Boca empezó a construir su 2026 con una decisión fuerte en el mercado: cerró la llegada de Marino Hinestroza, el extremo colombiano de 23 años que viene de ser una de las grandes figuras de Atlético Nacional y de dar el salto a la Selección de Colombia. El futbolista firmará un contrato por cuatro temporadas y se incorporará en los próximos días al plantel que conduce Claudio Úbeda, una vez que complete la revisión médica en Buenos Aires.
La operación se destrabó tras varias semanas de idas y vueltas y quedó sellada en US$ 5 millones por el 80% del pase, con una plusvalía del 20% a favor de Atlético Nacional en una futura venta. En Brandsen 805 consideran que se trata de una inversión estratégica: un jugador joven, con roce internacional, presente competitivo y alto potencial de reventa, que además cubre una de las principales falencias del plantel, la falta de desequilibrio por las bandas.
Hinestroza juega a perfil cambiado sobre la derecha, es zurdo, explosivo en el uno contra uno, rápido para romper líneas y con capacidad de gol y asistencia. En su última etapa en Atlético Nacional fue indiscutido: disputó 56 partidos, convirtió siete goles, dio 11 asistencias y acumuló 4.371 minutos en cancha, además de ser campeón de la Copa Colombia y sumar otros títulos locales. En la última Libertadores también dejó su sello, con un tanto y tres asistencias en apenas tres partidos, consolidando un perfil de jugador decisivo en escenarios grandes.

Atlético Nacional lo había comprado a Columbus Crew a comienzos de 2025 por unos US$ 1,5 millones (equivalente a los 1,4 millones de euros que se mencionaban en Colombia), tras un semestre a préstamo, y su explosión deportiva multiplicó su valor en pocos meses. En el mercado colombiano su cotización ya rondaba los US$ 4,3 millones, lo que explica por qué Boca debió estirarse hasta los US$ 5 millones para asegurarlo y evitar que se lo llevaran clubes de Brasil o de la MLS.
La transferencia lo coloca, además, entre las ventas más importantes en la historia de Atlético Nacional. Con ese monto, Hinestroza queda a la altura de operaciones como las de Daniel Muñoz al KRC Genk de Bélgica y se acerca a los grandes récords del club, encabezados por Miguel Borja, transferido a Palmeiras de Brasil por US$ 12 millones a Palmeiras, y seguidos por nombres como Marlos Moreno (US$ 6 millones a Manchester City) y Davinson Sánchez (US$ 6 millones al Ajax de Países Bajos). En Medellín asumen que su salida era inevitable: era el jugador más valioso de la liga colombiana y uno de los activos de mayor proyección del país.
El propio Hinestroza dejó en claro su despedida de Nacional tras conquistar la Copa Colombia, cuando publicó en Instagram: "Esta historia de amor no podía terminar de otra manera que con un título más, te llevaré por siempre en el corazón verde querido", junto a un corazón y cuatro copas. Desde entonces, las negociaciones con Boca entraron en una cuenta regresiva que terminó con el colombiano rumbo a La Bombonera.
En el "Xeneize" ven su llegada como una señal clara del rumbo que quiere marcar Juan Román Riquelme en este mercado: apuntar a futbolistas en edad de crecimiento, con presente y proyección internacional, capaces de potenciar al equipo en la Copa Libertadores y, a la vez, generar un retorno económico a futuro. Incluso Óscar Córdoba, ídolo del club y referente colombiano, le envió un mensaje directo: "Tiene que tener la inteligencia para entender a dónde llegó, leer el vestuario, el entorno y la responsabilidad que asume con Boca y con los colombianos que vendrán después".
Con Hinestroza ya abrochado, Boca no piensa frenar en el mercado de pases. La dirigencia trabaja para sumar entre cuatro y cinco refuerzos más: negocia con San Lorenzo por Gastón Hernández (por quien el "Ciclón" pide US$ 5 millones) y por Alexis Cuello, mientras sigue de cerca nombres como Alan Lescano y Miguel Borja para el frente de ataque. En el horizonte también aparece la ilusión de Paulo Dybala, aunque su posible llegada recién podría darse a mitad de año.
Por lo pronto, Hinestroza es la primera carta fuerte del 2026, un refuerzo que combina presente, talento, mercado y proyección, y que llega para intentar convertirse en una de las nuevas piezas clave del Boca que quiere volver a ser protagonista en América.


