El colapso demográfico es un tema que preocupa a muchos países. Personajes más que ilustres del ecosistema digital planetario, como Elon Musk, hay ayudado a sostener este tema en la conversación pública. Por supuesto, con guerras, recesiones y demás flagelos, el problema demográfico no parece tan acuciante y sus efectos negativos no son tan inminentes. Algo similar pasa con el calentamiento global. Después vemos...
Pero el problema está...y en países como Corea del Sur, es un problema MUY GRANDE.
En su cuenta de X, Rafael Rofman analizó los números más frescos sobre Argentina. Hace unos dias se publicaron los datos oficiales de nacimientos de 2023 y como era esperable, siguen bajando: en concreto, -7% respecto de 2022. "No es motivo de alarma, pero es necesario responder, para evitar riesgos y aprovechar oportunidades, adaptando políticas e instituciones", dice Rofman.

Rofman es Licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires, magíster en Demografía Social de la Universidad Nacional de Luján y Ph.D. en Demografía de la Universidad de California en Berkeley (Estados Unidos).
Actualmente, es Investigador Principal de CIPPEC, entre otras cosas.
Más allá de la tendencia general, hay un alentador. "Hay buenas noticias", dice Rofman. ¿Cuáles? "La caída sigue siendo más rápida entre las adolescentes (-10% en 2023). Estos son casi siempre embarazos no intencionales que dificultan la vida a mujeres que estudian o están comenzando a trabajar. Evitarlos es todo ganancia, para ellas y la sociedad", dice.

Además, la caída también se concentra en mujeres de menos educación. Los nacimientos de mujeres con baja educación cayeron 67% desde 2014 y los de mujeres con alta educación 28%. Aún mejor, los de adolescentes con baja educación cayeron más del 80%.

Así lo resumen Rofman: "Son más mujeres con más oportunidades, que podrán completar su educación o conseguir mejores empleos. En términos económicos, es más capital humano para todos y un bono demográfico más profundo. Tremendas oportunidades que, si aprovechamos, nos permitirán crecer más rápido!".
Pero...y esto es lo no tan bueno, "también implica más envejecimiento poblacional en el largo plazo y, si no se revierte, un achicamiento de la población".
El envejecimiento es inevitable, y ya está ocurriendo. La edad promedio es hoy unos 40 años y va a aumentar lentamente, cerca de un año por década.
Esto obliga, entre otras cosas, a repensar el sistema previsional, para hacerlo más justo y sostenible. "No es muy complicado, pero requiere decisiones políticas. Hace tiempo que venimos hablando del tema y es hora de avanzar con consensos", dice Rofman.
Por otro lado, la población está creciendo y así va a seguir en las próximas décadas. "Recién en 2050 podría empezar a declinar suavemente", dice Rofman. "Si la fecundidad se estabiliza en los niveles actuales, la población va a oscilar entre los 45 y 50 millones durante los próximos 50 años", agrega.

Por eso Rofrman corta en seco la paranoia demográfica: "Bo tiene mucho sentido alarmarse por un posible 'despoblamiento'. Ese es un escenario de muy largo plazo y baja probabilidad. Si hay que trabajar en facilitarle la vida a quienes quieren tener hijos y en hacer más productiva a nuestra fuerza laboral".
- Lo primero se logra con mejores licencias parentales, sistemas de cuidados y educación gratuita de calidad, entre otras cosas.
- Lo segundo implica aumentar el capital humano, el capital físico y el uso de tecnología.
El desafío, resume el experto, "no es aumentar la población, es aumentar su productividad". Un poco más en criollo: "Tenemos que hacernos ricos antes de hacernos viejos y eso quiere decir mejorar (y mucho) la educación, la inversión y la adopción de tecnología. Esa es la tarea urgente".
La situación en CABA
En los últimos ocho años, la cantidad de nacimientos en la Ciudad de Buenos Aires disminuyó más de la mitad: en 2024, en el Registro Civil porteño se inscribieron 37.864 nacimientos, frente a los 76.298 nacimientos de 2016. "No se trata de una tendencia local, sino que se da a nivel nacional (y también, mundial). En Argentina, la tasa de fecundidad descendió un 36% entre 2014 y 2022", dicen desde CIPPEC.
Según los especialistas, las expectativas de las familias no se centran en aumentar la cantidad de hijos/as, sino en mejorar sus condiciones de vida y capacitarlos para que puedan aprovechar las oportunidades que se les presenten. Para eso, insisten, "es clave mejorar el acceso a la educación y los servicios de cuidado desde la primera infancia".