Mercado de segunda mano para dispositivos de generaciones pasadas

El mercado de usados dejó de ser una opción de segunda para convertirse en la primera elección de muchos.
El mercado de usados dejó de ser una opción de segunda para convertirse en la primera elección de muchos. Archivo
19 enero de 2026

El mercado de la tecnología en Argentina siempre tuvo una dinámica particular, pero el fenómeno de los dispositivos de segunda mano alcanzó en este último tiempo una madurez que antes no veíamos. Lo que empezó como un rebusque entre conocidos para zafar de los precios de los equipos nuevos, hoy se transformó en un ecosistema profesionalizado donde la economía circular y la necesidad de cuidar el bolsillo se encuentran. En un contexto donde la tecnología avanza rápido, pero los presupuestos suelen correr por detrás, el mercado de usados dejó de ser una opción de segunda para convertirse en la primera elección de muchos.

Para entender este auge hay que mirar cómo cambiaron los hábitos de consumo. Antes, el usuario argentino estiraba la vida útil de su teléfono hasta que el aparato no encendía más. Hoy, el ciclo es distinto: hay un flujo constante de personas que renuevan sus equipos cada dos años, lo que alimenta una oferta de dispositivos que todavía tienen mucho para dar. Ya no hablamos de teléfonos rotos o desactualizados, sino de terminales que, con un buen mantenimiento, rinden casi como uno recién salido de la caja.

La vigencia de los clásicos y el valor de reventa

Uno de los pilares de este mercado es la durabilidad de ciertos modelos que parecen resistir el paso del tiempo mejor que otros. Es el caso, por ejemplo, del iPhone 11. A pesar de los años que pasaron desde su lanzamiento, sigue siendo uno de los equipos más buscados en las plataformas de usados y en los locales que hacen "refurbished" (reacondicionamiento). ¿Por qué pasa esto? Principalmente por el soporte de software y la calidad de construcción. Para muchos estudiantes o personas que quieren entrar al mundo de Apple sin desembolsar una fortuna, este modelo representa ese equilibrio perfecto entre funcionalidad y estatus accesible.



Esta capacidad de ciertos equipos para mantener su valor es lo que profesionalizó el sector. Hoy existen locales que te toman tu equipo usado como parte de pago, le hacen un service completo, cambian la batería y lo vuelven a poner en el mercado con garantía. Esto le sacó el miedo al comprador que antes temía ser estafado en una operación por redes sociales. Ahora, el mercado de segunda mano ofrece una seguridad que antes era impensada, permitiendo que la rotación de dispositivos sea mucho más ágil.

El mercado de usados dejó de ser una opción de segunda para convertirse en la primera elección de muchos.
El mercado de usados dejó de ser una opción de segunda para convertirse en la primera elección de muchos.

La gama media: el motor del recambio

No todo en el mundo de los usados es alta gama de años anteriores. Hay un segmento muy fuerte de dispositivos que salieron hace apenas una o dos temporadas y que vuelan de las estanterías virtuales.



En esta gama, Samsung A55, por ejemplo, se volvió una de las figuritas difíciles de conseguir en el mercado de segunda mano. Al ser dispositivos que nuevos tienen un precio considerable, encontrarlos usados, con poco tiempo de uso y en buen estado, es una oportunidad que muchos no dejan pasar. La evolución de este comercio permitió que la clase media no tenga que bajar de pretensiones técnicas; simplemente aprendió a comprar de forma más inteligente, buscando ese "hueco" donde el precio baja considerablemente ni bien el equipo sale de la tienda oficial.

La democratización del acceso a la conectividad

El mercado de usados también cumple una función social que muchas veces se pasa por alto: permite que sectores que antes estaban desconectados o limitados a equipos muy básicos puedan acceder a herramientas dignas. No todo el mundo necesita un procesador de última generación para editar video en 4K; la gran mayoría necesita que WhatsApp ande rápido, que la cámara sea decente y que la batería dure todo el día.

Incluso los modelos que nacieron como opciones económicas tienen su propio mercado de reventa. Es muy común ver circular equipos como el Samsung A06 entre quienes buscan su primer teléfono o necesitan un dispositivo secundario para trabajar. La existencia de este mercado secundario hace que la tecnología no quede olvidada en algún lado. Un teléfono que para alguien ya es "viejo" o lento, para otra persona puede ser la herramienta que le permita empezar un emprendimiento o mantenerse comunicado con su familia.



La profesionalización de la revisión técnica

Lo que realmente cambió el juego en Argentina fue la aparición de estándares de certificación para los usados. Hace unos años, comprar un teléfono de segunda mano era una lotería. No sabías si el puerto de carga estaba falseado o si la pantalla era original. Hoy, los principales actores del mercado de usados implementaron chequeos de más de treinta puntos clave.

Se verifica desde el estado de los sensores hasta la salud de la placa madre. Este proceso de reacondicionamiento le dio una nueva vida al comercio de dispositivos de generaciones pasadas. El vendedor ya no es solo alguien que quiere sacarse de encima un equipo viejo, sino que a menudo es una empresa que compra lotes, los mejora y los vende con un packaging propio. Esta formalización ayudó a que incluso los bancos y las tarjetas de crédito empiecen a ofrecer cuotas para productos usados, algo que antes era exclusivo para lo nuevo.

El mercado de usados dejó de ser una opción de segunda para convertirse en la primera elección de muchos.
El mercado de usados dejó de ser una opción de segunda para convertirse en la primera elección de muchos.



El factor ambiental y la conciencia de consumo

Más allá de la cuestión económica, que siempre es el motor principal, empezó a asomar una conciencia sobre el impacto ambiental. Fabricar un teléfono nuevo consume una cantidad enorme de recursos naturales y energía. Al elegir un dispositivo de una generación anterior, el consumidor está extendiendo la vida útil de un producto y reduciendo la basura electrónica.

Esta tendencia se nota sobre todo en las generaciones más jóvenes, que no tienen ese prejuicio que tenían los más grandes con lo usado. Para un chico de veinte años, comprar un equipo que ya tuvo un dueño es una decisión pragmática y responsable. No sienten la necesidad de tener el último modelo el día del lanzamiento, sino que prefieren algo que funcione bien y que sea coherente con su estilo de vida.

Buscando un mercado más transparente

El escenario actual muestra una integración cada vez mayor entre el mercado primario y el secundario. Las marcas empezaron a entender que el mercado de usados no es un enemigo, sino un aliado que ayuda a que sus clientes se mantengan dentro de la marca. Si alguien puede vender su equipo actual a un buen precio, es mucho más probable que compre el modelo nuevo de la misma firma.



La maduración del comercio de dispositivos de generaciones anteriores es, en definitiva, una señal de un mercado que se volvió más sofisticado. Ya no nos deslumbra el brillo de la caja nueva de la misma forma que antes; ahora valoramos la funcionalidad, el respaldo técnico y la posibilidad de acceder a tecnología de punta sin descuidar la estabilidad financiera personal. En un mundo que nos empuja constantemente a consumir lo último, el mercado de usados en Argentina se planta como una alternativa lógica, sustentable y, sobre todo, muy nuestra.

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