Leyenda del pádel

Fernando Belasteguín, íntimo: su nueva vida como empresario, por qué Colapinto es "un hijo más" y la noche que cenó con Messi

Tras cerrar una carrera histórica, Bela vive una nueva etapa lejos del circuito profesional, aunque todavía ligado al deporte a través de nuevos proyectos y vínculos con grandes figuras

Con la tranquilidad de haberlo dado todo, Belasteguín encara su nueva vida desde el Bela Padel Center.
Con la tranquilidad de haberlo dado todo, Belasteguín encara su nueva vida desde el Bela Padel Center. (Gentileza)

Hay deportistas que dominan una época y otros que directamente transforman para siempre la historia de su disciplina. Fernando Belasteguín pertenece a ese grupo selecto. Durante tres décadas, el argentino no solo compitió en el pádel: lo esculpió a su imagen y semejanza, sostenido por una ambición inquebrantable y una capacidad casi mística para reinventarse. Su despedida, en diciembre de 2024 bajo las luces del Premier Padel P1 de Milán, no fue simplemente un retiro. Fue el cierre de una era que difícilmente vuelva a repetirse.

Las cifras de su carrera parecen de otra dimensión: es el jugador más ganador en la historia del pádel, con 230 títulos en 286 finales disputadas, una impactante efectividad cercana al 80%. Además, se mantuvo durante 16 años consecutivos como número uno del mundo, entre 2003 y 2018, una marca inédita en cualquier deporte. A ese dominio absoluto se le suman seis títulos mundiales por selecciones y 11 premios Olimpia de Plata, reconocimiento que distingue al mejor deportista argentino de cada disciplina.

Bela, como se lo conoce en el mundo del pádel, dejó una marca que hoy parece inalcanzable. Y todo eso lo consiguió en un deporte que creció mientras él seguía ahí, como cara principal de esa evolución.



El 5 de diciembre de 2024, Milán fue escenario del último partido profesional de Belasteguín. A los 45 años y junto a Tino Libaak, cayó en octavos de final frente a Javier Garrido y Lucas Bergamini por 6-3 y 6-4. El resultado, sin embargo, quedó rápidamente en segundo plano. Lo verdaderamente trascendente fue el peso simbólico de ese momento y el fin de una trayectoria que empezó en 1995 con tan solo 15 años.

Pero Bela nunca terminó de irse. Apenas cerró una etapa para abrir otra. Hoy continúa ligado al pádel como embajador, referente, formador y empresario, con la idea de devolverle al deporte parte de todo lo que le dio y de ayudar a abrir camino a las nuevas generaciones.

Fernando Belasteguín le dijo adiós al pádel después de 30 años: el retiro  del mejor de la historia | Filo News
El adiós del más grande. Fernando Belasteguín levanta su paleta entre lágrimas en Milán, despidiéndose de las canchas tras tres décadas en la élite y 16 años consecutivos como N°1 del mundo de 2002 a 2017.



En los últimos años, Belasteguín consolidó una presencia cada vez más fuerte fuera de la cancha como embajador del pádel y referente de grandes marcas internacionales. Su alianza más emblemática es con Wilson, que lo convirtió en socio estratégico a través de una línea propia de paletas, calzado e indumentaria bajo el sello "Bela". 

A su vez, el diestro nacido en Pehuajó es embajador de Alpine, mantiene una estrecha relación con Richard Mille y también trabaja junto a destacadas compañías como SegurCaixa Adeslas, Padel Galis, Philips y Floky.

Ese entramado de alianzas revela algo que trasciende el valor comercial de su apellido: Belasteguín dejó de ser únicamente un jugador extraordinario para convertirse en una marca global íntimamente ligada a la expansión y profesionalización del pádel.



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Bela junto a la línea de palas W Bela, una de las franquicias que desarrolló el argentino junto a la marca Wilson tras su retiro profesional. En la muñequera se lee la histórica frase que le dijo su hija Sofía en 2018 y que terminó convirtiéndose en el mantra que lo impulsó a superar una lesión de codo que parecía irreversible: "Un Belasteguín nunca se rinde". (@FBelasteguin)

La nueva etapa de Belasteguín no se limita a una agenda de embajador deportivo. Su retiro abrió una nueva faceta empresarial con un alcance mucho más amplio. El eje de esta transformación es Bela Padel Center, una red de clubes y franquicias nacida en Alicante y proyectada desde Barcelona -la ciudad en la que vive desde hace 18 años- hacia distintos mercados internacionales. El objetivo, según explicó el ex número uno del mundo, no es solo expandir un  a marca, sino convertir al pádel en una herramienta de formación, contención y educación para las nuevas generaciones.

En línea con esta nueva etapa, Bela anunció este martes la llegada del primer Bela Padel Center a la Argentina. El complejo abrió sus puertas este lunes 19 de mayo en Canning, una fecha cargada de simbolismo por coincidir con el cumpleaños del exdeportista. Desarrollado en alianza con SportClub, el predio cuenta con nueve canchas techadas, un microestadio, espacios de bienestar y un sector gastronómico.



El proyecto replica el modelo de la franquicia creada en Alicante y administrada desde Barcelona, con una visión que busca ir más allá del negocio inmobiliario para consolidarse como un espacio social y educativo enfocado en la formación de chicos y chicas.

"Estar en Buenos Aires, en Argentina, es un sueño hecho realidad y estoy muy agradecido a Pride Developer. Bela Padel Center es mucho más que un club: es una forma de devolverle al deporte todo lo que me dio y de generar un espacio donde puedan formarse nuevas generaciones", destacó Belasteguín, quien comenzó a competir desde muy chico en el circuito local, impulsado muchas veces por el apoyo de su comunidad.

"Siempre soñé con hacer algo así en Argentina, pero no quería que fuera un proyecto más. Hoy siento que encontramos la forma de llevarlo adelante y eso es lo que le da sentido a este paso", agregó.



A esta nueva etapa empresarial se suma también su rol como director deportivo del P1 Premier Padel de Miami, uno de los torneos que busca posicionarse como una de las principales plataformas de expansión del deporte en Estados Unidos.



Además, Red Bull volvió a apostar por Bela como comentarista y analista principal durante la transmisión del Premier Padel Buenos Aires, disputado en Parque Roca entre el 11 y el 17 de mayo. El certamen fue conquistado por el argentino Federico Chingotto y el español Alejandro Galán en la categoría masculina, mientras que en femenino se consagraron las españolas Bea González y Paula Josemaría.

"Si el pádel sigue creciendo como deporte va a haber negocio para todos", sostuvo durante la entrevista, dejando en claro su mirada sobre el potencial y la expansión de la disciplina.

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La consagración de Argentina en Dubái 2022, con Belasteguín como gran protagonista. Pese a estar radicado en Barcelona desde hace más de una década y haber consolidado su legendaria carrera en España, "Bela" siempre priorizó defender la camiseta albiceleste.



Su relación con Franco Colapinto también ayudó a mantenerlo visible incluso más allá del pádel. El vínculo entre ambos se consolidó a partir de Alpine y con el tiempo se transformó en una relación mucho más cercana. Belasteguín reveló que forma parte del entorno deportivo del piloto argentino y que lo acompaña aportando la mirada y experiencia de alguien que atravesó décadas de alta competencia.

"Hay muchas charlas de deportista a deportista, pero también muchas charlas de padre a hijo", contó Bela sobre la relación que construyó con Colapinto, quien incluso comparte tiempo con su familia en España. Ese cruce entre dos referentes argentinos de generaciones distintas también expone el lugar que ocupa hoy Belasteguín: el de una voz autorizada, respetada dentro y fuera de su deporte.

El camino de Bela fuera de la cancha también incluyó la escritura. En 2015 publicó "Bela: Esta es mi historia", con prólogo de Andrés Iniesta, un libro de tono biográfico y también solidario, ya que su recaudación fue destinada a causas benéficas. Más tarde llegó "Bela, la historia continúa" (2025), segunda parte de ese recorrido, con prólogo de Carles Puyol, enfocada en el cierre de su carrera y en su nueva etapa lejos del circuito profesional. Ambas obras ayudan a entender su recorrido no solo como una sucesión de títulos y récords, sino también como una historia atravesada por el esfuerzo, la disciplina y la transformación constante.



Hoy, a los 47 años, Belasteguín habla desde la serenidad de quien ya no necesita demostrar nada. Ya no hay urgencia de ranking ni presión por la próxima victoria. Solo queda la voz de alguien que conquistó el mundo y volvió para contarlo. En esta charla íntima, el hombre que lo dio todo en la cancha repasa su carrera, el retiro, el rol de su familia, la evolución del pádel, el presente argentino, el negocio detrás del crecimiento del deporte y los desafíos de esta nueva etapa lejos de la competencia profesional.

Fernando Belasteguín junto a Andrés Iniesta sosteniendo un ejemplar de "Bela: Esta es mi historia", el libro biográfico del exjugador de pádel prologado por el futbolista, durante su presentación en Barcelona

Entrevista a Fernando Belasteguín

-¿Cómo estás viviendo esta nueva etapa lejos del circuito profesional? 



-El primer día post-retirada fue después de haber perdido en octavos de final con Garrido y Bergamini en Milán. Y la sensación, incluso cuando se terminó el partido, fue una sensación de tranquilidad absoluta por haber intentado mejorar y haber luchado hasta el último día. Para mí esa sensación es mucho más importante que la de haber sido 16 años número uno del mundo y esa tranquilidad de poder mirar a la familia a los ojos hoy es la mejor sensación que tengo. Como fue una decisión que tomé yo, no es que el deporte me sacó, lo estoy viviendo muy bien, lo estoy disfrutando muchísimo, con la tranquilidad de haber hecho todo bien y ahora con nuevos desafíos y con nuevos proyectos en los cuales me ilusionan porque puedo aportar valor en cada uno de ellos.

-Después de una carrera tan extensa y competitiva, ¿qué desafíos y proyectos aparecen en este nuevo camino?

-Después de dejar de ser jugador profesional, siempre me gustó tener todo bastante programado y estoy en proyectos los cuales creo que aporto valor. Uno es la marca Bela Padel Center, que es la creación de los clubes con mi nombre, con mi metodología y mi visión de ver el deporte en general. Estoy con la marca de la franquicia W Bela, que es la franquicia que tengo dentro de Wilson. Y además he desarrollado un césped con Padel Galis que se llama PGR by Bela, que es un césped que vimos una gran oportunidad dentro del mercado. Y director deportivo del Miami P1 de Premier Padel. Son todos proyectos en los cuales considero que aporto valor y los encargo con la misma pasión y profesionalidad que lo hice a lo largo de mi carrera deportiva.



-Hoy seguís ligado al pádel desde otro lugar, con proyectos como el Bela Padel Center y colaboraciones con distintas marcas. ¿Cómo ves el negocio del pádel ahora desde las oficinas y no desde la cancha?

-Ahora al tener una visión más global de lo que es la industria, por supuesto que hay muchas posibilidades y muestra de ello es que muchísima gente de otros ambientes deportivos y de negocios están invirtiendo en el pádel y están viendo en el pádel una posibilidad de negocio, pero yo en cada uno de mis proyectos siempre va por delante y algo que he defendido mucho que es el pádel como deporte, porque yo digo que si el pádel sigue creciendo como deporte, lo cuidamos como deporte, va a haber negocio para todos en el futuro, pero voy a ayudar y voy a apoyar siempre los proyectos que estén primero a favor del pádel y voy a estar siempre en contra en los proyectos que estén primero el negocio por encima del deporte.



-¿Cuál es la visión a largo plazo que tenés con el Bela Padel Center?

-Empezamos con Bela Padel Center en el año 2020 en Alicante porque teníamos muy claro qué es lo que quería ser cuando no juegue más y todavía me quedaba en algunos años participando en el circuito profesional. La idea cuando conseguimos el terreno en Barcelona era hacer el headquarters acá, ir de Barcelona al mundo con la marca Bela Padel Center, con clubes propios y con la franquicia. Y de acá a 10 años me visualizo teniendo muchos Bela Padel Center en el mundo, educando a los niños y a las niñas a través del deporte porque soy un convencido que a través del deporte, en este caso el pádel, podemos ayudar a la educación de los niños y sería mi objetivo final. Colaborar a la educación a través del deporte.



-Durante muchos años solo unos pocos jugadores podían vivir bien del pádel, con el crecimiento actual del deporte, ¿sentís que hoy más deportistas tienen esa posibilidad?



-Yo creo que es, poco a poco, la evolución de nuestro deporte; cada vez más jugadores pueden vivir del pádel. En mi caso nunca fui de intentar mejorar por el dinero, sino que entrenaba para ganar torneos. Por eso hoy me pone muy feliz y no me genera nada de envidia que los jugadores estén ganando millones de dólares. Me pone muy contento esa gran posibilidad que tienen, porque a lo largo de mi carrera yo he jugado siempre para ganar torneos.

-A lo largo de tu carrera acumulaste títulos y reconocimientos, pero detrás siempre estuvo tu familia, ¿qué rol jugaron en tu camino deportivo y cómo vivían los triunfos en casa? 

-Tanto mi familia de Argentina como la que pude formar en Barcelona han sido mi pilar fundamental y mi máxima motivación. Si alguien conoce una motivación mayor que la familia que me lo diga, pero para mí han sido mi máxima fuente de motivación y hasta el último día he pensado en ellos para seguir mejorando. Y cuando ganaba o perdía era exactamente igual. Lo del pádel es mi profesión pero no es quién soy, así que en mi casa se gane o se pierda, hacia mí el trato era exactamente igual.



-Como padre, ¿te gustaría que alguno de tus hijos se dedicara profesionalmente al pádel o preferís que elijan su propio camino más allá del deporte?

-No, como padre por supuesto que en mi casa el estudio y el deporte son de obligado cumplimiento porque es una combinación que para mí a la larga siempre da sus frutos, pero en ningún momento los empujo a que sean deportistas profesionales. Lo que quiero es que hagan deporte a nivel lúdico y que todas las decisiones en su vida sean decisiones propias y no sean influenciadas por nosotros.



-En los '90 hubo un gran boom del pádel, pero después de algunos años de éxito perdió fuerza y desapareció de muchos mercados. Hoy, en cambio, parece haberse consolidado como un fenómeno global. ¿Por qué creés que esta vez logró captar tanta atención y mantenerse en crecimiento a nivel mundial?

-Yo creo que el pádel tiene unas características que todos ya conocemos, que es muy fácil de jugar, es muy social, no se necesita condición técnica y física y lo pueden jugar desde niños hasta mayores. No es que haya vuelto para quedarse sino que el pádel lo único que necesitaba era tiempo. Es un deporte muy nuevo, nació en el '69, tuvo un pico muy grande en Argentina en los '90 pero necesitábamos tiempo. La gente fue conociéndolo cada vez más y si es verdad que la introducción por lo menos en Argentina del césped artificial ha ayudado mucho a la difusión del deporte.



-Precisamente va por ahí, el juego cambió mucho con el tiempo, pelotas más rápidas, canchas distintas, jugadores cada vez más potentes físicamente, hablamos de profesional. ¿Cuáles son para vos las principales diferencias entre el pádel de tus comienzos y el actual?

-Yo creo que el pádel a nivel amateur sigue siendo el mismo, donde la gente se divierte desde el primer día. Pero en el pádel profesional, el deporte no es ajeno a la evolución y de la vida misma. Para mí, el deporte profesional, sea el deporte que sea, si no te adaptás a los cambios continuos que tiene el deporte, ya sea en lo táctico, en lo físico, en lo técnico, en la evolución de los materiales, no podés ser jugador profesional. Así que a mí me ha gustado siempre que la vida misma y el deporte vayan en evolución continua, y el pádel no es ajeno a eso. O sea que hay una gran diferencia entre lo que es el pádel de hoy y el pádel de antes, pero hay una gran diferencia entre el pádel de hoy y el pádel que va a venir.

-¿Y qué diferencias ves? 



-En lo táctico, en lo físico, en lo técnico. Yo creo que todo, incluso hasta los materiales, que eso hacen que sea otro tipo de deporte.

-Desde tu experiencia y tu mirada como referente, ¿cómo analizás el presente y el futuro del pádel argentino? 

-A nivel amateur yo creo que el presente es muy bueno porque hay muchísimos clubes que se están abriendo, todos los clubes están llenos. Ojalá que sigan trabajando con la misma ilusión, no solamente de ver en el pádel un negocio en el corto plazo, sino la evolución del pádel como deporte. A nivel profesional siempre siguen apareciendo jugadores argentinos, sobre todo en el masculino. En las chicas sé que desde la Asociación de Pádel Argentino están haciendo un gran trabajo para que el semillero de chicas sea cada vez más grande y surjan cada vez más jugadoras. Pero para mí, no solamente el jugador de pádel argentino, sino el atleta argentino, debido a las dificultades que hemos tenido que pasar para llegar a ser profesionales, nos adaptamos a cualquier situación que venga en el futuro, y no me cabe la menor duda de que van a seguir apareciendo chicos. Y más ahora, que desde la Asociación de Pádel Argentino están en un programa de desarrollo para sacar juveniles del semillero.



-Hoy los números uno del mundo son Tapia y Coello, con quienes compartiste cancha. ¿Qué ves en ellos y cuánto crees que hay de Bela en su forma de competir?

-Soy un agradecido a que con una edad muy grande, hasta incluso con Arturo gané mi último torneo, 43 años y medio, a final de noviembre del 2022. Yo creo que ellos, al estar al lado mío, lo único que intentaba era que me vean mejorar cada día, no solo en lo técnico, sino también en lo táctico, en lo físico, y que se dediquen profesionalmente las 24 horas del día. No sé cuánto de eso hay en ellos, de lo que pueden haber visto, pero estoy muy contento porque son dos grandes chicos y dos grandes familias que están disfrutando de su gran momento.



Fernando Belasteguín
Fernando Belasteguín junto a los actuales reyes del circuito: el argentino Agustín Tapia y el español Arturo Coello, una dupla que sostiene su hegemonía en el puesto número uno del mundo desde hace tres años.

-Tenés una relación cercana con Franco Colapinto y participaste en su entorno dentro de Alpine. ¿Desde qué lugar lo acompañas en su desarrollo?



-A Franco lo conocí a final del 2023, que un amigo me mandó una entrevista que había hecho en donde me ponía entre sus tres ídolos; dijo Fangio, Maradona y Belasteguín. Conociéndolo ahora mucho más de cerca, capaz que ese día jugó al pádel, conocía mi historia y lo dijo. Con Franco tenemos una relación, a partir de enero del 2024, muy cercana. Lo cual terminó trabajando con él a través de su entorno de María y Jamie, sus managers, hace un año. En mayo del 2025 me comentaron la posibilidad de formar parte de su equipo deportivo, dando la visión de un deportista, ayudándolo en lo que necesita un deportista para tener una carrera consistente durante muchos años. Y estoy muy contento de formar ese equipo deportivo junto con su psicólogo, con su preparador físico, con su nutricionista y con su gran amigo Lucas. Así que con el tiempo estoy haciendo eso, hace un año. Hay muchas charlas del deporte, pero también hay muchas charlas de padre a hijo, porque pasa mucho tiempo en casa con mi familia. Se ha integrado y se ha ganado el corazón de mi señora y de mis hijos; cuando viene a casa es un hijo más. Hay charlas como deportista a deportista, otras charlas de padre a hijo, pero quiero dejar muy claro que, más allá del gran deportista que es, es mucho mejor persona que deportista. Así que eso me gustaría dejarlo muy claro, por eso se ha ganado el corazón de la familia tan rápido.

-Franco te puso en su podio de ídolos junto a Fangio y Maradona, y hoy él es un referente para muchos argentinos: ¿cómo viviste el furor que generó en su reencuentro con el público argentino, con una exhibición histórica en Palermo que reunió a más de 600.000 personas y desató una verdadera locura en las calles de Buenos Aires?

-Son días históricos, y cuando estamos hablando de días históricos, sea el deporte que sea, o sea el show que sea, yo creo que hasta que no pase el tiempo no se le va a dar la dimensión que tuvo. Fue algo extraordinario que una persona dando vueltas en un coche, más allá de que es un coche de Fórmula 1, consiguió congregar a 600.000 personas. Yo creo que hitos en nuestra historia del mundo del deporte fue superado por Argentina campeón del mundo del 2022 y pocas cosas más. Entonces, al ser un hecho histórico, yo creo que lo vamos a valorar y disfrutar, más allá de lo que se disfrutó ese domingo, con el paso del tiempo.

-Recientemente estuviste en la gala de los Premios Laureus. ¿Qué significó para vos y para el pádel estar presente en un evento de ese nivel?

-Bueno, ya he ido en varias oportunidades a los Laureus. La primera vez fue en el 2020, antes de la pandemia, en Alemania. Fue una sorpresa y una alegría muy grande desde el primer momento. Para mí es la fiesta más importante del deporte a nivel mundial, que le da un prestigio a todos los deportes que estén en esa fiesta. Estoy muy contento de poder seguir yendo a las participaciones de la fiesta y de que el pádel sea tenido en cuenta cada vez más dentro de los Oscars del Deporte.

-También coincidiste en 2023 con otro gran deportista como Lionel Messi. ¿Cómo fue ese encuentro y qué te sorprendió de él en lo personal?

-Ese día te podría decir que fue de los más recordados que voy a tener porque a la mañana hice la firma del contrato con Richard Mille y a la noche me invitaron, a través de Marco Verratti, a cenar con Leo Messi. O sea que ese día en París va a ser recordado para el resto de mi vida. La charla fue muy tranquila, de dos deportistas que somos padres y que vivimos fuera de nuestro país desde hace muchísimos años. Lo que más nos gusta es que cuando nuestros hijos vuelven a Argentina a estar con sus primos, hablan en argentino como si se hubieran criado ahí toda la vida. De todas las horas de charla que hemos tenido en esa cena, fue lo que más me gustó y con lo que me quedo.

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