Las grandes tecnológicas atraviesan una nueva fiebre del oro. Pero esta vez el mineral no se extrae de minas, sino de chips. Amazon, Google, Microsoft y Meta anunciaron que destinarán más de US$ 350.000 millones este año en inversiones de capital vinculadas a la Inteligencia Artificial, y anticiparon un incremento aún mayor para 2026.
Según estimaciones de Joe Fath, socio de Eclipse VC, el gasto conjunto podría superar los US$ 400.000 millones. "Cada centavo que invierten en IA es un centavo ganado... quizás, después de un tiempo indeterminado", ironizó McCann en The Verge.
Un gasto sin retorno claro
La magnitud de la apuesta no tiene precedentes. Microsoft adelantó que su inversión será "mayor", Google que prevé un "incremento significativo", y Meta que su presupuesto será "notablemente superior".
Sin embargo, los retornos son todavía opacos. Mientras las grandes tecnológicas expanden su infraestructura de IA, empresas como OpenAI consumen efectivo a un ritmo frenético: se estima que alcanzará ingresos anualizados de US$ 12.000 millones, pero gastará 115.000 millones hasta 2029.
"Los inversores se preguntan: '¿Obtendré rentabilidad de esta inversión?'", señala McCann. El periodista advierte que esa tensión entre expectativas y resultados "es uno de los signos más claros de que algunos sectores de la IA se comportan como una burbuja".
Escasez de chips y FOMO corporativo
El entusiasmo por la IA se mantiene altísimo, pese a la falta de infraestructura. En el evento DevDay, ejecutivos de OpenAI reconocieron su preocupación por la escasez de capacidad de cómputo para escalar servicios como Sora o Pulse.
"Simplemente crear buenos productos no bastará si las empresas no pueden costear su expansión", apunta McCann, quien recuerda que incluso con suscripciones premium de US$ 200 mensuales, OpenAI sigue perdiendo dinero por los altos costos operativos.
Meta, por su parte, invierte miles de millones para reclutar ingenieros de IA mientras intenta recomponerse tras el fracaso de su aventura en el "metaverso". "No creo que estén obteniendo resultados que justifiquen esa inversión", dijo Fath, entrevistado por The Verge.
¿Burbuja a la vista?
Algunos ejecutivos del propio sector comienzan a admitir lo que los inversores ya sospechan. Sam Altman, CEO de OpenAI, reconoció que "muchas áreas de la IA me parecen actualmente una burbuja". Y Satya Nadella, CEO de Microsoft, fue más allá: "No creo que la Inteligencia Artificial General se vaya a alcanzar pronto".
- Aun así, el miedo a quedarse atrás (el clásico FOMO tecnológico) domina las reuniones corporativas. "Cuando se reúne el directorio, la pregunta inevitable es: '¿Qué estamos haciendo con la IA?'", describe Fath.
McCann concluye que esa presión "se está gestando en todos los sectores, empujando a las empresas a invertir para no parecer rezagadas". Pero advierte: "¿Y si la sobreinversión en IA resulta ser el lado equivocado del cambio? Bueno, al menos todos lo estaban haciendo."


