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Bomba: VW, Toyota, Stellantis y GM, en contra de los autos chinos ensamblados en Brasil

Las automotrices que más peso tienen en el país vecino le enviaron una carta al Presidente Lula en la que le hacen saber su descontento ante la posibilidad que apruebe incentivos a los componentes importados para armar localmente, por solicitud de BYD. Advierten por pérdidas de empleo y dependencia tecnológica.

Stella Li, Vicepresidenta global de BYD junto al Presidente de Brasil, Lula da Silva.
Stella Li, Vicepresidenta global de BYD junto al Presidente de Brasil, Lula da Silva.
Sergio Cutuli 29 julio de 2025

Una bomba acaba de estallar en Brasil, donde el grueso de la industria automotriz de ese país decidió hablar, ahora antes de que sea demasiado tarde. 

Los presidentes de Volkswagen, Toyota, Stellantis (que controla Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep y RAM) y General Motors (Chevrolet), le enviaron una carta conjunta al Presidente Luiz Inácio Lula da Silva, advirtiendo que el sector enfrentará duras consecuencias si su Gobierno aprueba un paquete de beneficios para favorecer el ensamblado de autos de origen chino.

¿Qué hay detrás de esto? Lo que unió a estas terminales fue las reiteradas solicitudes que la china BYD le hizo al Gobierno brasileño para reducir los impuestos sobre los kits de automóviles que se importarán de China para su acabado en Brasil.



En febrero, BYD solicitó la reducción de los impuestos de importación sobre vehículos semi-ensamblados (SKD) y completamente desarmados (CKD) del 20% al 10% para vehículos híbridos, y del 18% al 5% para vehículos 100% eléctricos.

Los fabricantes afirman que fomentar la importación de vehículos en formato SKD o CKD provocará despidos en el sector automotor.

Esta solicitud será el temario de una reunión extraordinaria del Comité Ejecutivo de la Cámara de Comercio Exterior (Gecex-Camex), la cual tendrá lugar este miércoles 30 de julio.



"Es nuestro deber advertir, señor Presidente, que este círculo virtuoso de fortalecimiento de la industria nacional está en riesgo y sufrirá un duro golpe si se aprueba el incentivo para importar vehículos desarmados para ser terminados en el país", comienza.

"Contrariamente a lo que algunos quieren hacer creer, la importación de conjuntos de partes y piezas no será una etapa de transición hacia un nuevo modelo de industrialización, sino que representará un estándar operativo que tenderá a consolidarse y prevalecer, reduciendo el alcance del proceso productivo nacional y, en consecuencia, el valor agregado y el nivel de generación de empleo", añade.

"En aras de la igualdad y la búsqueda de competitividad, esta práctica perjudicial puede extenderse por toda la industria, afectando directamente la demanda de autopartes y mano de obra. Sería una fuerte involución, que no contribuiría en absoluto al nivel tecnológico de nuestra industria, a la innovación o a la ingeniería nacional", subraya.  



"De hecho, representaría un legado de desempleo, desequilibrio de la balanza comercial y dependencia tecnológica", puntualiza.

La carta continúa indicando que las marcas esperan que el Gobierno garantice la igualdad de condiciones, sin favorecer a quienes importan autos desmontados ni a los producidos en el extranjero con subsidios; a su vez señalan que se invertirán R$180 mil millones en Brasil en los próximos años, lo que representa un compromiso con el fortalecimiento de la industria nacional.

Los autos chinos llegaron importados, en un primer momento, totalmente armados.
Los autos chinos llegaron importados, en un primer momento, totalmente armados.



Asimismo, recuerdan que la cadena de producción del sector automotor representa el 2,5% del Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil y el 20% del PIB de la industria manufacturera, además de generar 1,3 millones de empleos e ingresos anuales de US$ 74.700 millones.

BYD acaba de levantar una planta en Camaçari, Bahía en la que destinó parte de su inversión de R$5.500 millones, para comenzar a ensamblar localmente algunos modelos. 

Mientras tanto, en su pedido al Gobierno, busca que se le permita importar otros (Song Plus, Dolphin, Yuan, así como las camioneta Shark y una nueva pick-up compacta), parcialmente ensamblados. 

Prácticamente todos sus componentes llegarían a Brasil por barco, y -para justificar la solicitud de esta excepción- BYD argumenta que estos modelos son mucho más eficientes energéticamente que modelos similares producidos en Brasil.

En el texto original del arancel exento, se enfatiza el término "incompleto", lo que significa que se añadirían algunos componentes hechos en Brasil, pero no especifica cuáles ni demostró tener contratos o estar negociando con proveedores locales.



Este ida y vuelta explosivo parece ser sólo el comienzo, donde el Gobierno de Lula tendrá que ser asertivo en los pasos a seguir, más aún respondiendo a su pasado sindical y al frente de las luchas de los trabajadores metalúrgicos.

BYD ya inauguró su planta en Brasil donde, de momento, sólo ensambla sus autos.
BYD ya inauguró su planta en Brasil donde, de momento, sólo ensambla sus autos.

A continuación, el texto completo de la carta que las automotrices le enviaron a Lula:



Excelencia, Presidente Lula,

Con nuestros más atentos saludos, queremos expresar nuestra preocupación por el futuro de la industria automotriz brasileña.

Desde la década de 1950, el sector ha sido un importante motor de la industrialización y el crecimiento económico de Brasil. Nació de una visión de desarrollo, impulsando con su expansión uno de los parques industriales de vehículos y autopartes más grandes y diversificados del mundo.



La cadena de producción automotriz El país cuenta con cifras consistentes que avalan el éxito de la estrategia de localización de la producción de vehículos y sus componentes. 26 fabricantes de vehículos y 508 productores de autopartes operan en el país, conformando una cadena de producción responsable del 2,5% del PIB de Brasil, el 20% del PIB de su industria manufacturera, la generación de 1,3 millones de empleos y una facturación anual de US$74.700 millones.

Nuestra industria planea invertir R$180.000 millones en los próximos años, con R$130.000 millones en el desarrollo y la producción de vehículos y otros R$50.000 millones en la industria de autopartes.

Esta sólida cadena industrial se ha consolidado a lo largo de los años.



Más de 70 años de presencia en Brasil. Las sucesivas oleadas de inversión a lo largo de este período histórico han consolidado las capacidades industriales, tecnológicas, de desarrollo de productos e ingeniería de nuestro sector, impactando positivamente la economía y la sociedad. La industrialización urbanizó el país, expandió el mercado laboral, impulsó la educación y la ciencia, y conectó el desarrollo económico y social. Además de generar una base industrial como pocas en el mundo, también impulsó la consolidación de la ingeniería nacional.

¿Por qué Europa hizo tantas concesiones en el acuerdo comercial con Donald Trump?
Es nuestro deber advertir, Sr. Presidente, que este círculo virtuoso de fortalecimiento de la industria nacional se ve amenazado y sufrirá un duro golpe si se aprueba el incentivo para la importación de vehículos desmontados para su acabado en el país.

Contrariamente a la creencia popular, la importación de piezas no será una transición hacia un nuevo modelo de industrialización, sino que representa un patrón operativo que tenderá a consolidarse y prevalecer, reduciendo el alcance del proceso productivo nacional y, en consecuencia, el valor agregado y la generación de empleo.



En aras de la igualdad y la búsqueda de la competitividad, esta práctica perjudicial podría extenderse a toda la industria, afectando directamente la demanda de autopartes y mano de obra. Sería una regresión significativa que en nada contribuiría al nivel tecnológico de nuestra industria, a la innovación ni a la ingeniería nacional. De hecho, representaría un legado de desempleo, desequilibrio comercial y dependencia tecnológica.

Presentamos nuestros argumentos a su consideración, Sr. Presidente, con la esperanza de que su gobierno garantice la igualdad de condiciones en el mercado prohibiendo los privilegios para la importación de vehículos desmontados o producidos en el extranjero con subsidios. Confiamos en la sensibilidad de Su Excelencia para preservar la competencia leal y proteger la industria que produce en Brasil.

Nuestras inversiones continuas se traducirán en nuevas plantas industriales, más empleos, valor añadido y una nueva generación de vehículos cada vez más sostenibles. Por lo tanto, reafirmamos, de manera concreta, nuestro compromiso con el fortalecimiento de la industria nacional y el desarrollo económico y social.



Atentamente,

Ciro Possobom, Volkswagen Brasil
Evandro Maggio, Toyota Brasil
Emanuele Cappellano, Stellantis Automóviles Brasil
Santiago Chamorro, General Motors Brasil
 



Con información de Estadao y AutoData.

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