Shakespeare, espías y un crimen brutal: qué ver en Netflix, HBO MAX y cines
Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.
Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix, HBO MAX y cines.
1. Película para ver en cine: Hamnet
A finales del siglo XVI, el joven William Shakespeare (Paul Mescal) conoce a Agnes (Jessie Buckley), una figura enigmática a la que la comunidad mira con recelo y acusa de brujería. Desoyendo las advertencias familiares, William se enamora de ella y consigue que su hermano Bartholomew (Joe Alwyn) apruebe el compromiso. De la unión nace primero una hija y luego los mellizos Hamnet (Jacobi Jupe) y Giulia (Olivia Lynes). Incluso antes del nacimiento, Agnes es asaltada por visiones que anuncian la muerte de uno de sus hijos. Aunque sus temores se concentran en la frágil Giulia, es Hamnet quien fallece de manera inesperada a los once años, víctima de la peste bubónica, mientras su padre se encuentra en Londres. Devastado por la pérdida, William se sumerge en el trabajo y convierte el dolor en impulso creativo, dedicando a su hijo la obra que pasará a la historia como Hamlet, príncipe de Dinamarca.
La cineasta ganadora del Oscar Chloé Zhao (Nomadland) retoma en Hamnet un camino más íntimo y autoral después haber participado de una franquicia de superhéroes con Eternals. El film juega de manera explícita con la cercanía entre el nombre del hijo fallecido de Shakespeare y el de su tragedia más célebre, casi indistinguibles en el imaginario cultural. A partir de la novela homónima de Maggie O'Farrell, Zhao construye una recreación ficcional de un episodio decisivo en la vida del dramaturgo, no con la intención de explicar su obra desde la biografía, sino de indagar en el sustrato emocional que pudo haber dado origen a una de las grandes tragedias de la literatura occidental.
La directora evita quiebres temporales bruscos y opta por un relato lineal que dibuja el retrato de una relación amorosa poco convencional y de la vida familiar que se despliega a partir de ella. En ese recorrido, Hamnet se configura como una meditación sobre la pérdida y el duelo, sobre las distintas formas de habitar la melancolía y sobre la distancia que puede abrirse entre seres que alguna vez estuvieron profundamente unidos.
Esa densidad trágica se instala desde los primeros tramos del film mediante visiones y presagios que anticipan el desenlace. Este recurso vuelve previsible el desarrollo narrativo y atenúa la potencia emocional de algunos momentos centrales. A ello se suma una descripción excesivamente morosa de paisajes, ambientes y personajes, que conspira contra el interés del relato, así como una interpretación del niño que representa a Hamnet que se apoya en un repertorio reiterado de gestos y muecas, restándole matices al personaje. El film cobra vuelo en dos momentos: cuando los niños -disfrazados- interpretan a las brujas de Macbeth, y en la secuencia final, cuando se pronuncian parlamentos de Hamlet. La poesía de la pluma shakesperiana aliviana el tránsito lento que impone Zhao.
Contrastando con la pésima actuación del niñito, Jessie Buckley ofrece una interpretación de enorme intensidad que seguramente le valga el Oscar, mientras que Paul Mescal aporta una presencia marcada por la bonhomía. Zhao, por su parte, despliega una puesta en escena que remite al artificio del teatro, acentuada por la cámara de Lukasz Zal. Lo más cuestionable de esta reflexión sobre el duelo y la creación artística es, sin embargo, su débil sentido del ritmo cinematográfico, uniforme y desajustado, que termina por aplanar una propuesta de alto vuelo emocional.
Recomendada.
2. Serie para ver en Netflix: Unfamiliar
Meret (Susanne Wolff) y Simon (Felix Kramer) fueron en otro tiempo agentes secretos habituados a moverse en escenarios de alto riesgo. Ese pasado parecía clausurado: ambos habían optado por una vida más tranquila, aunque sin cortar del todo los lazos con su antigua actividad. Hoy administran una casa segura, un refugio clandestino para personas en peligro. Cuando reciben la llamada de un agente gravemente herido, se ven obligados a abandonar la fiesta de cumpleaños de su hija, completamente ajena a la verdadera identidad de sus padres. Muy pronto, sin embargo, surgen las sospechas y se hace evidente que algo no encaja. La conclusión es inquietante: el pasado ha regresado y ahora son ellos quienes están en la línea de fuego.
Unfamiliar es un thriller alemán abundante en secretos, amenazas y dobles fondos, con un comienzo eficaz y tenso. Desde las primeras secuencias, queda claro que Meret conserva sus habilidades, en escenas de acción sobrias y creíbles, alejadas del exceso y de la fantasía de la heroína invencible. Esa contención se mantiene a lo largo del relato, incluso cuando la violencia irrumpe y la amenaza se vuelve directa. Más que el espectáculo, la puesta en escena privilegia una sensación de peligro constante y una atmósfera opresiva que sostiene el interés.
La mayor fortaleza de Unfamiliar no está en la acción, sino en la construcción de sus personajes. La relación entre Meret y Simon, marcada por la dificultad de sostener una vida familiar "normal" bajo un estado permanente de alerta, ocupa un lugar central, al igual que la figura de la hija, ajena a ese mundo oculto. La serie alterna con fluidez entre el thriller y el drama íntimo, profundizando sus capas mediante diálogos y flashbacks. Aunque no destaque por su originalidad, el trabajo actoral de Susanne Wolff y Felix Kramer -un tanto estropeados por el paso del tiempo- aporta una dimensión humana convincente, hecha de contradicciones, miedos y deseos, que termina dando sentido y peso al conjunto.
Recomendada.
3. Serie para ver en HBO Max: Más que rivales
En diciembre de 2008, Shane Hollander (Hudson Williams) inicia su carrera profesional como una de las grandes promesas del hockey canadiense en los Montreal Metros. En el circuito se cruza reiteradamente con Ilya Rozanov (Connor Storrie), figura del equipo rival, los Boston Raiders, cuyos primeros encuentros están marcados por la fricción, la competencia y una arrogancia apenas disimulada. Con el tiempo, esa hostilidad deriva en una atracción física que ambos intentan reducir a encuentros sexuales secretos. El vínculo se repite y se profundiza, siempre bajo la amenaza de ser descubiertos en un ambiente donde la homosexualidad sigue siendo un tabú absoluto. En paralelo, la serie introduce otra línea narrativa: Scott Hunter (François Arnaud), capitán de los New York Admirals, enfrenta sus propios conflictos cuando desarrolla sentimientos por el barista Christopher "Kip" Grady (Robbie G.K).
Contra todo pronóstico, Más que rivales se convirtió en una auténtica sensación en varios países. Antes de su estreno pasó prácticamente inadvertida: el elenco era poco conocido, su creador Jacob Tierney no tenía gran proyección internacional y la saga literaria Game Changers de Rachel Reid, en la que se basa, contaba con un público fiel pero limitado. Tampoco el planteo parecía especialmente prometedor, ya que la historia de dos deportistas obligados a ocultar su relación hacía temer un romance edulcorado y previsible. Sin embargo, la serie explotó primero en Canadá, luego en Estados Unidos y finalmente en otros mercados, hasta el punto de convertirse, incluso de forma no oficial, en una de las producciones mejor valoradas por el público en países donde no se distribuye legalmente.
Narrativamente, la historia en sí no es particularmente innovadora. Dos jóvenes que comienzan como antagonistas, se acercan progresivamente y se refugian durante largo tiempo en la negación emocional es un esquema conocido. Shane e Ilya insisten en que lo suyo es solo sexo, una coartada que repiten tanto al otro como a sí mismos. La serie, además, apuesta por una representación sexual bastante explícita, con encuentros frecuentes en cada episodio, lo que sin duda contribuyó a su visibilidad. El atractivo físico del reparto y la frontalidad con la que se muestran los cuerpos refuerzan ese impacto, incluso en personajes secundarios como Kip, cuya presencia desborda el molde del "no deportista".
Lo que realmente distingue a la serie -de producción rudimentaria- es la química entre sus intérpretes y la intensidad de la relación central. Hudson Williams y Connor Storrie logran construir una dinámica cargada de tensión, deseo y vulnerabilidad, donde los silencios y las miradas pesan tanto como los diálogos. La serie retrata con sensibilidad esa oscilación constante entre acercamiento y rechazo, entre el anhelo de intimidad y el miedo a las consecuencias. Incluye, además, dos confesiones amorosas especialmente potentes, una de tono trágico y otra liberadora, aunque en algún caso la puesta en escena recurre a un subrayado musical excesivo que resta sutileza al momento.
Más que rivales funciona como un drama romántico eficaz, capaz de abordar temas serios sin perder una tonalidad esperanzadora. Si merece o no el estatus excepcional que muchos le atribuyen es debatible, pero su potencia emocional y su magnetismo la convierten, sin duda, en una serie atractiva. (Por ahora, la plataforma ha dado 4 de sus 6 episodios.)
Muy recomendada.
4. Película para ver en Netflix: La investigación sobre Lucy Letby
Este documental reconstruye uno de los episodios criminales más perturbadores ocurridos en un hospital británico, donde en un lapso relativamente breve murieron diecisiete bebés. Aunque las muertes inesperadas pueden darse en contextos médicos complejos, la reiteración de los casos despertó sospechas inevitables. La investigación terminó señalando a la enfermera Lucy Letby como responsable de los asesinatos, conclusión que derivó finalmente en su condena. El documental sigue el recorrido completo del caso, desde las primeras alertas y la acumulación de indicios hasta el juicio y el veredicto.
El director Dominic Sivyer adopta un tono mayormente sobrio, aunque introduce algunas teorías alternativas que circularon tras la condena. Lejos de presentar el caso como absolutamente transparente, el film reconoce que incluso los crímenes aparentemente más claros generan dudas, interpretaciones divergentes y lecturas conspirativas. El documental no afirma que estas hipótesis sean correctas, pero sí las expone, quizá para alimentar el debate o para mantener la tensión narrativa en una historia cuyo resultado judicial ya no ofrece sorpresas.
El punto más inquietante del relato aparece, sin embargo, en una pregunta que sigue sin respuesta: el motivo. A diferencia de otros casos de personal sanitario asesino, como el de Charles Cullen, donde quedaba claro el carácter deliberado y sistemático de los crímenes, aquí no se logra esclarecer qué impulsó a Letby a matar a los recién nacidos. Esa ausencia de explicación puede resultar frustrante para quienes buscan certezas, pero no le quita fuerza al conjunto. La acumulación de muertes infantiles y la mención de los dramas personales bastan para dejar una impresión duradera, más allá de decisiones formales discutibles, como el uso de inteligencia artificial para ocultar identidades. Con todo, se trata de un documental perturbador y eficaz para quienes se sienten atraídos por los abismos más oscuros de la condición humana.
Recomendada.
5. Miniserie para ver en HBO Max: ¿Quién mató a Jeffrey Epstein?
Este documental del Discovery Channel en 3 episodios investiga si la muerte del millonario pedófilo fue un suicidio o un asesinato. La pregunta sigue flotando sobre la muerte de Jeffrey Epstein, hallado sin vida en su celda de una prisión de Nueva York el 10 de agosto de 2019, mientras aguardaba juicio sin posibilidad de fianza por cargos federales de tráfico sexual de menores. Su fallecimiento, ocurrido antes de que enfrentara a la justicia, clausuró abruptamente un proceso que prometía exponer una red de abusos y complicidades de gran alcance. Epstein siempre negó los cargos y se declaró inocente, pero su muerte convirtió el caso en un enigma persistente, alimentado por la magnitud de las acusaciones y por el poder de los círculos que había frecuentado.
Nacido y criado en Nueva York, Epstein comenzó su carrera como profesor de matemáticas y física en la exclusiva Dalton School en los años setenta. Aunque nunca se graduó de la universidad, su talento para las finanzas lo llevó rápidamente a Wall Street, primero en Bear Stearns y luego, en 1982, con su propia firma, J. Epstein & Co., dedicada a gestionar fortunas millonarias. El éxito económico le permitió construir un estilo de vida ostentoso, con mansiones, un rancho y una red de relaciones que incluía a celebridades, artistas y políticos influyentes. Su figura pública combinaba discreción y glamour, un aura enigmática que fascinaba a quienes lo rodeaban.
Entre esos vínculos se contaban nombres de enorme peso simbólico. Donald Trump llegó a describirlo en 2002 como un "tipo estupendo", aunque más tarde aseguró haberse distanciado de él años antes de su primera detención. Bill Clinton, Kevin Spacey, Chris Tucker y otros viajaron con Epstein en su jet privado, mientras que su cercanía con figuras como Harvey Weinstein o el político británico Peter Mandelson alimentó la percepción de un entramado social de alto nivel. Estas amistades, si bien no implican delitos por sí mismas, contribuyeron a la sensación de que Epstein operaba protegido por su influencia y su dinero.
El primer gran quiebre judicial llegó en 2005, cuando la familia de una menor denunció abusos en su residencia de Palm Beach. La investigación reveló decenas de testimonios similares, pero en 2008 Epstein obtuvo un acuerdo judicial extraordinariamente favorable: evitó cargos federales y cumplió una condena reducida con privilegios inusuales. El pacto, duramente criticado y calificado como "el acuerdo del siglo", le permitió conservar su fortuna y su red de contactos, pese a quedar registrado como delincuente sexual de alto riesgo. Años después, nuevas acusaciones reabrieron el caso y desembocaron en su arresto de 2019, esta vez bajo cargos mucho más graves.
Entre los entrevistados que aportan datos al enigma se encuentran Conchita Sarnoff, una elocuente abogada que defiende casos de trata de menores, Christina Oxenberg -escritora y prima del príncipe Andrés- que habla con los ojos permanentemente abiertos, y Maria Farmer -una estudiante de arte que fue de las primeras en denunciar al pedófilo y carga con un tumor cerebral. Para quienes no conozcan el caso hay aquí un repaso detallado de las actividades de Epstein y su asociación con la celebrity Ghislaine Maxwell, expareja y colaboradora cercana, condenada en 2021 por tráfico sexual de menores. El enfoque claro del documental facilita un recorrido por uno de los mayores escándalos sexuales contemporáneos, una historia inconclusa, marcada por el poder, la impunidad y una muerte que aún despierta sospechas.
Recomendada.
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