Crocs se ha convertido en una empresa valorada en US$ 8.000 millones, alcanzando una popularidad similar a la de Justin Bieber. Su atractivo radica en ofrecer un calzado rápido y cómodo para niños y adolescentes, ideal para ir al colegio.
- Sin embargo, numerosas escuelas en Estados Unidos han comenzado a prohibir estos zapatos, citando preocupaciones de seguridad y distracción.
Oswaldo Luciano, enfermero escolar en Nueva York y padre de dos hijos, comentó a la agencia Bloomberg que en sus conversaciones con otros enfermeros, la mención de lesiones en los pies a menudo se asocia con el uso de Crocs.
Luciano apoya las prohibiciones, argumentando que son necesarias por motivos de seguridad. Decenas de instituciones en al menos 12 estados han prohibido el uso diario de estos zuecos, especialmente debido a que algunos estudiantes tienden a tropezar y caer sin las correas de seguridad.
La política de uniforme escolar de Lake City Elementary, en Georgia, establece que "todos los alumnos deben usar zapatos cerrados por seguridad", excluyendo a Crocs. Asimismo, el código de vestimenta de la escuela secundaria LaBelle en Florida especifica que "se deberá usar calzado seguro en todo momento", prohibiendo explícitamente estos zapatos.

Anne Mehlman, presidenta de Crocs, afirmó que la empresa no tiene conocimiento de datos que respalden un aumento en las prohibiciones. A pesar de esto, Crocs ha visto triplicar sus ventas anuales en los últimos cuatro años, recuperando su relevancia tras una década de estancamiento. Con el apoyo de celebridades y el auge de la comodidad durante la pandemia, la marca se ha posicionado entre las favoritas de los adolescentes.
Sin embargo, hay indicios de que el crecimiento de Crocs podría estar desacelerándose. Se anticipa que el aumento de ventas en el tercer trimestre, crucial para las compras de regreso a clases, sea de solo 0,4%, el nivel más bajo desde 2020. La situación económica también afecta la lealtad de los consumidores, quienes buscan ofertas ante el aumento de precios.
Siobhan Joshua, técnica farmacéutica en Nueva York, compartió que compró un par de zapatillas para su hija de 10 años después de que su escuela prohibiera los Crocs por razones de seguridad. Su hija sufrió una lesión en la pierna al quedar atrapada en una escalera mecánica con uno de sus zapatos. A pesar de la prohibición escolar, Joshua mencionó que su hija sigue disfrutando de sus Crocs fuera de la escuela, lo que refleja la ambivalencia que genera la marca.
Para Crocs, las restricciones impuestas por las escuelas son "desconcertantes", ya que, a pesar de las prohibiciones, consideran que sus zapatos siguen siendo una opción válida para el uso diario.


