La industria automotriz vislumbra un mercado de 700.000 autos pero pide cambios
Panorama 2026

La industria automotriz vislumbra un mercado de 700.000 autos pero pide cambios

Con una proyección de crecimiento de la economía, una inflación a la baja y tasas más lógicas, la venta de autos 0 KM tiene todo para modernizar un parque de 14,3 años de antigüedad promedio. Pero, ¿qué pasará con la producción y las exportaciones si no hay reformas?

Sergio Cutuli 19 diciembre de 2025

"Para 2026 estamos previendo un crecimiento de la economía argentina de entre 4% y 5%, y si a eso le agregamos una continuidad de la baja de inflación, las estimaciones de la industria hablan de un mercado con unas 670.000 unidades para 2026, pero nosotros creemos que se puede llegar a las 700.000 unidades", dijo Gustavo Salinas, Presidente de Toyota Argentina, en el evento de balance de año.

En la misma sintonía se mostró su predecesor en el cargo, Daniel Herrero, CEO de Prestige Auto, representante de Mercedes-Benz: "Vemos que el mercado puede crecer y que va a estar muy relacionado al crédito que pueda aparecer. Entiendo que a lo largo de 2026 va a haber asimetrías entre los diferentes negocios, como el minero, petrolero o agrícola, pero estimamos que los patentamientos van a llegar a las 700.000 unidades".

Con sutiles diferencias, el resto de los directivos ve con igual o mayor optimismo lo que será un año de consolidación en el que se volverían a recuperar cifras que hace no mucho tiempo se habían fijado como piso, proyectando incluso un objetivo algo utópico de 1.000.000 de unidades.



Todos enfatizan que son conscientes del escenario apocalíptico de hace tres años, pero sienten que -pasado el vaivén económico y electoral- arranca el momento de concretar y profundizar los cambios de fondo, y es de esperar que en los próximos meses insistan con su concreción. 

El Presidente Javier Milei confía, según sus propias palabras, en que "para mitad del año que viene o cerca de agosto, la inflación va a converger a 0 y algo... seguro va a empezar con 0", lo cual ilusiona con una estabilidad mayor, a falta de una demorada recuperación de los salarios que permita ya no sólo que la gente vuelva a tener poder de compra sino también capacidad de ahorro, algo muy difícil de imaginar para la gran mayoría.

Si eso ocurre, y de la mano de la financiación con tasas más bajas, el mercado puede crecer para darle la posibilidad a quienes tienen desde hace tiempo demorado el cambio de su vehículo. Cabe recordar que el más reciente informe del parque circulante arrojó que la antigüedad promedio es de 14,3 años.



La mayor competencia, por el arribo de marcas y modelos y stocks abultados, debería -a su vez- propiciar una baja de precios (que también derramaría sobre los usados) y una multiplicación de beneficios y promociones para acercar a clientes ávidos de hacer realidad el sueño de su 0 KM.

Eso por el lado de las ventas, de los concesionarios, de lo que pasa en la calle pero... ¿Y puertas adentro de las fábricas? Es probable que lo que más se venda ya no sea producto nacional (hoy 6 de los 10 más patentados son hechos localmente) sino importado, incluyendo lógicamente en este concepto a modelos que llegan principalmente desde Brasil. Y recordemos que quienes más volumen importan son las terminales, muy por encima de los importadores.

Una por una

Las terminales hoy viven realidades muy distintas, y cada una está apelando a su propia receta para mejorar su presente y garantizar su futuro. Por eso, cuando se habla de industria automotriz argentina no se puede (ni se debe) generalizar.



Por caso, Toyota volverá a tener un año full con tres turnos y sábados laborables, abocada a abastecer la demanda del mercado interno y fundamentalmente de exportación, a la espera de ver cómo se amplía más allá de Hilux y SW4.

En contrapartida, General Motors se aferra a la Tracker (que también se fabrica en Brasil), modelo que afortunadamente tiene buen volumen de ventas, pero claramente necesita un nuevo proyecto para sostener una planta que es de las más importantes y modernas que la compañía tiene en el mundo.

En el medio hay otros escenarios, como el de Ford que pisará el acelerador para producir más unidades de Ranger, sumar la versión de cabina simple y más adelante la electrificada. 



Del otro lado del alambrado, Volkswagen tendrá un año difícil en el que, mientras produce la actual Amarok y aún lamenta la ida de Taos, deberá alistar la línea para recibir la Nueva Amarok, tratando de cumplir con el calendario que fijó el inicio de producción para diciembre 2026.

Algo similar le sucederá a Renault, a la que el año le quedará "largo"; es que tras la partida de Nissan, quedó sola en una Santa Isabel que despidió al trío Sandero, Stepway y Logan (antes a Alaskan) y que continúa sólo con Kangoo, mientras se instala todo para concretar el ansiado proyecto Niágara que promete darle más aire.

En Córdoba, Stellantis le prende una vela al "eterno" Fiat Cronos y apuesta a la consolidación, sobre todo en Brasil, de las pick-ups Titano y RAM Dakota. Y en El Palomar confía en que se recupere la demanda de Peugeot 2008 y se mantenga el interés de la gente en el 208, dos modelos recientes pero que llegaron a pelear en un escenario muy disputado y con alternativas importadas interesantes.



Mercedes-Benz (Prestige Auto) está en plena expansión, buscando nuevos mercados de exportación (se habla de México y África), aprovechando la flexibilidad de no tener los alemanes in house, y es por eso que adelantó un incremento de la producción de Sprinter, la importación de más autos, y hasta la llegada de la marca de lujo Maybach.

Mercedes-Benz está buscando nuevos destinos de exportación para Sprinter.
Mercedes-Benz está buscando nuevos destinos de exportación para Sprinter.

Cuando se hace mención a producción automotriz intrínsecamente también se lo hace a las exportaciones, que es lo que permite generar dividas e importar partes y productos terminados. 



La gran preocupación de todos los actores antes mencionados pasa por saber si se van a mejorar las condiciones para los vehículos hechos en Argentina que van a otros mercados.

Una y otra vez el reclamo pasa por la presión impositiva que, de no modificarse, puede ocasionar perder algunos destinos a manos de competidores que corren con ventaja y no exportan hasta 12 puntos en impuestos.

En un momento en el que se menciona con fuerza el término "reformas", aparece como imprescindible que se haga algo en términos fiscales para alivianar la carga que supone las retenciones a las exportaciones, los Ingresos Brutos (muchas veces multiplicado a lo largo de la cadena), el impuesto sobre los créditos y débitos, y las tasas provinciales y municipales.



Suena tan lógico como necesario que así sea, pero lo que lo hace ver improbable es que este reclamo se da en un momento en el que hay municipios bonaerenses que crean o suben tasas para sostener sus estructuras, poniendo en jaque el desarrollo comercial de quienes tienen sus negocios en esos distritos.

La búsqueda de la eficiencia también juega un rol fundamental para el crecimiento y la sustentabilidad de un sector que supo tener grandes márgenes de ganancia, con empresas que hoy ven -a nivel mundial- que la feroz competencia las obliga a afinar el lápiz y a ser mucho más criteriosas y certeras al tomar decisiones.

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