Datos El número que cambia todo: cuánto hay que ganar para no ser pobre
El INDEC difundió los datos de marzo y reveló cuánto necesitó una familia tipo para cubrir sus gastos básicos en medio de la aceleración de precios.
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La inflación en Argentina se refiere al aumento generalizado y sostenido en el tiempo de los precios de bienes y servicios en la economía. Cuando la inflación es alta, el poder adquisitivo de la moneda disminuye, ya que se requiere más cantidad de dinero para comprar la misma cantidad de bienes y servicios.
Argentina ha enfrentado desafíos significativos con respecto a la inflación en varias épocas de su historia económica. Factores como políticas económicas inconsistentes, déficits fiscales, deuda pública elevada, y fluctuaciones en el valor de la moneda han contribuido a la inestabilidad económica y a niveles de inflación más altos.
El país ha implementado diversas medidas para abordar la inflación a lo largo del tiempo, incluyendo programas de estabilización, ajustes en las políticas monetarias y fiscales, y negociaciones con organismos internacionales.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) es la entidad encargada de calcular y publicar el IPC, así como otras estadísticas económicas y sociales en el país. Si el IPC aumenta, se considera que hay inflación.
El INDEC difundió los datos de marzo y reveló cuánto necesitó una familia tipo para cubrir sus gastos básicos en medio de la aceleración de precios.
El Presidente admitió el impacto del 3,4% de inflación en marzo, lo calificó como "malo" y lo atribuyó a factores como el contexto internacional y la corrección de precios, aunque aseguró que espera una desaceleración en los próximos meses.
El organismo registró un avance trimestral de 9,4% y un alza interanual de 32,6%. Las divisiones de "Educación" y "Transporte" lideraron los incrementos de precios, con un fuerte impacto en los rubros regulados.
El FMI ajustó sus previsiones para 2026: proyecta menos crecimiento (3,5%) y una inflación del 30,4%, casi el doble de lo estimado meses atrás, en un contexto global adverso.
El INDEC difundirá el IPC de marzo y el Gobierno ya admitió que estará por encima del 3%; Caputo atribuyó la suba al petróleo, educación y transporte.
El ministro Luis Caputo adelantó que la inflación de marzo estará "seguramente arriba de 3%", impulsada por el shock petrolero y factores estacionales, aunque prometió que desde abril comenzará un proceso de desinflación con crecimiento.
El dato de inflación de marzo se ubicaría cerca del 3%, impulsado por subas en educación, tarifas y combustibles, en un contexto de leve aceleración tras el 2,9% de febrero.
El encarecimiento sostenido de los precios dejó de ser un fenómeno transitorio para convertirse en un desafío estructural de la época. A la suba de costos se suma un mercado laboral con menor dinamismo, una combinación letal para el poder adquisitivo que potencia el malestar social.
Con subas de hasta 20% en cortes populares, la carne vuelve a presionar el bolsillo y acelera el cambio de consumo hacia pollo y cerdo.
El REM del Banco Central corrigió al alza todas las previsiones: inflación más alta, dólar a $1.700 y señales que tensionan el escenario económico.
Mientras la inflación acumulada durante la gestión Milei promedió un 209%, los servicios públicos se multiplicaron hasta ocho veces y algunos alimentos prácticamente no variaron.
Los alquileres volvieron a acelerarse en CABA, ya le ganan a la inflación y un dos ambientes supera los $814.000, con fuertes brechas entre barrios.
El presidente reconoció que la desinflación será más lenta por ajustes pendientes en tarifas, suba del petróleo y el impacto del conflicto en Medio Oriente.
El apoyo al Gobierno resiste pese al deterioro económico, pero muestra límites claros, sobre un sostén de base firme sin capacidad de expansión.
La suba de 20% en la nafta empuja el IPC de marzo, mientras las consultoras ya proyectan una inflación de entre 2,8% y 3,2%.
El equilibrio fiscal es el comienzo del programa. No es su conclusión. Argentina tiene la primera mitad. La segunda mitad —la que convierte la estabilización en desarrollo— todavía espera en la agenda.
Los salarios registrados del sector privado volvieron a caer en términos reales en enero: los ingresos nominales subieron 2,1% mensual, por debajo de la inflación del 2,9%, marcando la quinta caída consecutiva en términos reales.
Operadores multiplican sus apuestas ante la guerra en Medio Oriente y el temor a un shock de oferta.
Parte de la explicación puede encontrarse en la inflación vista en los últimos meses, "quitando algo de poder de compra a los consumidores".