Así juega Cabo Verde, el rival de la Selección Argentina en los 16avos de final del Mundial 2026
La Selección Argentina ya tiene rival para los 16avos de final del Mundial 2026. El equipo de Lionel Scaloni enfrentará este viernes a Cabo Verde, la gran revelación del torneo y uno de los seleccionados que más sorprendió en la fase de grupos. Debutante absoluto en una Copa del Mundo, el conjunto africano consiguió una clasificación histórica tras finalizar segundo en el Grupo H y se convirtió en el país más pequeño de la historia, con una población de apenas 600.000 habitantes, en alcanzar una instancia de eliminación directa de un Mundial.
El seleccionado dirigido por Pedro Leitao Brito, más conocido como Bubista, llegó invicto a los 16avos de final. No ganó ninguno de sus tres partidos, pero tampoco perdió: igualó 0-0 con España, empató 2-2 frente a Uruguay y cerró la fase de grupos con otro 0-0 ante Arabia Saudita, resultados que le alcanzaron para meterse entre los 32 mejores del certamen. Más allá de los números, dejó una imagen muy positiva por su capacidad para competir de igual a igual frente a rivales de mayor jerarquía y tradición.
La principal característica de Cabo Verde es su solidez colectiva. No es un equipo que busque monopolizar la posesión ni presionar durante los 90 minutos, sino que prioriza un bloque compacto, líneas cortas y una enorme disciplina táctica. Bubista suele alternar entre un 4-3-3 y un 4-2-3-1, aunque la idea siempre es la misma: reducir espacios, obligar al rival a jugar por afuera y recuperar la pelota para salir con velocidad. Esa organización le permitió neutralizar durante largos pasajes a selecciones como España y resistir la presión de Uruguay cuando el partido se volvió adverso.
Ante el conjunto español, Cabo Verde prácticamente cedió la iniciativa durante todo el encuentro, pero defendió con inteligencia los espacios interiores y frustró a uno de los equipos de mejor circulación del campeonato. Contra Uruguay mostró otra faceta: golpeó primero con un golazo de tiro libre de Kevin Pina, sufrió la remontada sudamericana y volvió a empatar gracias a su capacidad para competir hasta el final. En el cierre de la fase de grupos, frente a Arabia Saudita, tampoco renunció al ataque pese a que el empate le alcanzaba para clasificar y terminó el partido más cerca del arco rival que del propio.
El arquero Vozinha, de 40 años, es uno de los grandes símbolos del plantel. Su experiencia y liderazgo fueron determinantes para sostener al equipo en los momentos de mayor presión. Delante suyo aparece una defensa sólida integrada por futbolistas como Pico Lopes, Diney Borges, Wagner Pina, Joao Paulo y Steven Moreira, con laterales que priorizan el orden defensivo, aunque se proyectan cuando encuentran espacios.
En el mediocampo sobresale Kevin Pina, quizás el jugador más influyente del equipo por despliegue, recuperación y capacidad para llegar desde segunda línea. Junto a él suelen alternarse Deroy Duarte, Jamiro Monteiro y Laros Duarte, quienes aportan intensidad, presión y fortaleza física. Ese sector explica buena parte del funcionamiento caboverdiano: no necesita dominar la pelota para sentirse cómodo y, cuando recupera, busca progresar rápidamente con pocos pases.
En ataque, la referencia histórica sigue siendo el capitán Ryan Mendes, futbolista con amplia trayectoria internacional y uno de los líderes de los "Tiburones Azules". Lo acompañan delanteros con características muy diferentes pero complementarias: Dailon Livramento aporta potencia para fijar centrales y atacar espacios, mientras que extremos como Willy Semedo, Jovane Cabral, Garry Rodrigues y Hélio Varela ofrecen velocidad, desequilibrio y profundidad por las bandas.
Las transiciones ofensivas representan la principal amenaza para Argentina. Cabo Verde puede pasar de defender con diez jugadores detrás de la línea de la pelota a generar una situación de peligro en apenas dos o tres pases, especialmente cuando encuentra espacios a la espalda de los laterales rivales. Además, cuenta con una pelota parada peligrosa, como demostró el tiro libre de Pina frente a Uruguay, por lo que el equipo de Scaloni deberá evitar infracciones innecesarias cerca del área y mantener la concentración en cada acción detenida.
Otra de las fortalezas del conjunto africano es su identidad grupal. Muchos de sus futbolistas nacieron en Portugal, Francia, Países Bajos o Luxemburgo, países donde reside gran parte de la diáspora caboverdiana, pero eligieron representar al archipiélago y Bubista consiguió construir un grupo muy unido, competitivo y comprometido. Esa cohesión fue uno de los factores que explican una campaña histórica para un país que obtuvo su independencia de Portugal en 1975 y que nunca había disputado una Copa del Mundo.
La principal debilidad de Cabo Verde aparece cuando debe asumir el protagonismo. Se siente mucho más cómodo esperando y aprovechando los espacios que dejando la iniciativa. Por eso, un gol temprano de Argentina podría modificar por completo el desarrollo del encuentro y obligarlo a abandonar el plan que mejores resultados le dio durante el torneo. Si la Albiceleste consigue mover la pelota con paciencia, acelerar por dentro y cambiar de orientación para atacar los costados, tendrá mayores posibilidades de romper un entramado defensivo que ya demostró ser muy difícil de vulnerar.
En la previa del partido también hubo espacio para los gestos de admiración. El presidente de Cabo Verde, José María Neves, aseguró que enfrentar a Lionel Messi representa "un gran honor" para su país, aunque no renunció a la ilusión deportiva y lanzó un pronóstico que recorrió el mundo: "Vamos a ganar por 1-0", afirmó. Además, confirmó que antes del encuentro le entregarán al capitán argentino una camiseta de la selección caboverdiana con su apellido y el número 10 como homenaje. "Messi es el mejor del mundo. Representa la excelencia y la perfección del fútbol", había dicho anteriormente el mandatario.
Argentina parte como amplia favorita, pero en el cuerpo técnico de Scaloni evitan cualquier exceso de confianza. La campaña de Cabo Verde demostró que se trata de un rival incómodo, paciente, intenso y muy bien trabajado desde lo táctico. La "Albiceleste" tendrá la obligación de asumir el protagonismo desde el inicio, pero también deberá mantener el equilibrio para no darle al conjunto africano el escenario que más disfruta: recuperar la pelota y castigar con velocidad en cada transición.
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