las necesidades, entonces esos temas después ya es más difícil que pasen. No estamos exentos, gracias a Dios todavía no tuvimos ninguno, pero bueno, es todo un trabajo que requiere también inversión, estructura que no es fácil. Y más para un club como el nuestro el esfuerzo es muy grande. El Proyecto 96 es muy ambicioso, pero nosotros sabemos que tenemos que formar personas y por eso estamos transitando este camino.

-Mencionaste el Proyecto 96. Para el que no lo conoce, ¿en qué consiste y qué buscan desarrollar ahí?

-El proyecto tiene el nombre 96 porque solamente el 4% de los jugadores firman primer contrato con Argentinos Juniors; el resto se dedica a otra cosa o se va a otro club. Entonces, el Proyecto 96 apunta a que tenemos que formar personas. Cada minuto que le damos a esos jugadores a la sociedad nos lo devuelve con todos los problemas de la sociedad: temas de alcohol, droga, robo, violencia de género, los problemas que hay en la sociedad. Entonces, el Proyecto 96 intenta que el chico esté de 9 a 18 en el club. Nosotros ahí tenemos toda una estructura que incluye la parte de asistencia social y psicología, coaching. Porque los problemas que no solucionamos en la casa de chicos, cuando llegan a Primera, son imposibles. Por eso el tema de asistente social es muy chiquito pero es clave; toda una estructura técnica que tiene el club.

La parte educativa: los chicos tienen que estudiar, tienen que ir al colegio, hacen la tarea en el club. La salida laboral: nosotros estamos haciendo muchos convenios con sponsors y empresas para que los chicos tengan entrevistas en Quinta y Sexta División y tengan una salida laboral. Después, si firma el contrato, mejor; y si no firman, por lo menos que tengan una salida más allá del fútbol. Bueno, después hay otros temas como el estudio del idioma y la parte habitacional con las pensiones. Argentinos ahora va a tener para los chicos que vienen del interior el Proyecto 96 es clave por el desarraigo, por la alimentación. Y hoy, bueno, con este tema también cada vez se hace más difícil que puedan comer, lamentablemente, en la casa, entonces el club cumple ese rol. Hoy la mayoría desayuna y almuerza en el club, algo que hace 10 años para nosotros era impensado. Nos costaba mucho pagar un desayuno a la Primera pero bueno, hoy, gracias al crecimiento que ha tenido el club, también todo esto es posible. Todo esto es el Proyecto 96. El otro día veía a la Sexta División que jugó en Colombia y, más allá del resultado y lo bien que hemos jugado, me llenó de orgullo como presidente cada declaración.

-Sí, la de Bastian Vilches, que después de salir campeón en la Copa Imposible dijo: “El primer objetivo que teníamos como grupo era dejar a la institución en lo más alto”.

Exacto. El respeto, la educación, viste, que hubo fair play... Eso creo que es fruto de todo esto que estoy hablando de Argentinos como una escuela de vida. Estos chicos son quizás los primeros, pero yo creo que a medida que pase el tiempo y el Proyecto 96 se vaya desarrollando mejor, esto va a ser mucho más moneda corriente. Vos pensás que formamos jugadores de élite para que puedan triunfar en Europa, y sin toda esta parte previa cada vez está más lejos Europa. Porque realmente, un club, cuando viene a buscar un jugador, toda esta parte también la analiza y se fija. Entonces, si nosotros tenemos semejantes carencias, es muy difícil que un chico pueda ir y consolidarse en otras latitudes, en otra cultura, con lo difícil que es.

-En esta etapa como presidente, ¿hubo algún club con el que te haya resultado especialmente difícil negociar por un jugador? Pienso en casos como Nicolás Russo en Lanús o Andrés Fassi en Talleres.

-No, no; las situaciones de negociación son distintas. Uno también se prepara para la negociación, uno conoce los perfiles. Obviamente, cuanto más experiencia tienen es como jugar al truco con alguien que sabe. Pero no, generalmente se hace, o a mí me gusta hacer negociaciones donde todos nos vayamos contentos; Hay una frase que dice: "incómodamente satisfecho". Pero bueno, obviamente son los perfiles. Víctor Blanco en su momento también. Hemos hecho algunas cosas de jugadores y esas cosas, y era un personaje para negociar.

-Bueno se llevó a Marcos Di Césare.

-Sí, fue algo que nos sirvió a los dos. Con Andrés tuvimos algunas negociaciones de jugadores que nos vinieron a comprar y la verdad que no puedo decir nada, porque nosotros también fuimos a comprar. Cuando compramos a (Francisco) Álvarez nos pusimos de acuerdo, cada uno defendiendo lo suyo, pero es como todo: ya es como que vas conociendo también. A veces la experiencia hace que la negociación sea más rápida porque sabemos más o menos lo que piensa cada uno.

 -Pasando del plano doméstico al internacional, en estos años te tocaron ventas importantes y muy distintas entre sí, como la de Alexis Mac Allister a Inglaterra o las más recientes de Luciano Gondou y Román Vega a Rusia. ¿Cómo es negociar con clubes del exterior? ¿Son negociaciones más complejas?

-Sí, normalmente son más largas. En la de Alexis fue con traductores, que uno no está acostumbrado a negociar. Uno está acostumbrado en parte a hablar, que es parte de una negociación. Y eso como que te limita un poco. Pero no, la verdad que salieron todas muy bien. Los chicos han triunfado en cada uno de sus lugares. Hoy el mundo está raro. Hoy vender a Rusia no es fácil, porque hay que tener millones de cosas en cuenta por todas las normativas de la guerra, todas las restricciones que hay. 

En su momento Alexis tampoco fue fácil, porque nosotros sabíamos que era un fondo inglés que lo llevaba a Brighton, pero había un tema de pasaporte de Alexis, que sabíamos que podía volver a un club de Argentina. Entonces a último momento tuvimos que poner una cláusula con una penalidad muy grande si no jugaba en Argentinos. Y bueno, logramos ponernos de acuerdo. Lo vendimos y se quedó seis meses más; después no lo pudimos retener más y fue a Boca. Pero la verdad que cada pase es una historia distinta y uno tiene que estar muy concentrado también a la hora de negociar, porque hay muchas cosas a tener en cuenta.

-La venta de Alexis y la de Nico González fueron importantes para el predio.

-Sí. Hubo tres ventas que fueron muy rápidas y muy juntas: Nicolás González, Nehuén Pérez y, a los pocos meses, Alexis. Ya el club estaba equilibrado y ese superávit que nos dio, nosotros teníamos dos caminos: o invertíamos en traer más jugadores o hacíamos las obras que nos faltaban. Y bueno, el club en ese momento decidió hacer la obra más trascendental y estratégica de nuestra gestión, que es el CEFFA. Ha cambiado todo, porque hoy Argentinos, de infantil a Primera, tiene un único lugar de entrenamiento que cuando llegamos al club no había. Y bueno, hoy se desarrolla todo en este lugar. Ya ni siquiera salimos a hacer pretemporada porque acá los chicos tienen todo: duermen acá, comen acá, entrenan acá. Creo que si me paro en diciembre de 2015 parece una utopía.

-¿Son nueve las canchas que tienen?

-Sí, son nueve canchas, de las cuales tenemos dos sintéticas; después tenemos seis con bases de arena, que son de las canchas más modernas que hay en el mundo, y después tenemos la principal, donde se juegan los partidos de Reserva, que esa es una mezcla de tierra y arena con césped natural. O sea, son dos sintéticas y siete naturales. Entrenan de Novena a Cuarta y toda la parte de infantiles, y el fútbol femenino y la Liga Metro a veces también entrena acá. Son más de 1.000 chicos que juegan en la Liga Metro. Y bueno, como que este lugar de a poquito también nos va quedando chico.

-Siguiendo la línea por el mercado de pases, ¿sos de meterte en el armado del plantel o se lo dejas al entrenador?

-Nosotros tenemos una forma de trabajar que el entrenador pide características. Cuando nos reunimos, cada uno trabaja en la parte que le toca: yo armando las finanzas para el mercado, el técnico viendo qué le falta, de características o qué jugador por ahí va a liberar para un préstamo o una venta, y la Secretaría Técnica analizando. Cuando nos juntamos con toda esa información, el técnico pide las características, yo hablo de la parte económica y la Secretaría Técnica ve qué jugadores pueden mechar en esas realidades. Normalmente, cuando todos estamos de acuerdo, ya avanza la negociación. Muchas no se dan, otras sí, y así llegan los jugadores.

-Mencionás tu rol de armar las finanzas, y en ese sentido, Argentinos viene creciendo mucho en infraestructura en estos años: construyeron un nuevo Bicho Store y hace rato inauguraron un restaurante dentro del club. ¿Cuánto facturan con esas nuevas unidades de negocio?

-Y son casi $300 millones mensuales entre ropa y gastronomía, que cuando llegamos al club no existían. Hoy Argentinos tiene un flujo mensual, sacando lo del fútbol profesional, los sponsors, la tele y la venta de jugadores, que son casi $1.000 millones por mes entre cuota social, actividades, merchandising, ropa y comida, que es un flujo muy importante.

-También están avanzando con una nueva tribuna en el estadio. ¿Cómo viene esa obra? ¿En qué etapa está?

-Muy bien. Ahora estamos en una segunda etapa en la que hay que volver a presentar planos y demás para que la municipalidad termine de aprobar y continuaremos. Si Dios quiere entre fines de este año y el principio del año que viene, en el primer trimestre, deberíamos estar cerca de inaugurarlo.

-¿Y cuánto gastaron aproximadamente? ¿Hay alguna empresa que financie la obra?

-No, no; esto se está haciendo con todos los recursos del club. Y bueno, más o menos son US$ 1.500 el metro cuadrado, que es lo que vale hoy el costo de la construcción.

-¿Tienen pensados otros proyectos de modernización en el estadio o el predio en estos meses?

-Sí, en el estadio nosotros hoy tenemos terminado el 25% del proyecto, que es Gavilán, que está terminada. Estamos trabajando en San Blas, que cuando la terminemos sería el otro 25%, y ya después nos meteríamos con Juan Agustín García y Boyacá. Nosotros dividimos la obra en cuatro etapas; estamos transitando la segunda. La idea es techarla, que quede todo como Gavilán, con un techo. No va a ser un techo completo, pero es un techo importante.  Tenemos que estar preparados con respecto al campo de juego, por eso. Así que hay una parte que también es la adquisición de las orugas de calor como tienen los estadios europeos. Acá hay muchos estadios que la tienen, como el estadio Único de La Plata; las estamos adquiriendo para no afectar el campo de juego.

-¿Cuánto recaudan por partido?

-Nosotros tenemos una característica que tenemos más socios que capacidad del estadio, entonces prácticamente no hay venta de entradas. Los días de partido, como los socios entran gratis y las plateas son abonados que pagan a principio de año, no hay una caja quincenal para el estadio. Por eso, cada vez que abrimos el estadio perdemos plata. Por eso yo siempre digo que parte de la obra del estadio, más allá de que necesitamos más localidades porque nos quedó chico, también responde a un concepto de que este estadio tiene que monetizar todos los días, y la única forma es dándole más servicios: el museo, gastronomía, que el socio pueda ir al estadio a consumir de lunes a viernes. Porque sino es muy difícil tener un estadio cerrado, que abrimos dos veces al mes para perder plata, es demasiada estructura y demasiado metro cuadrado. Y bueno, eso más el tema de los alquileres de oficinas y departamentos que estamos viendo, le vamos a dar un ingreso, un flujo al estadio, para que por lo menos equilibremos las cuentas mensuales con respecto al déficit que hoy genera.

-Sacando la gestión, ¿qué objetivo te queda por cumplir como hincha y presidente?

-Bueno, está claro: salir campeón. Pero todo lo demás se me hizo mucho más fácil. Se me hizo mucho más fácil levantar un pasivo de 20 palos, se me hizo mucho más fácil darles los metros cuadrados a este club que no tenía, se me hizo mucho más fácil tener un plantel propio, en activo, cuando llegamos eran todos jugadores a préstamo, pero bueno, esa parte es la que más se está haciendo rogar. Pero estamos convencidos de que por este camino lo vamos a destrabar y vamos a poder cumplir.

-Bueno Argentinos alcanzó su sexta semifinal en los últimos siete años. El fútbol da revancha.

-Sí, sí; muchas las hemos perdido por penales. Pero hay que estar tranquilo. También saber que uno tiene mucha autocrítica, es muy exigente, pero cuando está en estos lugares y compitiendo contra equipos más importantes, a veces la autocrítica es un detalle. Y eso es lo que lo hace a veces muy difícil. Que cuando uno arranca desde un lugar que no tiene nada, tiene todo para construir. Ahora, cuando vos ya empezaste a construir y estás tan cerca, es muy difícil después la sintonía fina que le dicen, corregir esos detalles. Y después, fútbol. Nosotros tuvimos una definición por penales: el arquero nuestro atajó, de los cinco penales, dos; el arquero de ellos, ninguno. Pasaron ellos porque nos pegaron dos tiros en los palos. Bueno, fútbol. Entonces, ¿qué puedo corregir de eso? Y no sé, es muy al límite. Faltaban cinco minutos de alargue y estábamos pasando a la final. Y bueno, entonces, es fútbol y hay que saber entenderlo así. Obviamente hay cosas para corregir, pero sinceramente, con la autocrítica que me caracteriza y el nivel de exigencia, cada vez se hace más difícil corregir.

-También el fútbol argentino tiene esa paridad, que hoy lo puede ganar cualquiera, sin importar la billetera que tengan otros equipos.

-Sí, yo a veces me río cuando hablan de los torneos cortos y largos. Porque la verdad es que si vos agarras la tabla general tampoco están los más grandes arriba. Entonces, eso quiere decir que el fútbol argentino es muy competitivo y salen campeones equipos que se les está dando la posibilidad no solo por los formatos de los torneos, porque, no sé, la Copa Argentina tenía un formato de mano a mano e históricamente lo ganaban los equipos importantes, y en los últimos años lo están ganando equipos que antes no ganaban. Pero eso yo creo que es por varias cosas: porque el fútbol argentino es muy exigente, porque quizás los equipos grandes están concentrados en otras cuestiones y porque realmente el laburo en las juveniles es cada vez más importante y eso equipara. Entonces, yo creo que eso cada vez se va a ver más que a los grandes se les va a hacer más difícil, cada vez más difícil.

-Como cierre, es inevitable hablar de Diego. ¿Qué representa Maradona para vos y qué lugar ocupa dentro de la identidad del club?

-Como presidente del club, yo siempre lo digo: es el ícono más importante de la historia de nuestro club. Hay un antes y un después de Maradona, es como si fuera nuestro Jesucristo. El club cambió radicalmente o la mirada del club. Yo creo que este tema de creerse un club grande o intentar serlo es después de Diego. Vos pensás que en la historia del club, después de Diego, vinieron todos los logros y las obras de infraestructura más importantes.

Y bueno, después, la parte mía personal es como que ya de familia tengo una historia muy arraigada con él: desde mi abuelo, que estaba con Los Cebollitas y por ahí le hacía de comer; mi viejo, que jugó en Primera y Diego era el alcanzapelotas; a mí que me tocó recibirlo en el estadio como presidente. La familia, las hermanas, son del barrio y vienen siempre, hoy tengo al sobrino jugando en Primera. Y tenemos el estadio que es, creo que a nivel mundial, el único museo viviente de Maradona. No hay otra cosa. Todas las demás fueron patriadas comerciales que no funcionaron porque la historia es una sola y está en La Paternal. Es la de Diego y la de Argentinos, no hay otra.

Y yo creo que a medida que pase el tiempo, cada vez eso va a ser más místico y más importante. De hecho, nosotros cuando muere Diego... Ese día que fue terrible, fueron dos o tres días de gente trayendo ofrendas a un mural que había en la calle. Y nosotros, como del otro lado de la pared no había nada, decidimos hacer el santuario ahí, porque no teníamos otro lugar donde poner las cosas. Y bueno, hoy es un lugar místico al que la gente va a rezar todos los días, que solo Diego puede generar. Nosotros somos muy respetuosos de eso: es gratuito y la gente puede ir todos los días a visitarlo. Cada vez vienen más turistas a verlo, cada vez viene más gente al museo, porque es lo que te digo: hay cosas que son históricas y no hay nada comercial que lo pueda impedir. Por eso digo que, a medida que pase el tiempo, la relación Maradona-Argentinos cada vez va a ser más importante porque va a ser el museo viviente que le va a quedar a la humanidad de lo que fue Diego en el fútbol. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar