Dime qué auto andas y te diré a quién votas

¿Los republicanos que manejan pick-ups le pusieron un freno a Trump?

Luego de anunciar nuevos aranceles a los autos que llegan importados desde México y Canadá, el Presidente de EE.UU. mantuvo conversaciones con los ejecutivos de los tres grandes de Detroit y dilató la medida 30 días. ¿Qué lo hizo cambiar de opinión?

Donald Trump se puso en contra de gran parte de sus votantes.
Donald Trump se puso en contra de gran parte de sus votantes.

Parece una humorada, una conclusión facilista o hasta un ejercicio de la teoría lombrosiana, pero no. 

Donald Trump cambió de opinión y, apenas 24 horas después de anunciar nuevos aranceles de 25% para los productos (incluidos los autos) que EE.UU. importa desde México y Canadá, decidió pisar el freno por algo que se evidencia en el comportamiento de gran parte de su electorado.

¿Por cuánto tiempo? Hasta el 2 de abril, por lo menos. ¿Y qué lo hizo modificar su decisión? Su teléfono en la Casa Blanca no paró de sonar y del otro lado tuvo llamados de los tres grandes de Detroit: Ford, General Motors y Stellantis (Chrysler).



Los ejecutivos de las automotrices más representativas de la cultura estadounidense querían explicarle que su intempestiva decisión (aunque anunciada incluso en campaña y dilatada de febrero a marzo) traería muchas complicaciones, incluido el aumento de precios en varios modelos, muchos de ellos pick-ups full size, el vehículo preferido de miles de estadounidenses.

Pero lo que -dicen- ayudó a que Trump termine de tomar la decisión es que circula un reporte que indica que los propietarios de ese tipo camionetas tienen aproximadamente el doble de probabilidades de decir que son republicanos que los demócratas.

Tener una pick-up full size representa "el sueño americano" de muchos estadounidenses.
Tener una pick-up full size representa "el sueño americano" de muchos estadounidenses.



Más allá de esto, GM, Ford y Stellantis iniciaron un diálogo en el que reclamaron reglas claras, certidumbre y prometieron invertir más, aunque no es algo que se logre de un día para otro.

Ya se habla que de mantenerse el esquema de aranceles anunciado (de 25%), el impacto en precios sería de alrededor de US$3.000 en los vehículos hechos en EE.UU. con componentes importados y de hasta US$ 7.000 en las pick-ups y SUV que llegan desde México o Canadá.

Es que hay que entender que la cadena de suministro es compleja y las piezas viajan entre EE.UU., Canadá y México varias veces antes de que el producto esté terminado.



Para la gestión Trump, son 34 los modelos afectados pero la lista actualizada crece a 47 según un relevamiento privado e incluye marcas como Audi, BMW, Honda, Hyundai, KIA, Mazda, Mercedes-Benz, Nissan y Volkswagen, entre otras.

¿Habrá excepciones para algunos modelos por valor, segmento o por cuándo se inició su producción? Puede ser una variable de negociación, nadie lo sabe, todo cambia minuto a minuto.

Mientras esto ocurre, Honda ya anticipó que el próximo Civic será producido en Indiana y no en México, y Volvo también analiza trasladar parte de su producción a suelo estadounidense para evitar quedar poco competitivo en precios; la sueca que es parte del grupo Geely ya hizo lo propio en Europa, dejando de fabricar en China.



La tierra de la libertad (y de las grandes camionetas)

Para entender la lógica del volantazo de Trump vale repasar cómo es el comportamiento del mercado estadounidense: el año pasado se vendieron 16 millones de vehículos, un 3% más que en 2023.

De ese total, el 61% fueron autos producidos en EE.UU. lo que marca que a pesar del régimen de importaciones, el cliente prefiere el "Built in America". A su vez, el 30% del mercado se lo quedaron dos de los tres de Detroit: Ford y GM.

Tres de los diez modelos más vendidos fueron camionetas grandes: la Ford F-150 hecha localmente quedó segunda (perdió el liderazgo a manos de la Toyota RAV4); la Chevrolet Silverado fabricada en México fue quinta y su "hermana", la GMC Sierra 1500 cerró el Top Ten.



A estas "chatas" se les puede sumar las también mexicanas RAM, que no están entre las preferidas por los estadounidenses pero que forman parte del club de las "full size".

Motores V8, carrocerías de 6 metros de largo, más de tres toneladas de peso, asientos que parecen los de un living y una docena de posavasos para llevar Coca-Colas XL forman parte de sus características.

Chevrolet fabrica la Silverado en México y la Silverado Heavy Duty en Canadá.
Chevrolet fabrica la Silverado en México y la Silverado Heavy Duty en Canadá.



Claro que no se puede generalizar porque EE.UU. es también "la tierra de la libertad" y del "sueño americano", y parte de eso hoy se traduce en poder comprar un Tesla (paradójicamente comandada por un republicano anti-woke y cercano al poder como Elon Musk).

La marca de autos 100% eléctricos tuvo el 4% de las ventas en 2024, quedó novena como marca (con más de 630.000 unidades), y el Model Y fue el cuarto modelo en ventas acumuladas (más de 370.000 unidades).

El caso de las camionetas grandes penalizadas con impuestos en medio de una disputa entre países parece ser el ejemplo de que Trump podría estar pegándose un tiro en el pie al castigar a sus propios votantes, los del interior de un país históricamente dividido en republicanos y demócratas. 



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